Conferencia: Qué hacer para que el amor perdure

Conferencia: Qué hacer para que el amor perdure

El final de curso ha sido frenético, y he tenido que poner el blog un tanto en barbecho, lo cual es una pena porque tengo como 9 borradores a medias, y unos 50 marcadores de artículos que comentar, cada uno su propia entrada, pero la vida es la que es y el final de curso al menos está próximo. Echo de menos escribir aquí, mucho. Por otro lado, detesto el empezar una entrada justificando por qué hace mucho que no escribo.

Reanudo la actividad (y espero que con algo más de continuidad en las semanas sucesivas) para anunciar así un poco a traición y con menos tiempo del habitual que el próximo 11 de mayo a las 20:30 daré una conferencia en la librería Kaburi, que continuará la conferencia que di el 12 de enero sobre Por qué fracasan las parejas(1). Esta conferencia será parte de nuevo del ciclo La Noche del Conocimiento que organiza Mensa España.

En esa conferencia anterior nos centrábamos más en los problemas, y en ésta, titulada Qué hace que el amor perdure abordaremos básicamente el material que se quedó fuera de la anterior, centrándonos en el concepto de confianza, su definición operativa y medición matemática, la traición en cualquiera de sus formas, y cómo blindar nuestra relación contra la pérdida de confianza, o si ya ha ocurrido, cómo superar una traición. Y más cosas, si es que da tiempo.

Habrá teoría de juegos, toma de decisiones, porno, diez nuevas maneras de engañar a tu pareja, cómo saber si es momento de dejarlo, y cómo aprender a confiar de nuevo, entre otras cosas. ¿Parece una lista de encabezados del Cosmopolitan? Parece una lista de encabezados del Cosmopolitan. Así somos en esta casa.

Como siempre, la entrada es gratuita y habrá servicio de bar, al menos hasta que os acabéis la cerveza, como cada vez. Dejadme al menos una para que pueda mantener mi compulsivo consumo de una mediana en una hora y media de hablar 😀 Si todo va bien, habrá vídeo y se subirá a Youtube. Lo del streaming aún nos queda algo grande.

Nos vemos en breve. Pronto, más.

ENLACES

  1. Conferencia: Por qué fracasan las parejas.

 

De lo que creemos que ellas quieren, y de lo que quieren realmente.

Pensé en usar la imagen que pongo a continuación en la conferencia sobre relaciones de pareja del 12 de enero, pero por una cosa o por otra, se quedó fuera. Este es uno de esos pequeños detalles en la convivencia que muchas veces los hombres en parejas heterosexuales no manejamos bien, que es el atribuir a nuestras parejas unas expectativas irreales sobre nuestra conducta.

Traducido para aquellos que no pueden con el inglés:

Lo que los hombres temen que las mujeres esperamos: perfección

“Te he hecho una comida de 3 platos, pillado billetes para las Bahamas y limpiado toda la casa.

Lo que realmente queremos: simplemente esfuerzo.

“Intenté hacerte la cena y ahora todo está en llamas.”

(Ella le abraza amorosamente)

Por otro lado, no es como si las mujeres no tuvieran expectativas incorrectas sobre las cosas en las que nos fijamos los hombres, por ejemplo, en el aspecto.

(Ella se preocupa por diferentes defectos percibidos en su físico. Él acaba de preguntarse si siempre ha tenido el pelo negro).

Es mucho más fácil tener una buena relación de pareja cuando dejas de suponer y te preocupas de averiguar qué es exactamente lo que tu pareja necesita. Cuando tratamos de adivinar lo que el otro piensa, o sus motivaciones, muchas veces lo que estamos haciendo es meramente asumir que el otro piensa como nosotros, valora lo mismo que nosotros, busca lo mismo que nosotros.

En resumen: mira, no necesitamos ser perfectos, cocinar como Dios ni nada por el estilo. Sólo hace falta intentarlo de veras. Así que fregad los putos platos, que es el mejor afrodisíaco que hay.

Por qué tu relación va a fracasar (2): El amor sí se puede medir

Si vamos a hablar de por qué una relación puede fracasar o perdurar, primero tenemos que abandonar la más peligrosa y ridícula idea que nos ha impedido llegar a saber estas cosas: la idea de que el amor, la calidad de una relación, no se puede medir ni se puede evaluar de una manera objetiva. Entra John Gottman, durante los años 70.

Imagina que tú y tu pareja os vais a una réplica de vuestra casa. De vuestra sala de estar o lo que sea. No es una réplica exacta, pero se ha intentado que se parezca. Cuando llegáis, Gottman y su equipo os dan la bienvenida, y a continuación empiezan a enchufaros a cosas. Os sientan en unas sillas que tienen giróscopos y sensores, de modo que cada vez que te mueves, se registra. Se te ponen electrodos y sensores que registran múltiples variables psicofisiológicas como latido cardíaco, resistencia eléctrica de la piel, tensión muscular, y otras. Además, hay cámaras grabando desde cada ángulo concebible, de modo que ninguna expresión facial quede sin registrar, cada gesto listo para ser analizado exhaustivamente.

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Mirad el rostro del amor, muchachos

Puede parecer que esto es muy ortopédico, pero hay evidencia más que abundante de que, al cabo de unos minutos, la gente se olvida de que está siendo grabada y registrada, y empiezan a comportarse de una manera absolutamente genuina. Si queréis una evidencia acientífica pero muy válida para la mayoría de población, pensad que legiones de concursantes de Gran Hermano atestiguan que al cabo de un rato de estar en la casa, se olvidan de las cámaras. Y por una vez, dicen la verdad.

¿Por qué todo este montaje? Porque Gottman y Levenson son unos científicos de verdad, que entienden que toda emoción y sentimiento tiene una manifestación conductual: ¿qué es conducta? Pues conducta abarca tres ejes: el cognitivo (lo que pensamos), el fisiológico (toda emoción se traduce en una señal medible) y la manifestación externa (lenguaje y gestos y acciones). De modo que si se podía evaluar qué hacen las parejas que van bien y qué hacen las parejas que van mal, podrían compararse y ver qué las une y qué las separa.

Y no sólo trabajan los investigadores. Una vez acabadas las interacciones, los pacientes revisan los vídeos por separados, tratando de transcribir qué es lo que pensaban en cada interacción clave, y tratando de adivinar qué pensaba su pareja en cada interacción (imitando los experimentos claves sobre empatía de Aronson e Ickes), de modo que Gottman y Levenson podían seguir patrones de pensamiento y además estimar la habilidad de las personas para adivinar y entender lo que piensa el otro.

¿Suena como un trabajo de chinos? Lo es. Y Gottman y Levenson llevan 40 años haciéndolo. Han estudiado a personas de todo grupo racial y clase social. Parejas casadas y no casadas. Durante doce años sólo estudiaron parejas estables del mismo sexo. Durante una década parejas donde se daba violencia. Han seguido a parejas a lo largo de décadas, viendo cómo se unían, separaban, cómo les afectaba el tener hijos, la enfermedad, el cambio de ciudad o de empleo. Han seguido a los hijos de estas parejas, observando cómo los niños aprenden a gestionar sus emociones y desarrollando un método de coaching emocional para enseñar a esos niños que no saben a alcanzar esa habilidad. Es una de las investigaciones más monumentales de la historia de la psicología, hecha con modestia, esfuerzo y amor por el conocimiento. Así que cuando os digan que no puede medirse el amor, o que no se puede encontrar al sujeto en una tomografía (como me dijo el otro día un cuñado de psicólogo humanista en Facebook), espero que os bajéis los pantalones y os caguéis muy fuerte en quien os diga esa sandez, especialmente si es un psicólogo.  A día de hoy Gottman y su equipo pueden analizar las interacciones de una pareja y saber con un 94% de acierto si esa pareja seguirá junta o no a los tres años, y han desarrollado numerosas estrategias para reparar y consolidar las relaciones dañadas, aprendiendo de las relaciones exitosas.

Muy bien: ¿y cuáles son los hallazgos de Gottman y Levenson?

Vamos a resumirlos antes de empezar a desmigajarlos y analizarlos poco a poco. Por un lado los mitos:

  • La comunicación no es la clave, ni es siempre deseable.
  • Importa mucho más que la comunicación, la capacidad de reparar las situaciones que no han ido bien. Cosa que por cierto…
  • … es deseable, porque los conflictos pueden ser buenos en la relación.
  • La ira no tiene ningún efecto catártico, y su expresión no tiene beneficio alguno.

Por otro lado, lo que falla cuando una relación va mal es:

  • No importa si hay cosas que van mal, importa el ratio de interacciones positivas contra negativas. Si este ratio es 5:1, no importa cuánto te pelees, la cosa va bien. Si el ratio es 0,8:1 o peor, no hay salvación.
  • El afecto negativo escala en 4 pasos (los Cuatro Jinetes): crñitica, actitud defensiva, desprecio y bloqueo evasivo.
  • El patrón de escalada está relacionado con con un estilo negativo que implica evitar y apartarse (turn away) de los intentos de conexión emocional e interacción positiva.
  • Otro patrón disfuncional es el revolverse (turn against) contra los intentos de conexión emocional e interacción positiva.
  • Los intentos de reparación fallan: no se trata de evitar las peleas, sino de la reparación. Las parejas exitosas son capaces de reparar con éxito el daño durante una discusión, y por ello la relación se refuerza.
  • Anteponer el sentimiento negativo (negative sentiment override): Definido por Robert Weiss, es el fenómeno que se da cuando una persona emite un mensaje que un observador externo consideraría neutro o positivo, y el receptor lo interpreta de manera negativa, anteponiendo la interpretación negativa a la interacción positiva. De ahí el nombre. Este fenómeno se deriva de…
  • La presencia muy fuerte del error fundamental de atribución, del que ya hemos hablado.
  • Una elevada activación fisiológica que se vuelve crónica, especialmente en el caso de los hombres. Esta activación, asociada a la secreción de adrenalina, hace que la información se procese mal, además de promover un estado negativo al que llamaremos inundación.
  • En general, en parejas disfuncionales se encuentra un fallo por parte de los hombres en aceptar la influencia de sus esposas.
  • Por último, y extremadamente importante: en general, se observa que las conductas de tu pareja que más te joden, las provocas tú. Las situaciones de conflicto tenían disparadores rutinarios que a menudo estaban anclados en la conducta del otro miembro de la pareja. En relaciones funcionales los hombres muestran una mayor apertura a las ideas de su pareja, independientemente de si están de acuerdo o no.

Por primera vez, teníamos una imagen clara de cómo las parejas funcionaban o no. Porque además, estos hallazgos ponen en falso la legendaria frase de Anna Karenina, cuando Tolstoy decía:

Todas las familias felices se parecen, pero las infelices lo son cada una a su manera.

¿Y en qué se parecen las parejas felices? ¿Qué es lo que hacen? Pues eso en la próxima entrada, que esta ya pasa de las 1200 palabras y ya me dan mucho la vara para que publique. En breve, más y mejor sobre esto.

Por qué tu relación va a fracasar

Por qué tu relación va a fracasar

Bueno, o no. Quién sabe. ¡Feliz Año Nuevo!

Ya, ya lo sé. Hace muuuuuuuchos meses íbamos a hablar de toma de decisiones. Eso fue en mayo, y estamos en enero, y han pasado 7 meses, más de medio año, y qué le vamos a hacer. Pasaron otras cosas, buenas en su enorme mayoría, y el blog languideció, como ha pasado otras veces, y como quizá vuelva a pasar. Quién sabe.

Una de las cosas que pasaron es que mi práctica como psicoterapeuta ha crecido considerablemente, especialmente en el área de terapia de pareja. De modo que he dejado de recibir pacientes en mi despacho en casa, he alquilado un despacho molón, y me he puesto muy al día y he estudiado mucho sobre terapia de pareja. Y esto me ha hecho darme cuenta de que muchas de las cosas que pensamos y hacemos sobre nuestras relaciones están mal. De hecho, muchas cosas que pensaba sobre terapia de pareja estaban mal. Y he decidido contar algo de lo que he aprendido aquí.

Como suele ocurrir, se dicen muchas tonterías, y los expertos que salen en la TV explicando lo que hay que hacer para tener una relación sana a menudo lo que hacen es dar opiniones. Opiniones informadas por haber tratado muchas parejas en ocasiones, sí, pero opiniones. Y los psicólogos podemos hacerlo mejor que eso. Para dar opiniones cuñadas, están los coaches y los tertulianos, si es que se puede distinguir uno de otro.

En las siguientes entradas, que irán saliendo con la regularidad a la que estamos acostumbrados, nos referiremos sobre todo a la obra de John Gottman y Robert Levenson, los primeros psicólogos que han estudiado de manera rigurosa y científica la relación de pareja, llegando a poder predecir con un 94% de acierto si una pareja se divorciará en un plazo de 3 años. ¿Suena a magia? Es ciencia.

Habrá otros autores presentes, que también han tenido algo que decir e investigado de modo riguroso qué es una relación de pareja. Y veremos que hay cosas de sentido común que, en efecto funcionan (y no hacemos, porque es que nos gusta jodernos la vida), y como hay otras muchas cosas que damos por sentadas y que, en realidad, son una pila de bosta.

Por ejemplo, pelearse no tiene por qué ser malo en absoluto. Es más, las peleas de pareja son necesarias para una buena relación. Quién lo hubiera dicho. Hay truco, claro, pero las lentejas de Año Nuevo me esperan.

Feliz 2016. Veremos si podemos hacer algo para que lo sea.