Entrevista en El Economista, y vídeo de regalo.

Entrevista en El Economista, y vídeo de regalo.

El Economista me ha entrevistado por mi participación en #FamelabEspaña2020 y aquí lo tenéis. Sin tacos, para bien o para mal, pero imagino que hay que ser formal en estas ocasiones.

Esta entrevista en realidad salió hace un tiempo, pero me la acabo de encontrar revisando los borradores. Shame on me. Tengo otros quince borradores en marcha, qué puedo decir.

Por otro lado, gracias al buen hacer de los chicos de Kailas Editorial, he conseguido hacer un vídeo explicando un poco de qué va el libro, porque supongo que no he dado suficiente el coñazo. Y aunque ahora no es buen momento para pedir que os envíen cosas por correo – pensad en los trabajadores de las empresas de distribución y Correos, y pensad que no es algo tan tan urgente – sí es algo que podéis ir a vuestra librería más cercana a buscar cuando esto pase. Y pasará. El libro ha quedado fantástico, y hasta huele muy bien, cosa que los fetichistas de estas cosas, como es mi caso, apreciaremos.

Si tengo yo que hacer este montaje, voy listo.

ESTATUS

Leyendo: Estoy empezando con las primeras páginas de Dune, y ya estoy empezando a subrayar. Qué condenada obra maestra. También empiezo a mirar varios libros sobre negociación y emprendeduría para las clases.

Jugando: El otro día empecé con Mónica una versión de 2008 del clásico Príncipe de Persia, y es una versión que me encanta. Es verdad que lo de no poder morir es un palo, pero la historia y los diálogos son apasionantes, en el aspecto visual el juego es una acuarela animada bellísima, con una banda sonora a juego, y es bien divertido.

Trabajo: Más clases, más consulto. Intento teletrabajar con una niña haciendo postales para la profe y otra haciendo atletismo en el sofá. De esta salgo con una capacidad de concentración indestructible.

Escuchando: Decidido a recuperar el hábito de escuchar discos enteros, como si esto fueran los 90, me he decidido por un disco de versiones iniciales del Achtung Baby de U2, y está resultando súper interesante. Son las versiones iniciales de las canciones, tal y como podían haber sido, y muchas de esas versiones son muy muy chulas, incluso aunque prefiera por letra o música las definitivas. Dadle una escuchada.

Decisiones, decisiones.

Decisiones, decisiones.

Daniel Kahneman es un gran psicólogo. Ha ganado un premio Nobel de economía por su investigación en toma de decisiones bajo incertidumbre, y es uno de esos gigantes que hacen que sienta orgullo de mi profesión. Además de eso escribió una obra magistral llamada Pensar deprisa, pensar despacio, donde sintetiza esa investigación de modo asequible para todos.

De errores del pensamiento hemos hablado ya mucho y mucho y no voy a dar la lata más por ahora. Cito a Kahneman porque tiene una frase maravillosa sobre nuestra capacidad de tomar decisiones y de sacar conclusiones:

Un aspecto sorprendente de tu vida mental es que casi nunca te quedarás sin palabras. […] Tu estado de ánimo normal hace que tengas intuiciones y opiniones acerca de casi todo lo que se te plantea. Las personas te caen bien o mal mucho antes de saber gran cosa sobre ellas; confías o desconfías de los desconocidos sin saber por qué; crees que un negocio funcionará sin analizarlo.

O sea, que todos tenemos tendencia a ser unos cuñados. ¿No?

Bueno, según Kahneman sacamos conclusiones precipitadas porque prestamos demasiada importancia a la información que tenemos delante. Y siempre hay cosas entre bastidores que no conocemos, que no investigamos. A esto él lo llamaba no hay más que lo que ves, la tendencia a pensar que sabemos cuanto hay que saber. Esta tendencia afecta mucho nuestra toma de decisiones.

Los hermanos Heath, que sacaron hace tiempo un par de libros estupendos sobre cómo cambiamos y cómo enviar mensajes eficaces (ya hablé de ambos libros), sacaron hace no mucho un tercer libro llamado Decídete (en castellano), que presenta un modelo para la toma eficaz de decisiones. Y me ha gustado mucho, y quiero comentarlo más. Y eso es lo que voy a hacer.

En su obra, ellos usan la idea de Kahneman para decir que esa tendencia la podríamos comparar con un foco: aquello que está iluminado por el foco es aquello que tenemos en cuenta a la hora de decidir. Y, a menudo, se nos olvida que podemos mover el foco e iluminar más cosas.

Beats Antique at Cervantes
¿Ves algo fuera del foco? (Foto de Zoe Jakes)

En realidad, para ser algo que hacemos constantemente, no somos tan buenos tomando decisiones. Por ejemplo, un equipo de consultores estudiaron cientos de fusiones y adquisiciones de empresas, para ver en qué porcentaje el resultado de la operación (que es de las más arriesgadas) era bueno para los accionistas o no.

En el 83% de los casos, no hubo beneficio para los accionistas.

Jajajaja, ejecutivos idiotas con sus MBA caros, claro que se equivocan. ¿Es eso, no? No. En lo personal damos pena también. El Colegio de Abogados de EEUU descubrió que el 44% de los miembros no recomendarían estudiar Derecho como una buena opción para sus vidas. Analizando la contratación de 20.000 directivos se halló que el 40% son despedidos, dimiten o fracasan antes de 18 meses. En Filadelfia, un profesor tiene el doble de posibilidades de dejar su empleo que un alumno de dejar los estudios.

No vamos a volver a todas las veces que decidimos cambiar y no lo hacemos.

Mirad, lo importante en la toma de decisiones es el proceso, mucho más que el resultado. Y en cada uno de los pasos de ese proceso hay una tendencia a cometer un cierto tipo de error. Debería ser algo así:

  1. Te encuentras ante una decisión.
  2. Analizas las opciones.
  3. Tomas una decisión.
  4. Vives con ella.

Pero esto es el ideal, la realidad viene a ser algo más como:

  1. Te encuentras ante una decisión. Pero como tienes una perspectiva muy estrecha, se te escapan muchas opciones.
  2. Analizas las opciones. Pero en realidad, gracias al sesgo de confirmación, sólo analizas aquello que confirma la decisión que ya has tomado.
  3. Tomas una decisión. Y a menudo las emociones que sientes en el momento te empujarán a cometer un error.
  4. Vives con ella. Y a menudo descubres que tu capacidad de predecir el futuro es nula y que hay muchos factores que no habías considerado.

Y de esto es de lo que me gustaría hablar en las próximas semanas. Veamos qué sucede.

La gente debe saber lo bien que la gobierno. ¿Y cómo puede saberlo si nosotros no se lo decimos? – Duque Leto Atreides.

A menudo los profesionales libres olvidamos que no hay nada malo en explicar lo buenos que somos en nuestro trabajo y lo mucho que podemos ayudar. Aunque el boca a oreja sea la mejor herramienta, debemos recordar que nosotros debemos ser nuestros principales portavoces y vendedores.