De cómo nos jodemos la vida (X): ¿Y ahora qué?

Y fin de la serie. Visto hasta ahora:

  • No cambiamos hasta que no tenemos un por qué de verdad para ello, aunque sepamos cómo hacerlo.
  • A menudo nos ponemos a obsesionarmos con la dimensión global de lo que queremos conseguir, en vez de centrarnos sólamente en el siguiente paso a dar, y convertirlo en un hábito.
  • En nuestras relaciones, fracasamos porque mentimos sobre lo que queremos de verdad para parecer menos egoístas, y no pedimos ayuda cuando la necesitamos.
  • Encima, nos creemos que podemos cambiar y añadir nuevas conductas sin tener en cuenta el coste porque cada aspecto de nuestra identidad consume tiempo, y es un juego de suma cero. Para ser mejor en A, tengo que dejar de dedicar tiempo a B, y si no lo tengo claro, lo voy a echar mucho de menos.
  • Nos mentimos a nosotros mismos acerca de lo que queremos, confundiendo las verdaderas intenciones que tenemos con cosas que nos molaría que pasaran pero que pensamos que no somos responsables de lograr.
  • Como nos mentimos mucho, lo que hacemos y lo que pensamos que es importante hacer son conjuntos disjuntos. O lo que es lo mismo, las cosas que nos decimos que son importantes no suelen recibir tiempo ni atención, pero nos mentimos tan bien que ni nos damos cuenta.
  • Pensamos que la felicidad es para gente estúpida, lo cuál hace que no nos molestemos en aprender recursos para ser más felices porque total, la ignorancia es mejor. Y por otro lado, a menudo dejamos que pensar en las cosas sustituya a hacer cosas, que es lo que realmente nos puede ayudar en mejorar nuestra vida y ser felices.
  • Dejamos que las pequeñas contrariedades nos amarguen más que las grandes tragedias, en vez de solventarlas. 
  • Las relaciones nos hacen daño pero no podemos subsistir sin ellas. Además, no nos damos cuenta de que los demás nos tratan del modo que les enseñamos a que nos traten, y que por el otro lado, la mayoría de veces las cosas que nos joden de los demás las provocamos nosotros.

Todos estos fenómenos nos joden la vida, pero bien. Están detrás de nuestros fracasos a la hora de hacer lo que creemos que queremos hacer, de mejorar y cambiar nuestras vidas, de relacionarnos con los demás. Y todas estas cosas se deben a sesgos de los que ya hemos hablado muchas veces, y otros de los que hemos hablado por primera vez,

O sea, que nos jodemos la vida por cosas preconfiguradas en nuestro cerebro, formas innatas de conducirnos que demuestran que la racionalidad que damos por sentada no es tal, y que en realidad no podemos fiarnos mucho de nuestras percepciones, de nuestros pensamientos y acciones.

Pues vaya mierda, ¿no?

Hay soluciones para esto, claro, la psicología no ha estado ociosa durante el último siglo, sobre todo una vez que nos sacudimos la peste del psicoanálisis de encima. Y aunque aún no tenemos todas las respuestas, si hay unas cuantas cosas que hemos comprobado que ayudan a evitar estas cosas, a hacerlas menos probables.

Las posibilidades se reducen a tres campos en los que trabajar, en realidad: cómo afrontamos las situaciones, cómo nos relacionamos con los demás y cómo planeamos y ponemos en marcha los cambios en nuestra vida. En estas tres cosas se puede trabajar, y hay métodos que funcionan.

¿La mala noticia? Que ninguno de estos métodos es fácil, seguro ni indoloro. Muchos de ellos son laboriosos, tediosos o dolorosos. En muchos casos tendrás que hacer elecciones feas, o mirar cosas poco agradables de ti mismo o de otros, y tendrás que hacer cosas que puede que no agraden a gente a tu alrededor. Pero funciona. Vaya si funciona.

De modo que, queridos lectores que habéis llegado a amenazarme para que siga con la serie, o que me habéis exigido vuestra mandanga diaria (Alberto, te miro a ti), os dejo que elijáis (y de paso pruebo la cosa esta de insertar encuestas). ¿Por dónde empiezo a escribir? ¿Qué atacamos primero?

Dejaré la encuesta unos pocos días y en función de lo que salga empezaré por un tema o por otro. Elegid sólo uno, aunque no es muy importante porque los acabaremos tocando todos.

Leyendo a Epicteto

Epicteto es uno de mis filósofos favoritos, desde que estudiaba. Y gracias a una compañera me hice con una copia del Manual de Vida en un formato verdaderamente de bolsillo, con lo que lo he leído miles y miles de veces, sobre todo en momentos difíciles. En un manual tan breve y condensado, las perlas abundan. Y aunque escribí acerca de ello hace unos pocos años, no está de más recordar algunas de las cosas que más me han gustado. Porque cuando se me olvidan, lo paso mal.

Epicteto ahí, pensando.
  • Ocúpate de tus propios asuntos. Presta atención únicamente a tus propias preocupaciones y da por sentado que lo que pertenece a los demás es asunto suyo, no tuyo. Si obras así serás impermeable a la coacción y nada te podrá retener. Serás libre y eficaz, pues darás buen uso a tus esfuerzos en vez de malgastarlos criticando u oponiéndote a los demás. Si conoces y prestas atención a tus verdaderas preocupaciones, nada ni nadie te hará actuar contra tu voluntad; los demás no podrán herirte, no te ganarás enemigos ni padecerás ningún mal.
  • Veamos las cosas tal como son en verdad. Las circunstancias no se presentan para satisfacer nuestras expectativas. Las cosas suceden por sí mismas. La gente se comporta como realmente es. Aprovecha lo que realmente obtienes.
  • Los acontecimientos no nos hacen daño, pero nuestra visión de los mismos nos lo puede hacer. No podemos elegir nuestras circunstancias externas, pero siempre podemos elegir la forma en la que reaccionamos a ellas.
  • Ni vergüenza ni culpa. Las cosas son sencillamente lo que son. Los demás que piensen lo que quieran; no es asunto nuestro.
  • Crea tu propio mérito. No dependas nunca de la admiración de los demás. No tiene ningún valor. El mérito personal no puede proceder nunca de una fuente externa. No lo encontrarás en las relaciones personales, ni en la estima de los demás. Es cosa probada que las personas, incluso las que te quieren, no estarán necesariamente de acuerdo con tus ideas, no te comprenderán ni compartirán tu entusiasmo. ¡Madura!¡A quién le importa lo que los demás piensen de ti!
  • Tu voluntad está siempre bajo tu poder. En realidad nada te detiene. La enfermedad puede desafiar a tu cuerpo, pero ¿acaso eres sólo cuerpo? Tu voluntad no tiene por qué verse afectada por ningún incidente a no ser que tú se lo permitas.
  • “Cuando llamas a tu hijo, debes estar preparado para que no responda, y si lo hace, tal vez no haga lo que le pidas. En tal caso, tu inquietud en nada le ayuda. Tu hijo no debería tener la facultad de causarte ningún trastorno.”
  • Evita adoptar los puntos de vista negativos de los demás.
  • Nadie puede hacerte daño. La gente no tiene la facultad de hacerte daño. Incluso si te denigran a voz en grito, tuya es la decisión de considerar lo que ocurre como insultante o no.
  • Querer agradar a los demás es una trampa peligrosa.
  • No entregues tu mente. Si alguien pretendiera entregar tu cuerpo a cualquier transeúnte, te pondrías naturalmente furioso. Entonces, ¿por qué no tienes pudor en prestar tu valiosa mente a cualquier persona que desee influenciarte?
  • Define claramente la persona que quieres ser.
  • Apártate de los entretenimientos populares. Casi todo lo que se acepta como legítimo entretenimiento es inferior o ridículo, y sólo atiende o explota las debilidades de la gente. La vida es demasiado corta y tú tienes cosas más importantes que hacer.
  • El mero hecho de que la gente sea amable contigo no significa que debas pasar el tiempo con ellos.
  • Abstente de defender tu reputación o tus intenciones. Sólo los moralmente débiles se sienten obligados a defenderse o explicarse ante los demás. Deja que la calidad de tus actos hable en tu nombre.
  • Adopta una actitud firme. Después de deliberar y determinar que un curso de acción es el acertado, jamás pongas en duda tu juicio.

 

 

 

Scott Adams es un cerdo machista y te odia y la sociedad te odia también.

Scott Adams
Desde luego, es un comic autobiográfico.

Scott Adams está muy cabreado. Contigo.

I. Scott Adams te odia.

Además de haber creado a Dilbert, Adams tiene blog. Un sitio donde él cuenta lo que le pasa por la cabeza y que no tiene que ver con el cómic.

Adams escribió una entrada llamada “Estacas y agujeros (Pegs and Holes)”, con la que ha cabreado a toda la gente equivocada. O sea, ha cabreado a toda la gente correcta al mismo tiempo. La entrada reflexiona acerca de por qué “… hombres poderosos se han estado portando mal, e.g. tweeteando, violando, engañando a sus mujeres, y siendo ofensivos con todo el mundo.” Estos hombres incluirían a Weiner, Strauss-Kahn, Schwarzenneger y muchos muchos otros que no voy a explicar aquí, que para eso está Google. En realidad, lo mejor es que leáis la entrada los que podáis leer en inglés.

Adams dice:

La parte que me interesa es que la sociedad se ha organizado de tal modo que los instintos naturales del hombre son vergonzosos y criminales mientras que los instintos femeninos naturales son fundamentalmente legales y aceptables.

¿Veis esto que he puesto en cursiva y he destacado como una cita? Esto es la tesis de Scott, lo que Scott piensa, y de lo que él quiere hablar.

Este es también el punto donde las escritoras de Jezebel, Salon, Change.org, y la mayoría de los que comentaron esa entrada de Adamas se equivocan del todo. Cogieron la primera frase que cité (“Hombres poderosos…”), y la casaron con el otro extracto que he citado, a pesar de que en la entrada original hay otras 5 frases entre una cosa y otra.

De ninguna manera Scott afirma que el instinto natural del hombre incluye la violación o la infidelidad. Si leíste la entrada antes de que yo dijera esto y sacaste esta conclusión, lo siento por ti, pero tienes que repetir curso. No sabes leer.

La escritora de Jezebel Irin Carmon trata de defender aquí precisamente esa indefendible conclusión (indefendible semántica y gramaticalmente):

Dejando a un lado por un momento la equivalencia implícita de esa “lista de la compra” (romper tus votos matrimoniales contra violar a alguien), esto es una horrible perversión del determinismo biológico. Según esa lectura, la presunta mayoría de hombres que no violan, o son infieles, o tweetean son simplemente mejores controlando sus deseos innatos de violar a alguien, lo cual estoy dispuea apostar que no corresponde con la experiencia de la mayoría de no-violadores.

No hay equivalencia implícita. Irin la ha inferido ella. La lista de Adamas se refiere a escándalos sexuales que han sido titulares recientemente. La frase sobre los instintos naturales es el comienzo de un párrafo totalmente distinto. Mezclar ambas cosas requiere un sesgo y/o una determinación. Tienes que querer que eso sea lo que él está diciendo y ahora explico por qué.

II. La sociedad también te odia.

Adams tiene razón en que la sociedad limita y criminaliza los impulsos naturales del hombre. Donde Adams comete un error es al omitir que no sólo le pasa a los hombres. La sociedad le hace lo mismo a las mujeres, también [1]. La sociedad está, absoluta, positiva e irrefutablemente, sin discusión ni posible contra-argumento “organizada de tal modo que los impulsos naturales de hombres [¡y mujeres!] son vergonzosos y criminales”. Y era y sigue siendo aún peor para las mujeres. La monogamia no es un instinto natural, el matrimonio no es un instinto natural, aguantarte las ganas de mear hasta que puedes llegar a una habitación especialmente equipada al efecto no es natural, para ninguno de los dos sexos. Es algo impuesto por el orden social. Aquí es donde la equivalencia implícita de la chica de Jezebel se va al peo.

Esto nos lleva al siguiente aspecto. Engañar a tu pareja no puede, por definición, ser un instinto. La poligamia quizá. Pero engañar a tu pareja implica romper una serie de reglas y contratos sociales, que implican la existencia de un orden social. Engañar no puede ser un instinto natural porque aquello a lo que engañas (las reglas sociales) no es algo natural.

Las explicaciones subsiguientes de Adams no fueron buenas (aparte de que montó varias cuentas títere para darse la razón a sí mismo e insultar a sus oponentes y tal), y aquí es donde la historia se pone interesante. Scott Adams se cabreó y escribió esto (paso de traducirlo):

To that end, I would like to invite some experts to render their opinions of my sanity, based on my interviews with my detractors, below. Any of the following professionals would qualify:

Judge
Lawyer
Debate coach/teacher
Logic professor
Psychologist (professional)
Scientist

Él no escribe esto para filtrar las respuestas sólo a hombres, gente mayor, o gente rica. Simplemente quiere oír opiniones de gente que hace, analiza e interpreta argumentos de manera profesional. Está pidiendo la opinión de personas “pensadoras profesionalmente.” Gente que sabe distinguir una implicación hecha por el autor de una inferencia sacada por el lector. Gente que sabe alejarse de sus propios sesgos y ver todos los lados de una discusión

¿Sabes a quién no quiere escuchar? A programadores, profesores, académicos, sociólogos, físicos, arquitectos, jugadores de fútbol americano, y blogueros. Sobre todo de blogueros. (Que conste, yo soy psicólogo profesional, así que cumplo uno de sus criterios ;)). Él quería escuchar a gente que pudiera esta en desacuerdo de manera razonada con la idea central de su entrada, y no dedicarse al fisking, que es cuando te dedicas a analizar frases que son claramente humorísticas y no estaban ahí para tomarse en serio, no forman parte de la idea central.

Sin embargo, los no invitados no cogieron la idea, de modo que  Adams posteó un muy sarcástico test de comprensión lectora para la gente de los comentarios.

¿Por qué hace esto?

III. Vamos a hacerlo como los griegos.

El problema de Adams es que quería una discusión socrática. Comienzas con una sola idea y la exploras sistemáticamente en todas sus dimensiones, implicaciones, y paradojas explícitas. Esto es lo que hizo es post original, y en la mayoría de ellos, de hecho. Estamos echando un rao en el agora y él suelta una idea, le damos unas patadas, cacharreamos, jugamos con ella, vemos qué puede y qué no puede hacer por nosotros. Adamas quiere que nos centremos en la idea.

Lo que el resto quería tener era una discusión talmúdica (soy muy generoso aquí, porque lo que sucede en su blog y en la mayoría de blogs está por debajo del nivel de una tertulia de bar.) Querían examinar sus palabras, sus frases, concentrarse en el texto. Lo que yo estoy haciendo ahora es esto último. Lo que haré en la nota a pie de página al final es lo primero. Aprende la diferencia, ámala, úsala para el bien.

Lo que es frustrante de tantos blogueros y comentaristas (ídem en Twitter con los idiotas que no se dan cuenta de que @masaenfurecida es una parodia, o en FB, o lo que sea) es que quieren tener una discusión talmúdica en lo que claramente quiere ser una discusión socrática. Quieren atacar las palabras como si el autor las hubiera escogido deliberadamente durante semanas. Quieren discutir sobre gramática, elección de palabras. Se tomamn literalmente obvias generalizaciones y simplificaciones, metáforas e hipérboles. Adams está harto justamente de la clase de gente que trata de construir su entrada para que signifique lo que ellos quiera, y no su significado razonable. Quiere recalibrar su propia cordura con gente que tiene que leer, escribir, comprender y argumentar profesionalmente, y de manera razonable y educada.

Quizá haya escrito provocativamente, o le haya salido torpe. Nos pasa a todos. Nada de eso tiene que ver con la idea que propone. Somos todos gente razonable. Somos todos adultos razonables. Dedícate a la idea, el aspecto principal, la tesis. Enfócate en la construcción del argumento en vez de en su estilo.

Y si no puedes, o no lo entiendes, simplemente deja un comentario diciendo algo como ““Hey, Scott, ¿estás implicando que todos los hombres quieren violar a una mujer?” Seguro que él o algún otro estarán encantados de aclararlo.

Más en breve. Esto no se ha acabado.
—–
[1] Creo que la tesis de Adams es errónea. Primero asume el cliché de que la mujeres quieren monogamia y estabilidad y que los hombres naturalmente quieren ser sexualmente agresivos. La evidencia antropológica sugiere que todos tendemos a la poligamia. Pero esto es casi irrelevante porque en segundo lugar, y más importante, hay muchas capas de socialización encima de nuestros instintos. Nuestra sociedad está organizada pensando en la estabilidad, en una sociedad que sobreviva en el futuro, lo cual necesaria y quizá injustamente la sesga a favor del status quo (i.e. el progreso social siempre es jodido). El status quo reprimea todos, mujeres, hombres y niños. Porque la estabilidad individual es menos importante que la estabilidad del conjunto.

Pero a pesar de lo que parezca, lo cierto es que al mismo tiempo que la sociedad reprimer muchos instintos naturales, también les da una salida por otro lado. Hace poco empecé con Foucault, y este hablaba de heterotopías, lugares en esta sociedad donde se pueden romper las normas (esto es sólo un tipo de heterotopía, hay otros, el concepto es bastante profundo). La conclusión de Adams no tiene en cuenta la existencia de todas estas heterotopías que existen para ambos sexos. En un extremo tenemos los burdeles, las casas de baños, los clubes swingers, los sitios de dogging, y el porno. Pero a un nivel más cotidiano están los vestuarios, los bares de deporte, y sitios así. Estos lugares sirven al propósito de hacer cosas que normalmente no están permitidas. Y las hay para todo el mundo, bares de ambiente para los gays, mazmorras BDSM, lo que se quiera.

Y este es el estado de la política en este país

En Facebook, durante una discusión en el muro de mi amigo Tiberio, un militante del PSOE que permanecerá anónimo aquí va y dice:

Imperator, si de verdad crees que para ser de izquierdas, hay que ser Marxista (o sea, creer en Marx y sus delirantes teorias economicas), claro que el PSOE nunca te parecera de izquierdas 🙂
De izquierdas, somos, pero da igual lo que te diga: el hecho de que plantees que una ideologia es como una religion con un libro revelado, lo dice todo, pero todo.

Énfasis mío. Las faltas de ortografía son suyas.

Esta es la razón por la que la política en este país es una mierda. Este tipo de gente es la militancia de los partidos de izquierda. Gente que considera, como hemos hablado otras veces, que lo importante no es la verdad, sino lo que la verdad es para ellos. Lo importante no es qué es el socialismo, lo importante es que tú te consideras socialista y deformarás la realidad para que el socialismo sea lo que tú quieres.

Esta es la cultura de este país
Cuando un militante del PSOE piensa en marxismo, cree que es esto.

Para esta gente, uno puede ser musulmán sin creer en el Corán, cristiano sin creer en el Evangelio, y socialista sin ser marxista. El socialismo sólo existe como una etiqueta para que ellos lo puedan usar. Puro narcisismo sin adulterar. Y esta es la progresía de este país.

Fijaos en su segundo párrafo: para esta clase de militante la palabra ideología es repelente, porque una verdadera ideología no es algo que puedas deformar para adaptar a tu conveniencia, es lo que es, la sigues o no la sigues. Y por eso plantea casi como algo insultante el que yo le proponga que una religión es una serie de axiomas que el militante acepta. Porque si los cuestionas, ya no eres militante de esa ideología, eres otra cosa. Pero claro, si tú te defines en base a eso, no puedes renunciar a eso.

Y este señor, y este estúpido comentario de este señor (“soy socialista pero las ideas de Marx son delirantes”) son la explicación de por qué tras haber tenido un gobierno con la palabra socialista en el nombre durante la mayor parte de nuestra democracia las políticas económicas han ido hacia lo neocon, lo público se ha ido desmantelando (salvo el número de funcionarios, claro, que el qué ha de lo mío es algo genético aquí), y tendemos a alejarnos cada vez más de los modelos de los países más prósperos socialmente de Europa. Daos cuenta, los verdaderos neocon, los que no se esconden, los herederos ideológicos del franquismo, sólo han gobernado 8 años desde el 82. Los otros 21 años los han gobernado los impostores que consideran que una ideología tiene que ser, ante todo, algo que se adapte a lo que uno dice que es, y no a lo que es.

Pero claro, este es un país constitucionalmente laico y aconfesional, donde la mayoría se consideran “creyente no practicante” (¿qué pollas es eso?), y a pesar de que a misa sólo van 4 viejas, la iglesia sigue llenándose los bolsillos de dinero público en virtud a concordatos que no son coherentes con las presuntas ideas tras la Constitución. Ese documento que, como dice Anguita, “sólo es un pingajo del que te acuerdas nada más que para justificar que por qué tenemos un rey.” En este país no tenemos problema con deformar la realidad para que se adecúe a nuestra identidad.

¿Os sorprende que Rubalcaba diga tener las soluciones para la crisis, sin haberlas aplicado mientras estaba en el gobierno? ¿En serio? Entonces, cuando mi amigo Tiberio decía:

Los seguidores del PSOE cada vez me parecen más como las mujeres maltratadas que defienden a sus maridos. “Ahora ha cambiado”, “Es otro hombre”, “Me ha prometido que esta es la última vez”, “Es que el otro día llegó muy presionado por los mercados y…”

Si te ofendes, el problema no es lo que dice Tiberio. El problema eres tú. Porque al otro lado, los de la verdadera ideología neocon, los que no se avergüenzan, están preparándose para cuando ganen las próximas. Porque ellos no piden cuentas a sus líderes, ellos saben qué es una ideología y saben lo que es comprometerse con una, por retardada que sea. Y por eso las políticas de verdadera izquierda no tienen lugar en este país salvo a nivel local.

Gracias, comentarista en el muro de Tiberio, por dar un ejemplo tan claro de por qué la izquierda en este país sólo existe a nivel local y regional.

Mientras no estemos comprometidos, surge…

Mientras no estemos comprometidos, surgen dudas y existe la posibilidad de volver atrás, y siempre hay ineficacia. En relación con todos los plenos de ineficacia (y de creatividad) hay una verdad elemental, cuya ignorancia mata innumerables planes e ideas espléndidas: en el momento en que asumimos un compromiso de manera definitiva, la divina providencia se pone también en movimiento.
Todo tipo de cosas ocurren para ayudarnos, que en otras circunstancias jamás habrían ocurrido. Todo un fluir de acontecimientos, situaciones y decisiones crean a nuestro favor todo tipo de incidentes, encuentros y ayuda material, que nunca hubiéramos soñado encontrar en nuestro camino.
Cualquier cosa que puedas hacer o soñar, puedes empezarla. El valor encierra en sí mismo genio, fuerza y magia.

Goethe, formulando la Cojonudología antes de que existiera