Del distanciamiento y el peligro, y más cosas.

Del distanciamiento y el peligro, y más cosas.

La foto de encabezado es de Timon Studler on Unsplash

Sigue habiendo mucho follón con el tema de si la gente cumple o no las normas y por qué es difícil cumplirlas y por qué a la que el gobierno ha relajado las restricciones esto se ha convertido en can pixa (que es mi expresión favorita en catalán para decir que esto es un sindiós) y la gente va lamiendo barandillas y restregando cebolleta y bañándose en la playa y demás.

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De la presión de los medios y la norma social

De la presión de los medios y la norma social

Al hilo de los fantásticos comentarios de mis compadres Raúl Sánchez García y Ara Connor sobre la histeria balconazi (1) que no hace más que ver hordas de niños (sin duda ocultos por el gobierno, ¡en España no había tantos!), dejo este pequeño hilo de Twitter sobre un fotógrafo que ha puesto una foto manipulada en Barcelona, y que tiene un historial previo de manipularlas. Hay que mirar de quién es la foto, también. Recordad que cada vez las noticias son menos fiables.

Hay que pensar que, aunque sin duda habrá quien lo haya hecho mal, esto va a ser lo mismo que con el confinamiento en general. Una atención absoluta y constante a los incumplimientos en los medios, para que parezca que esto es el coño de la Bernarda, y luego los datos de los móviles muestran que somos de los que mejor han cumplido el confinamiento.

Esto se hace con una agenda, como todo desde el principio de esta historia. No todas las fotos tienen que estar trucadas, habrá muchas auténticas, pero a mí ya me ha llegado una de Donosti que es un montaje absolutamente cantoso, las de Barcelona que he puesto (y alguna del Raval donde el photoshop se nota mucho), y algunas de Madrid donde se usa perspectiva para que parezca más apilamiento del que hay. No tienen que ser todas. Basta con que haya suficientes, porque son las que más se viralizan, con el añadido de que mucha menos gente sube fotos de donde se hacen bien las cosas.

Yo ayer saqué a pasear a las niñas, y la aplastante mayoría de la gente lo estaba haciendo bien. Cierto, había gente que llevaba las mascarillas mal puestas o se las quitaba (los menos), y alguna persona no tenía cuidado con la distancia, y eran de nuevo los menos. Pero es que eso da igual, también, porque mi evidencia anecdotica es eso, tan anecdótica como la del vecino del centro de una ciudad con calles estrechas donde la gente no tiene otra que apiñarse. Eso también dice mucho, como siempre, de cómo nuestro entorno guía nuestra conducta, y tendríamos que dar una pensada también a por qué las ciudades están pensadas para el coche y el consumo, y no para vivir o tener espacios públicos.

De hecho, el tema de la perspectiva y de hacer la foto para que se vea más gente de la que hay en realidad sin que haya que retocar la foto no es baladí, ni es complicado. Este ejemplo es eso mismo, con árboles. En realidad, están a 3 metros los unos de los otros.

Lo peor que tiene esto es de primero de psicología social. Cialdini (1990) demuestra que, por ejemplo, si los medios hablan de “epidemia de obesidad” el efecto que se consigue es que más gente deje de comer de modo saludable, porque tendemos a seguir el comportamiento grupal antes que el guiado por reglas, si percibimos que la regla es mayoritariamente incumplida. O sea, que los legisladores y reguladores que tratan de asustar a la gente para que cumpla la norma pueden estar consiguiendo lo contrario, porque si una conducta es común, tendemos a realizarla. Cuando se hablaba de la moda del botellón (tiene gracia porque se empezó a hablar de ello cuando aquello llevaba décadas pasando) lo que se hizo fue normalizar aún más la conducta.

Así que seguid dando por culo con que nadie cumple la regla, aunque no sea verdad, y acabaremos consiguiendo que lo sea. Esto no es algo que busquen los medios intencionadamente, claro, porque no creo que hayan estudiado psicología social. Lo que buscan en lo que da más clicks, porque la atención es el reforzador de la conducta de publicar, y las noticias de índole negativa tienen mucha más difusión que las positivas: como muestra el repugnante titular de ABC que no enlazaré porque aquí no se enlazan mierdas, que hablaba de “ansias de libertad”, supongo que porque el Rey no se había levantado aún para que le hicieran la limpieza habitual de sable.

Por otro lado, he participado con varios compañeros en este pequeño artículo sobre si los psicólogos debemos o no dar consejos. Es un honor para mí participar junto a compañeros de ese calibre. Os invito a leer cómo explicamos por qué no.

(1) Mi amiga Stephy los llama la Balkon Gestapo y me parece maravilloso.

ESTATUS

Jugando: Pues decidí renovar los equipos y compré un sobremesa y un portátil nuevos, y es la gloria. Y entre todo lo que puedo jugar, me decidí a instalarme un clásico pendiente en los PC, como es el Deus Ex: Human Revolution (Director’s Cut), que lo tenía ahí muerto de asco. Y qué bonito es todo y cómo me gusta el cyberpunk. También hemos jugado a La Llamada de Cthulhu, que siempre funciona, y hemos viciado más al Talisman, que ha sido el descubrimiento de esta cuarentena para Mònica.

Viendo: Poco, pero hemos empezado Carbono Modificado (2ª temporada) y a ver. Y fieles a Brooklyn 9-9 y Las Chicas de Oro, porque el buen rollo es eterno.

Escuchando: Estoy corrigiendo trabajos y exámenes con la BSO del Demon’s Souls because fuck you, that’s why.

Trabajo: Sólo existen las clases y los constantes cambios de criterios. Ahora hacemos exámenes, ahora no, ahora sí pero orales por videoconferencia, bueno mejor no, pero si quieres puedes hacerlos en moodle….

Leyendo: Avanzo muy poco a poco con How to take smart notes, sobre todo porque es DENSO. En algún momento trataré de hacer una entrada con todo ello, porque realmente tiene una fundamentación en psicología muy interesante.
Y poco a poco con Más allá de las Montañas de la Locura. Quién se iba a imaginar que la Antártida te puede matar de tantas maneras.