29M – Huelga general: No trata sobre ti

Huelga general, la primera de muchas
Cuatro perroflautas

Vamos a hacer amigos.

El 29 de marzo hubo huelga general. No voy a hablar de los datos, ni de las imbecilidades que los políticos y los medios de comunicación han dicho, al menos no hoy. Voy a hablar de ti. Por eso he esperado tiempo para hablar de ello, porque no quería que este post se ahogara en el mar de posts más o menos oportunistas sobre el tema. Y porque he tenido otras cosas que hacer, también.

Hace tiempo que digo que aunque la cultura popular no te interese, tú le interesas a ella. Muchísimo. Y en pocas situaciones veremos más el impacto que a raíz de esta huelga general.

Vamos a recapitular un poco, ¿sí?

La reforma laboral que se acaba de aprobar no es en sí, nueva, es la culminación de un largo proceso de destrucción de los derechos de los trabajadores y del estado del bienestar, como se demuestra aquí y aquí. Si no lo has leído, léelo antes de seguir aquí. Te estaré esperando.

¿Ya has acabado? ¿Te lo has leído todo? Bien, pues vamos a hablar de medios y de narrativas.

En esto de las huelgas aún tenemos muy inculcada la retórica del siglo XIX de la lucha de clases, y al mismo tiempo la detestamos. No queremos creer en la lucha de clases porque eso es de obreros, y aquí obrero no es nadie. Todos tenemos un título universitario, un master o más de uno, y eso de currar de obreros no va con nosotros, porque somos clase media, ¿verdad que sí?

Así que cuando los sindicatos dicen “eh, chicos, vamos a hacer huelgas y todo eso que nos están atacando en los derechos” mucha gente se revuelve y dice que ellos no participan en la huelga porque ellos están en contra de los sindicatos. O que irán a currar y luego a la manifestación, que es más seguro. O que van a la manifestación pero que cuando llegan los sindicatos se piran, “porque no les representan.”

Oigo esas capulladas y me doy cuenta de que cuando los amos del capital decidan que es hora de reinstaurar la servidumbre de la gleba, estos capullos, que son mayoría, se dejarán marcar y poner el collar encantados. Luego eso sí, irán al bar a quejarse. Pero sin resistencia.

Como siempre, el error fundamental en esos mensajes es que esta huelga no trata sobre ti. Nada trata sobre ti, por más que quieras.

Tú no tienes que estar de acuerdo con un sindicato para ir a una huelga. Tu opinión sobre los sindicatos no importa para la huelga. A los sindicatos no los valida el seguimiento de la huelga, los valida el número de afiliados. Ir a una huelga implica estar en desacuerdo con una reforma laboral, te guste el sindicato o no. Tu gusto es irrelevante.

Si el sindicato no te gusta y te vas de la manifestación cuando llegan los de los sindicatos, estás haciendo el subnormal porque lo que cuentan son las cabezas presentes, y nadie se pone a discutir de quién es cada cabeza. O sea, que si te vas, debilitas tu posición y la de todos, porque es más fácil argumentar que eran 4 perroflautas.

Pero lo que de verdad evidencia que no has entendido nada, pero nada, es cuando dices que “yo voy a currar, pero luego a la manifa.” La manifestación es secundaria, y tiene la misma trascendencia que los culés que van a celebrar la fiesta a Canalejas. Lo que cuenta, el elemento de presión, lo que cuesta dinero es la huelga, el no ir a trabajar. Porque eso es lo que cuesta dinero. Si vas a trabajar, que vayas a la manifestación o te vayas de cervezas es igual, porque tu empresa no se ha visto afectada y en su momento, no presionará a los políticos. Que te manifiestes sale gratis, y además los gastos los vas a pagar tú igual. Si un país se paraliza, los políticos escuchan. Nadie escucha las manifestaciones, porque sirven fundamentalmente para que todos los que van se sientan súper bien.

Pero claro, esas son las cosas que no comprometen tu identidad, que no arriesgan un fracaso. Son las cosas que puedes decir en el bar o en Twitter, y quedar súper chachi, porque no tienes que hacer nada.

Si no te gusta el sindicato, afíliate y cámbialos desde dentro. Así de fácil y así de difícil. Nada curiosamente, la mayoría de personas que ponen el argumento de “no me representan los sindicatos” no están afiliados porque eso es de obreros, y de pobres. Ah, vaya, ¿que es trabajo? ¿Que es difícil? Qué cosas.

Si te parece que la reforma está mal, échale valor y haz huelga de verdad. Porque si suficiente gente lo hace, el mensaje que llega es “quizá no os vote la próxima vez” y ese es el único mensaje que puede preocupar a un político. Ah no, que es un riesgo: por supuesto, es mejor quedarse en casa a ver si así no me despiden hoy, a cambio de la certeza absoluta de que mañana me podrán despedir por tener una apendicitis y juntar suficientes días de baja. Es muy lógico.

Y por supuesto, la medida final: has probado 2 partidos diferentes durante la historia de nuestra así llamada democracia. Ambos han sido incapaces de hacer nada bien, salvo crear burbujas, corrupción, y esquilmarte. Cada 4 años sin embargo tú te quedas en casa sin votar o votas a uno de los dos, con lo que en la práctica les dices “quiero otro plato de esto, buen trabajo.” Piénsalo: al PP lo han votado 3 de cada 10 españoles votantes, que son los mismos, por cierto, que le votan elección tras elección. 4 de cada 10 españoles no votan. Pasmoso ¿eh? Sorprendente que todo siga igual.

Pero claro, todas estas medidas requieren hacer algo, no hablar de ello: todo esto requiere poner tu identida a prueba, mostrar si eres quien dices ser. Enfrentados a esa prueba, la mayoría fallan.

Eso sí, en otros aspectos de nuestra identidad no hay problema. A ver cuándo se vacía Canaletas un día que gane el Barça, o la Cibeles en Madrid.

Scott Adams es un cerdo machista 2: Electric Bugaloo

I. El drama.

Scott Adams, creador de Dilbert, comenzó una especie de controversia feminista, al escribir:

Now consider human males… Powerful men have been behaving badly, e.g. tweeting, raping, cheating… The current view of such things is that the men are to blame for their own bad behavior. That seems right. Obviously we shouldn’t blame the victims….

The part that interests me is that society is organized in such a way that the natural instincts of men are shameful and criminal while the natural instincts of women are mostly legal and acceptable…  Whose fault is that? Do you blame the baby who didn’t ask to be born male? Or do you blame the society that brought him into the world, all round-pegged and turgid, and said, “Here’s your square hole”?

Este es Scott Adams, aparentemente escribiendo el nada original argumento de “los hombres están oprimidos en una sociedad controlada por mujeres”.  Los hombres, de modo natural estarían violando todo lo que se mueve y llevando cascos con cuernos, ¿no? Pero el mundo ya no es así y eso es culpa de las mujeres. Tienen todo el poder e impiden que los hombres actúen según los instintos de su pene.

¿Qué hacen las personas que están en contra de esa idea? Darle la razón.

Esta es la prototípica respuesta “feminista” /petición de censura, en Change.org:

Scott Adams, ha escrito un blog insinuando que el acto de un hombre violando a una mujer es un instinto natural y que la sociedad es culpable de ello, no el hombre que ha cometido la violación.

Que no es lo que el dijo, pero vale, lo que sea.

II. Escribes pero no sabes leer.

Empecemos con Jezebel, quienes, a pesar de tener la superioridad moral y tener empleada a gente que cobra por escribir sobre este tipo de cosas, la joden del todo. Si alguna vez queréis conseguir mejor comprensión o acercar posturas, no hagáis nunca nada parecido a lo que hace la chica de Jezebel.

La respuesta de Jezebel es típica del modo en que los americanos (y la mayoría de gente en Internet) discuten acerca de política y teoría social: falacia del espantapájaros y argumento de autoridad. Es obvio que ella encuentra el post de Adams ofensivo, y acepto que ella quiere que el mundo sea un sitio mejor, pero es que ningún momento hace el menor intento de argumentar por qué lo encuentra ofensivo. Tras citar el texto de Adams escribe:

Uau. Tratas de hacer que tu argumento caiga en la categoría de “teoría de género” mientras afirmas que los chicos están diseñados para ser violadores y mejor nos vamos acostumbrando… No puedo decir qué significa realmente.

Y nada más. Hay más palabras, ciertamente, pero ninguna refuta el argumento de Adams, son sólo ataques ad hominem para engordar el texto. “Es un cabrón por pensar eso.” Estoy seguro de que tus lectoras habituales (¿serían lectoros y lectoras? ¿lector@s? ¿lectorxs? la irrelevancia de los detalles me impide concentrarme), estarán muy de acuerdo, pero para los demás que somos espesos, ¿puedes explicarnos por qué está equivocado, exactamente?

Esto me lleva a pensar que ella no sabe realmente por qué está equivocado, sólo siente que lo está. Y para que nadie se de cuenta de que no está argumentando nada en realidad, ofrece falacias como que “está justificando la violación” para poder acabar con “Ya se ha dicho bastante.”

Este es el problema: Adams no es el único que piensa que las mujeres están arruinando nuestra cultura y que los hombres estamos siendo castrados. Si la meta de Jezebel es simplemente insultarle pues vale, pero es muy aburrido. Pero si su meta es proponer una visión de igualdad social, ha conseguido lo contrario. Lo único que ha hecho es tratar de intimidarle e insultarle. “¡Eres un capullo, acéptalo!¡Te he dicho que lo aceptes!” Pero eso es justamente el poder del que él se queja.  De modo que no sólo no has convencido a Adams (ni a nadie) de que lo que dice está equivocado, le confirmas que tiene razón acerca de vosotras.

Feminazismo
Ambos bandos son igualmente culpables.

III. Sólo sabes predicar a conversos.

Salon pretendía ofrecer una respuesta razonada. Tres párrafos de relleno, y en el cuarto empieza:

Hay 2 importantes refutaciones que hacer aquí.

Al fin, comienza, por favor:

Primero y ante todo: gracias por todos los chistes sobre el casual Friday, pero Scott Adams suena como que se le ha ido la cabeza.

Hmm, interesante e inesperado. ¿Y segundo?

Segundo, como un colega señaló recientemente, ¿recuerdan el viejo argumento machista de que las mujeres no estaban cualificadas para posiciones de poder porque sus hormonas femeninas las harían actuar de manera loca y emocional? Ya no oímos eso con frecuencia, ¿verdad?

Adams, por contraste, representa una versión diferente (extremadamente estúpida) y extrema de la línea de pensamiento sexista. Y a su manera torpe. articula algo que todos hemos oído muchas veces en nuestra vida, que es que los chicos serán chicos. Si se los dejara solos, los hombres aparentemente se dedicarían a violar y saquear todo el día, con pausas ocasionales para hacer barbacoas o ver la ESPN. Simplemente son hombres, y maldita sea esta cosa llamada civilización que se sigue interponiendo.

Eso no es una refutación, es un sofisma y no es divertido. Ella dice “no todos los hombres son violadores.” De nuevo, nadie va a estar en desacuerdo; pero una reelaboración más interesante del argumento de Adams sería si la civilización es el único factor que evita que los humanos caigan n la anarquía más violenta. Una vez se posara el polvo y la civilización desapareciera, ¿habría más violaciones y asesinatos, o menos?  Esa sería una pregunta interesante, una que atacaría muchos temas clave, como la lucha entre justicia y pobreza.

En vez de tener esa discusión, Salon simplemente afirma como un axioma, que Adams es un lunático.

De hecho ese, de un modo mal articulado es el punto clave de Adams. ¿Por qué tiene él que justificar y clarificar y explicar y detallar pero Jezebel y Salon pueden limitarse a declarar de modo axiomático que se equivoca?  ¿Porque controlan la sociedad?

Jezebel y Salon han fallado completamente en convencer a cualquiera que no estuviera ya convencido de que Adams se equivoca; y han reforzado a Adams et al en su creencia de que las mujeres dirigen la cultura. Si quieres contestarme que no es la misión de Jezebel y Salon el cambiar cómo piensa la gente, vale, ¿pero entonces para qué demonios lee la gente esas revistas online?

Imagino además que es innecesario señalar que la única razón por la que alguien está ofendida con Scott Adams es porque es Scott Adams el famoso autor de cómic, y no Scott Adams, dependiente en Media Markt.

IV. A él le engañan como a todos.

¿Qué hay de malo con lo que ha dicho Adams?  ¿Qué argumento podría convencerle de que se equivoca, o ayudarle al menos a expresar parte de esa ira?

Adams parece creer que los hombres son sexualmente agresivos de modo natural, y que las mujeres / la sociedad limitan sus impulsos. Cuánto daño ha hecho Freud. Y esto es lo que Jezebel no entiende: él no cree esto. El desearía esto.

Y cuando él dice que la sociedad es una “prisión” para los impulsos naturales de penetrar a mujeres al azar como en los días de las cavernas, él no se queja realmente de esta prisión. Esto es lo que él querría. Él querría que fuese verdad que la sociedad le impide mojar con la frecuencia que desearía.

Porque si eso fuera verdad, no sería su propia incapacidad de ligar con tías lo que le limita. “Me gustaría poder simplemente acercarme a alguna chica en un bar y llevarla a casa y tirármela” piensa, “pero la sociedad no me deja.” ¿En serio?  Tío, tienes que cambiar de bares.

No ser capaz de ligar con chicas de modo fácil y fluido puede ser enloquecedoramente destructivo para muchos hombres, y es algo que el éxito en otras facetas de tu vida no mitiga. Oímos mucho que los medios crean expectativas irreales sobre el aspecto de las mujeres y demás cosas, pero la contra es que algunos hombres no pueden entender por qué todo el mundo parece poder ligar de forma fácil, divertida, mientras ellos se quedan hirviendo de rabia en una esquina. Enfrentados con esto, tienen 2 opciones: soy inadecuado y no sirvo, o Matrix está contra mí. Los hombres que no quieren suicidarse eligen b.

Por favor, daros cuenta con mucho cuidado, repetidamente, que no he dicho “follar.” La clave no es el acto sexual, es el convencer a alguien de que tenga sexo contigo. Eso, y no el sexo en sí, es la medida de tu valía como hombre. Tu valía ha de ser determinada por otro, de manera externa. Si ella cree que eres válido y además no te conoce, entonces es que eres válido. La parte del sexo es divertida y mejor contra una pared, pero irrelevante.

Hay tíos que se cepillan a tres docenas de mujeres y aún creen que no sabe o pueden ligar porque tienen una explicación para cada una de por qué esa no contaba: estaba borracha, quería vengarse de su ex, quería darle celos al que le gusta…

Fijaros: Adams es un dibujante de cómic de fama mundial… y no es suficiente. Tampoco basta el hecho de que ha convencido al menos a una mujer (su esposa) de que se acueste con él (“ella no cuenta, me quiere”). ¿Por qué? Porque no ha permitido que sus éxitos legítimos le definan (“yo nosoy eso” – que es por lo que además se reinventa como bloguero), y está atrapado en la identidad de un friki informático de antes de ser famoso, que trata de encontrar una escala para su valía personal a los ojos de gente que no le conoce.

Adams no se da cuenta de que ese mundo controlado por mujeres que le niegan su satisfacción y realización, no existe; y que él crea que existe vuelve locas a algunas mujeres, y hombres. Pero él necesita creer que las cosas son así, o todo está perdido.

Estoy seguro de que tiene muchos cómics colgados de la pared de su estudio. Debería reemplazar uno de ellos con un post-it amarillo grande en el que debería escribir estas 6 palabras: te estás engañando a ti mismo.

Tu propia narrativa (14): El hombre más influyente no existe

Don Draper
Lo más importante que hemos de entender es que este hombre no existe.
I.
AskMen elige en 2009 su “Hombre más influyente”; para que tengáis un contexto, el año anterior fue Obama.

En casi cada nivel, el protagonista de esta serie es un ejemplo asombroso de lo que muchos hombres tratan de ser, sin conseguirlo.

Aquí hablan de un hombre, un auténtico hombre. No un crío grande.

…[y son] mucho más niños que hombres, obsesionados como están con la comida rápida, los videojuegos y las funciones corporales. Si los medios están repletos  de representaciones de varones perpetuamente púberes, la magistral hombría de Don Draper resalta por contraste.

A mí me parece irónico que este tipo de retro-masculinidad sea tan honrado por un sitio que se dirige específicamente a ese tipo de hombres a los que desprecia. No es un accidente, claro, es un cebo, como poner fotos de chicas en bikini. El tipo de persona que quiere ser Don Draper es exactamente la demográfica de AskMen. Si lo estás viendo, es para ti.

Comprendo el atractivo, por qué alguien querría ser Don Draper. Pero aquí trataré de explicar por qué no deberías. Este post no es, por tanto, para todo el mundo. Vosotros y vosotras, a quienes está dirigido, sabéis quiénes sois. Y quien pretendéis ser.

Draper es un narcisista.  Esto no es un diagnóstico, es la premisa de la serie. La definición de un narcisista es una persona que crea una identidad para sí y la valora por encima de todo, cada momento de su vida se pasa perpetuando esa identidad, tratando de que todos la crean. Ese es Don Draper, porque él realmente está suplantando la identidad de otro hombre. La serie le da un interesante trasfondo, pero el elemento principal es que el hombre en la agencia publicitaria llamado Don Draper es una identidad falsa, una que él protege celosamente.  Nada es más importante que eso, para él, o para la serie.

Como todo narcisista, Draper no finge: se ha convencido de que él es quien dice ser. A menudo sabotea su trabajo, su salud, sus relaciones sin apenas ponerse nervioso. Pero cuando se amenaza con exponer su identidad real, casi enloquece.

La meta final del narcisismo no es sólo que todos acepten tu identidad ficticia cuando tratan contigo, sino que la perpetúen cuando no estás. El narcisista quiere ser una marca. Él gana cuando la gente confirma su marca, incluso cuando no están con él. Es como cuando alguien le dice a otro en un tren, “Apple hace los mejores dispositivos del mundo.” Ese tío está reforzando la marca Apple. No importaría si en realidad los fabricara Samsung.

Y tampoco le preocupa al narcisista el ser querido, sólo el ser una marca. Puedes odiar el sabor del agua Fiji, mientras admitas que el horrible sabor es porque es demasiado pura y de Fiji. El hecho de que lo odies es un anuncio en sí; apoya a la marca, como algo que tu tipo de persona no aprecia.

Es como con House. En la serie, los demás médicos hablan de él todo el rato, y siempre tomando la misma postura. La gente puede apreciar o sentirse disgustada por esas características, pero nadie las discute. Algunos le odian por esas características.

II.

Draper (el personaje) quiere que todos crean en él.  Bien, ha funcionado. Los lectores de AskMen no sólo creen en él, quieren emularlo.

Podrías pensar que es algo pasivo por parte de Draper (o de cualquier narcisista que conoces): él es hípermolón, y tú quieres ser como él. Error. Está tratando de engañarte para que pienses eso. Draper ha sido votado Hombre más Influyente no porque tenga cualidades duraderas que deban influirte, sino porque su meta es tratar de influirte.

Te estás poniendo muy abstracto, simplemente me parece un tío genial.”  Esto es lo que trato de decirte: él no es genial, pretende serlo.

III.

No quiero ser Don Draper, sólo esa masculinidad clásica que representa.” Draper no representa eso, lo finge. Mira la serie: ¿cómo es que en una serie ambientada en esos “viejos tiempos,” no hay más “verdaderos hombres?” Sólo está él.

OK, vale, pero es masculino, fuerte, elegante…” Dices algo que ni siquiera te crees. ¿Si te encontraras a Draper en la cena de tu empresa, pensarías que es un verdadero hombre? ¿Querrías emularle? ¿Querrías tener su vida? No. Pensarías que es un carca y un facha risible.

Bueno, algunas características…” Casi lo tienes. Quieres ser una versión a la carta de Draper.  Quieres elegir las partes buenas. Cuando es votado Hombre Más Influyente, ellos eligen sólo al tío frío, astuto, elegante, masculino. Eso no es una persona, es una imagen de marca. Si contratas a un ingeniero de Apple sólo porque te gusta cómo fabrican teléfonos, has contratado al tipo equivocado.

IV.

Pero quiero ser un seductor como Don Draper.  Entonces era más fácil, porque las aventuras eran más aceptables.

No, no lo eran. Aparte de la moralidad convencional, cuando engañas a tu pareja (ojo, la engañas, no cuando deseas acostarte con otra gente, la clave es la mentira) eso implica que no has conectado completamente con el otro, o has perdido parte de esa conexión. No necesitas ser Don Draper para hacer eso, la mayoría lo hemos hecho alguna vez. “Bueno, querría ser tan cool como es él, poder ligar con chicas como él.” Es la misma desconexión. Puedes hacerlo, también, sólo tienes que dejar de buscar tener una conexión inmediata con la chica a la que seduces. No puedes tener ambas cosas a la vez. O lo que es lo mismo, Draper liga mucho porque el resto son extras y le dan igual.

Considera a un tío hoy día que dice que no consigue ligar en los bares. El mayor error que los tíos cometemos cuando tratamos de conocer chicas (o sea, follar de forma casual) es interesarnos en exceso, presionar en exceso. Muchos no saben diferenciar un rollete de un noche de una relación. Se acercan a ambas cosas del mismo modo. Cuando estás intentando echar un polvo, no puedes estar desnudando tu alma, o tratando de que ella se abra (espiritualmente, de piernas seguro).  Tiene que ser fácil, divertido, relajado. Y tiene que parecer que no te estás jugando nada, que si ella pasa tú seguirás tan pancho. Los trucos para ligar funcionan muy bien porque retrasan el momento en el que el hombre hace lo que le sale natural, que es ser un idiota y mostrar sus 52 cartas diciendo, “¿Ves? ¡soy valioso (creo)! ¡Escógeme para fecundarte!

Por esta razón muchos hombres que consiguen lo que quieren siguen insatisfechos. Se lían con una maciza en un bar y se convierte en una relación, y están jodidos porque no consiguen rolletes de una noche. Pero si los consiguen, están jodidos porque no pueden convertirlo en una relación (y por supuesto es culpa de ella por ser una guarra, no saber qué quiere, etc.) No puedes tener las dos cosas, al menos no en una relación de pareja convencional. Otros tipos de pareja son otra historia, para otro post.

Así se desintegra la lógica de estos hombres: si estás en un bar y ves a una chica con determinado aspecto, podemos estar de acuerdo que, dadas las circunstancias adecuadas, podría estar interesada en un rollete de una noche. “Sí, pero ella sólo está interesada en un tipo X de tío.” Quizá, pero probablemente se conformaría contigo. “Es que no quiero que se conforme conmigo, yo quiero que me desee.”  Entonces no quieres realmente un rollo casual, ¿no?

Ella ya sabe todo esto.  Igual que tú crees que puedes distinguir las tetas de verdad de las postizas, ella te ha calado a 100 metros.

Así es como se tiene éxito: tienes confianza en ti mismo y tus posibilidades, a la vez que aceptas que en vez de ti podría ser cualquier otro. Si no estás cómodo con esa idea, sal del bar.

V.

Pero esa es la clave de Don Draper – ese tipo de hombre, viviendo en esa clase de época, cuando los hombres eran hombres… era más aceptable tener líos entonces, beber todo el día… Los viejos tiempos cuando los hombres podían ser hombres, incluso si tenían defectos.

Draper seduce fácilmente a las mujeres porque tiene (o finge) confianza y además vive, perpetuamente, en ese estado de desconexión emocional que transmite a una chica que no te vas a poner pastoso con ella. Pero eso significa también que no conecta con su esposa, ni ella con él; por eso las aventuras no son un gran escándalo. No tiene nada que ver con que la serie se ambienta en 1960. Es sólo un mal matrimonio.

Deberíais notar que su desconexión no hace que su mujer esté menos conectada con él (aunque no ayuda). Esa desconexión le condujo a casarse con una mujer que probablemente no pudiera conectar con él.  Generalmente, uno consigue la relación para la que está preparado. Más aún en el caso de los narcisistas.

Y esto no le pasa sólo a Draper. Mirad a Campbell. Puede engañar a su mujer sin sentirse culpable porque ambos están emocionalmente desconectados. Ella no le ama, le necesita como secundario en su película “perfecta madre y esposa.”

La serie no muestra una época diferente; muestra un escenario bastante improbable donde todo el mundo en 200 kms a la redonda es un narcisista.

VI.

Shakespeare creó un personaje realista y tremendo llamado Hamlet.  Cada actor que lo interpreta, lo reinterpreta a su manera. Lo que nadie intenta es emular a Mel Gibson interpretando a Hamlet.

En la versión de 2009 de Star Trek, Kirk es interpretado por Chris Pine. Pero Pine no estaba sólo interpretando a Kirk, estaba (en su propias palabras) interpretando a William Shatner interpretando a Kirk, i.e. usando todos los manierismos de Shatner. Todas las alabanzas que Pine recibe se refieren a su habilidad de imitara Shatner, no de ser Kirk.

Cuando dices que quieres ser como Draper lo que estás diciendo es que quieres ser la persona que Draper pretende ser en un contexto específico. Eso no es real. Dado que Don Draper es un personaje interpretado por Jon Hamm, lo que estás diciendo es que quieres ser lo que un actor está interpretando que finge ser (o sea, un actor que interpreta a un personaje que finge una falsa identidad). Si intentas esto en Halloween, acabas en un psiquiátrico.

VII.

Tú no quieres ser Don Draper. Quieres vivir en su mundo: donde tener aventuras es casi aceptable; donde puedes beber todo el día y no emborracharte; donde puedes decir lo que te de la gana y no ofender de verdad a la gente, no tener consecuencias; donde los hombres creativos tienen una vía de expresar sus ideas, y al menos les pagan muy bien. Donde puedes comer lo que quieras y no engordar. Donde puedes actuar como deseas, como crees que un hombre actúa, y ser admirado.

Lo que quieres es ser el protagonista de tu propia película.

VIII.

Hay quien dice que el deseo de ser Don Draper es en realidad el deseo de vivir en una era más simple con roles de género bien establecidos, una forma de ver el pasado con una lente más romántica. Eso es discurso femenino. Cuando un tío fantasea con vivir en la Edad Media o en otro planeta o en la América de Don Draper (nadie quiere vivir en la España de los 60, claro), no desea un entorno diferente, desea una película diferente. No es la ambientación, es la trama. Nadie quiere vivir en el año 500; quieren estar en la corte del Rey Arturo, con cierto tipo de aventuras, relaciones, quieren estar en algún lugar donde la trama es conocida: quiero que esa historia me ocurra a mi.

Incluso si es una época histórica real, incluso una tan detallada como la de Mad Men, no quieres vivir ahí, quieres estar en ese show. Quieres una peli en la que el protagonista (tú) posee un carácter que todos aceptan, y actuar como te de la gana; y aunque siempre habrán consecuencias y miserias y lo que sea, no importa qué suceda, siempre será acerca de ti.

IX.

Un elemento crucial de la trama de Mad Men es que la masculinidad y chulería de Draper son artificiales, una actuación. Eso está bien, todos fingimos un poco, ¿por qué no molar? Pero cuando eliges tu personaje trata de no emular a alguien que a su vez emula a otro.

Por esta razón, cuando alguien trata de afectar el estilo y manerismos de un personaje que otros conocen, suele ser chirriante; siempre tiende a parecer horriblemente falso. Ya sabemos cómo es el original. Si te metes en un bus para ir a una convención de ci-fi disfrazado de alien, serás juzgado simplemente por lo molón de tu disfraz. Pero si te vistes como un alien conocido y único la gente en el autobús va a pensar que eres un idiota, más cuanto mejor sea el disfraz. Si te disfrazas de pirata, la calidad del disfraz marcará nuestra apreciación. Si te disfrazas de Johnny Depp en Piratas del Caribe pareces un mierda, porque ya sabemos que tratas de ser algo que no eres.

Es aún más difícil con Draper, porque Draper es un personaje que pretende ser otra persona (olvidad al actor Jon Hammpor ahora). Draper (en la serie) se puede salir con la suya porque nadie conoce a la persona que él está simulando ser, de modo que pueden creer que es realmente él. Tú o puedes ser Don Draper porque ya conocemos a Draper.

Ser otro es muy difícil. A veces incluso puede parecer falso ser quien realmente eres. Cuando un viejo rockero trata de volver a ponerse los cuerazos y tachuelas de su juventud da mal rollo, aunque él realmente es una estrella del rock, pero aún así está fingiendo: finge ser quien era hace 30 años. Ya sabemos quién era, y él ya no es esa persona, con lo que esa simulación nos jode. Que lo deje.

Sólo podemos tolerar esto cuando nosotros estamos en un concierto de ese rockero: nosotros hemos envejecido como él, pero a todos nos gustaría pretender ser más jóvenes de nuevo, aunque sólo sea un rato.

X.

¿Ese es el modelo? ¿Un tipo casado con una mujer hermosa que nunca será feliz porque está vacío? ¿No es su esposa? Veamos a la legión de modelos de lencería que este bien dotado semental ha seducido.

No, ninguna. En dos temporadas ha tenido 3 aventuras. Una con una hippie que tiene líos con otros muchos tíos que le gustan más que Draper. Ptra con una preciosa dueña de unos almacenes – que claramente no es un rollete de una noche – que espera convertir esto en un matrimonio. Y otra con una mujer tan marginal y rara como parece. Estas son las conquistas del gran Don Draper. ¿Este es vuestro modelo?

Ojo, y en los tres casos las mujeres le abandonan en el mismo momento que él revela el infinito, negro pozo de dependencia que hay en su interior. “¡Te necesito ahora!” le dice a su amante. Ella no le rocía con gas maza porque no se ha inventado aún.

Don Draper es el peor de todos los hombres posibles. Él no rompe corazones: rompe espíritus. Es un monógamo serial, incapaz de comprometerse con una persona por completo, y a la vez incapaz de comprometerse con la idea de echar un polvo y  dormir. Al menos en ambos casos la posición es clara.

Próximamente: brutalidad policial e ignorancia popular, o como casi me saltan un ojo con una pelota de goma en Plaza Cataluña y lo que uno aprende sobre eso.

Nota del autor: Resulta que esta entrada lleva como borrador desde octubre, como parte de aquella serie sobre narcisismo que me consiguió gloria y fama mundial. Por unas cosas y por otras acabó saliendo aquí y ahora. De modo que no se extrañen por la súbita reaparición de la serie. La idea es que está acabada. Más o menos.