De mierdas psicoanalíticas en enseñanza científica.

De mierdas psicoanalíticas en enseñanza científica.

Un amigo mío me ha pasado un fragmento del temario de una asignatura que ha de estudiar para un grado superior de tipo sanitario, en Andalucía. Mi amigo cursa este grado para obtener puntos de cara al acceso a un puesto público de carácter científico.

Les falta la puta frenología.

La idea de que la homosexualidad puede darse como consecuencia de un proceso psicológico mal resuelto es DELIRANTE. No entiendo cómo semejante mamarrachada puede tener todavía un lugar en la enseñanza de ningún tipo, pero ahí lo tenemos. La basura misógina, homófoba y acientífica de Freud, como parte de un temario oficial. En el siglo XXI y aún con esto. No importa cuánto señales lo falso que es, es como las cucarachas.

Bueno, sí entiendo cómo puede pasar esto. Ni universidades ni Colegios Oficiales de Psicólogos han hecho nada aún para sacar esta pseudociencia vergonzosa (ni ninguna otra) de las facultades de psicología, ni para regular el ejercicio de estos vendehumos de mierda. Luego sale la desgraciada de la biógrafa de Lacan diciendo que es que están perseguidos. Poco perseguidos están para lo que debería ser. La cantidad de sufrimiento que han creado es incalculable.

De por qué el Myers-Briggs es basura

De por qué el Myers-Briggs es basura

La autora Merve Emre [1] ha sacado el libro The Personality Brokers, donde narra la historia del test de personalidad Myers-Briggs, y me ha parecido un tema interesante para tratar. Aunque aparentemente el test tuvo su época dorada en los 80 y 90, lo cierto es que es una de estas mierdas pseudocientíficas que uno sigue encontrando en empresas y departamentos de RRHH. Porque si de algo os podéis olvidar es de esa idea de que las empresas son sitios ultrarracionales, movidas únicamente por los fríos datos y la evidencia. La autora no cuenta nada nuevo o sorprendente, pero la historia está bien contada e investigada

30bookemre2-articlelarge
La autora, Merve Emre.

Un test de personalidad no puede ser muy bueno cuando lo haces una semana y eres ISTJ y a la siguiente eres ENTP. Pero esto es lo que tiene.

El Myers-Briggs es un test compuesto de afirmaciones a las que debes contestar en verdadero o falso según si crees que se te ajustan o no. En eso se parece a muchos otros tests de personalidad. Así mismo te asigna uno de 16 tipos de personalidad, basado en combinar 4 rasgos: introverted/extroverted, sensing / intuitive, thinking feeling, y judging / perceiving. Las iniciales de cada uno de esos rasgos es lo que forma el perfil.

En los 80 y 90 este test lo petaba mucho en el mundo corporativo (a España llegó algo más tarde). Se usaba para ver qué tipo de carrera era la más adecuada para uno, en RRHH se usaba hasta para decidir sobre contratar o ascender. En algunas compañías llegaron a poner tazas de café para que cada empleado pusiera su “personalidad”, de modo que los demás supieron cómo tratarles, o alguna pollada así.

Las autoras del test, Briggs y Myers, eran madre e hija, y a las dos les molaba mil la psicología. Estudiar psicología ya tal. Katharine Briggs era licenciada en química, algo excepcional en su generación, pero como solía pasar entonces, no ejerció al casarse pronto y quedarse en casa cuidando de su familia. En vez de la química, empezó a estudiar a sus hijos, porque la psicología es algo que hace cualquiera, porque si tienes un problema te tomas unas cervezas con unos amigos y lo arreglas. Eso lo sabe tu cuñado. Lo saben todos los cuñados. 

Art-mb2-300x0
Madre e hija, no he encontrado fotos de ambas juntas posteriores.

Briggs quería encontrar un método científico para criar niños inteligentes y educados. Su hija Isabel parecía serlo, así que Briggs empezó a escribir columnas en varias revistas sobre conducta infantil y crianza, gracias a los contactos que tenía. No, seguía sin haber estudiado psicología.

Para compensar que no había visto un manual de psicología ni de canto, se escribía frecuentemente con… Carl Jung. Ya os podéis imaginar por dónde va esto. Y cómo va a acabar.

Los 16 tipos de personalidad reflejan los arquetipos del horóscopo de Carl Jung, porque eso no merece otro nombre. Jung dijo que aquello le parecía súper bien, y que lo estaba petando muy fuerte. Recordemos que esta mujer no hizo nunca una sola investigación, todo eran pajas mentales por correspondencia.

(Bola extra: Jordan Peterson, el psicólogo clínico de moda entre los conservadores, es un devoto jungiano que disfraza sus paparruchas de CENCIA hablando de la serotonina, invocando para ello investigaciones que han sido desmontadas por biólogos. Dios los cría y ellos se juntan [2]).

peterson_lobsters
El tío se hizo esta foto voluntariamente. En serio, son imparodiables.

El test Myers-Briggs (MBTI) vino después, de la mano de su hija Isabel (que adoptó un apellido diferente al casarse). Al igual que con su madre, sus contactos eran importantes. Entre otros, conocía a Edward Northup Hay, uno de los primeros “consultores de personalidad” en EEUU. ¿Os suena una empresa de RRHH llamada Hay Group? Sí, este era el fundador. No, tampoco era psicólogo. Como podéis ver, estas cosas vienen de lejos.

En 1943, Hay fundó su consultora y permitió a Briggs ofertar el MBTI como parte de los servicios de la compañía, a pesar de que ella no tenía formación ni experiencia. Hay pretendía aprovechar el taylorismo imperante, una filosofía de gestión supuestamente basada en la CENCIA, enfocada en la eficiencia y demás. Matthew Stewart ya desmontó eficazmente la validez de esta aproximación (y de todo el entramado de la consultoría de gestión hasta ahora) en The Management Myth [3]así que no seguiremos por aquí. El caso es que se suponía que las pruebas de aptitud e inteligencia podrían ayudar a seleccionar al mejor candidato a un trabajo.

En aquella época algunos tests prometían filtrar a trabajadores “subversivos” o problemáticos. El MBTI tenía una aproximación diferente, basada en que no había respuestas incorrectas, simplemente gente más adecuada para unas cosas y otras.

A Hay, Myers y Briggs les tocó la lotería cuando la mítica OSS (Oficina de Servicios Estratégicos), la antepasada de la CIA, eligió el MBTI como test para administrar a los espías reclutados en la Segunda Guerra Mundial. Por supuesto, Myers y su hija no tenían ni puta idea de lo que requiere ser un buen espía, ni nadie, ya que estamos. Pero eso lanzó el test, porque mucha gente cree que si un gobierno o una empresa grande adoptan X, es porque eso tiene todas las garantías. Es como cuando en algunas charlas alguien me ha preguntado que, si la telepatía y los fenómenos psíquicos no existen, por qué Stalin gastó millones de rublos en investigarla. 

Luego la universidad de Berkeley usó el test en los 50 para estudiar la creatividad. Así mismo, Myers usó esto para que ETS (nombre desafortunado en castellano), la marca que vende el SAT y otros muchos tests estandarizados que se usan en la educación estadounidense, incluyeran su test en el catálogo.

Los estadísticos que trabajaban en ETS las pasaron canutas, porque las respuestas del test eran muy subjetivas, los rasgos demasiado vagos, y el test era, en general, una mierda como la manga de un abrigo. Además, Myers insistía en que los tests tenían que valorarse a mano, no con una plantilla, para meter más subjetividad en el tema, como si tuviera poca. Los técnicos y psicómetras en ETS nunca consiguieron hacer nada realmente útil con el test, que permaneció con la etiqueta de “experimental”, hasta que lo acabaron abandonando en los 70.

La lotería les volvió a tocar justo entonces, porque la moda de la autoayuda, el “desarrollo personal” y esas polladas empezaba a dispararse justamente en ese momento. La clave es que empezaron a vender el test, no sólo a empresas y escuelas, sino a los propios consumidores, al gran público, como un test que se podía autoadministrar. Y el test explotó. A fin de cuentas, era lo mismo que leer el horóscopo o hacer un cuestionario de una revista. Al comienzo de los 80 habían vendido más de un millón de ejemplares del test.

La autora propone una idea con la que yo concuerdo: antes de los 60, la autoayuda (por ejemplo, el libro clásico de Dale Carnegie Cómo hacer amigos e influir en las personas) se enfocaba en hacer lo correcto. Tras los 60, el foco pasa a convertirse en lo correcto. Polladas como la programación neurolingüística y la autohipnosis vendían que podías transformarte por completo. El MBTI vendía que podías conocerte, y saber dónde encajabas, sin tener que cambiarte.  El tema es que el test y su interpretación son una muestra maravillosa de efecto Forer [4]: todo es aplicable a todo el mundo, dependiendo del momento, por tanto siempre te vas a identificar con lo que lees. 

Es curioso cómo todas las mamarrachadas en torno a la psicología suelen tener una serie de cosas en común. El test refleja una época, del mismo modo que el psicoanálisis refleja el entorno de Freud. Las autoras del test son gente con pasta y ansiosas, y el test refleja sus preocupaciones e ideas. No hay nada más, en cuanto rascas un poco, que la pura expresión literaria de una época. Por supuesto, el proceso para llegar a esas conclusiones no es más que la especulación literaria, sin más comprobación, y sin ningún marco teórico detrás.

El test nunca se tomó en serio en el mundo de la psicología, al menos en la ciencia de la psicología (sobre los compañeros que hacen otras cosas ya hablamos a menudo). Sigue teniendo influencia en el mundo de las empresas, sobre todo en entornos como el de la consultoría, que les gusta mucho hacer seminarios sobre desarrollo personal y esas cosas. Hay gente (bastante) que pone su perfil del test en Linkedin,como podrían poner su horóscopo o su comida favorita.

Cómo no, al final lo que importa es el negocio. Antes de morir, Isabel Myers estableció el Centro para la Aplicación del Tipo Psicológico, que son los que controlan el acceso a todos los documentos como si fueran cienciólogos: Emre cuenta que le pidieron 2000$ por recibir un curso de “asesoramiento” antes de poder siquiera mirar los archivos.  De nuevo, esto es así siempre con estas pseudociencias o sectas. Por ejemplo, todos los papeles de Lacan están controlados por un tipo (Jacques Alain Miller) que no se los deja ver a nadie, sino que va publicando lo que le rota. Cito de la Wikipedia:

Jacques-Alain Miller es el único editor de los seminarios de Lacan, los cuales contienen la mayor parte de su trabajo. “Ha habido considerable controversia acerca de la precisión, la transcripción y la edición”, además de “la negación de Miller a permitir la publicación cualquier edición crítica o comentada”.14​ A pesar del estatus de gran figura de Lacan en la historia del psicoanálisis, algunos de sus seminarios siguen sin publicar. Desde 1984, Miller ha llevado a cabo regularmente una serie de conferencias, “L’orientation lacanienne.” Las enseñanzas de Miller han sido publicadas en los Estados Unidos por la revista Lacanian Ink.

Ya os podéis imaginar el percal. Otro día si eso nos cagamos en Lacan, que eso es la fiesta que no se acaba, aunque viendo la reacción que hubo la última vez que hablamos de Freud, supongo que aquí ya sería el despiporre total (muchos de los defensores del psicoanálisis que vinieron a los comentarios eran lacanianos). De hecho, Lacan es mucho más estafador y mucho más absurdo que Freud. Pero de largo.

Como podéis ver, el MBTI sigue al pie de la letra las características de las pseudociencias que tratan de arrimarse al paraguas de la psicología para vestir sus mierdas de ciencia. No tiene la menor validez interna, ni de constructo, no se ha sometido a validación empírica (y cuando se ha intentado ha salido mal [5]), y sus seguidores se comportan más como miembros de una religión con su fe y su creencia ciega que como personas que intentan estudiar algo rigurosamente.

De modo que si en una empresa o en otro sitio os proponen pasar el MBTI, o el eneagrama, o alguno similar, ya sabéis lo que son. Pilas de bosta que cuelan porque a los departamentos de RRHH no hace falta correr mucho para venderles motos. Véase por ejemplo la avalancha de coaches cuñaos hablando de liderazgo, motivación y mil cosas más (sin abandonar nunca las inevitables neurochorradas), sin la menor formación ni referencia a nada que tenga que ver con la psicología.

ENLACES

  1. Página web de Merve Emre.
  2. Una parrafada que escribí sobre Jordan Peterson.
  3. La página web de Matthew Stewart.
  4. El efecto Forer en Wikipedia.
  5. Falta de validez del MBTI.

De los mitos acerca de la inteligencia

De los mitos acerca de la inteligencia

El otro día (hace ya tiempo, pero estas cosas van como van), como pasa con regularidad en cierta asociación en la que estoy, un consocio trajo este artículo de El Mundo donde se la entrevista y cuenta su mandanga. Y es atroz. Atroz. Así que lo voy a comentar. Poco a poco.

Tienen una personalidad muy paradójica. La estructura cognitiva de las personas superdotadas es muy diferente a la del resto de la población.

Esto es, directamente, un invento. Partiendo de que eso de estructura cognitiva no se sabe qué es ni de dónde lo saca, no hay nada paradójico en la personalidad de las personas de alto CI. La única cosa que parece consistente es que tienden a mostrar valores más elevados en el rasgo apertura a la experiencia en tests del modelo Big Five de personalidad. Y ya. No hay nada de paradójico en esto.

Cuando reciben un estímulo, en su cerebro se activan muchas neuronas, lo que les genera miles de ideas y una gran dificultad para saber discriminar la información correcta. Es la primera paradoja.

En cualquier cerebro humano se activan miles de neuronas ante cualquier estímulo. Eso es lo normal, porque el cerebro no descansa nunca. Esa es la razón por la que es falso que sólo usamos el 10% de nuestro cerebro, y mierdas como esas.

Aparte de que, de acuerdo con esa señora, las personas de alto CI son unos lerdos que no pueden discriminar información correcta, con lo que no sé entonces de qué sirve la inteligencia. Pero bueno, es lo que hay.

Además, la transición de los datos va más rápida que lo que tarda el cerebro en procesarlos. A eso se une que las conexiones entre la parte frontal del cerebro y la zona parietal también van más rápidas.

La transmisión de impulso nervioso es un proceso neuroquímico, que no va más rápido según el CI de la persona. Eso de que las conexiones entre el frontal y el parietal son más rápidas es, así mismo, otra gilipollez.

Podría darse un mayor número de conexiones entre áreas, pero eso es una cosa y la velocidad es otra.

Eso les da una gran potencia de inteligencia, pero también sobreabundancia de información, que les conlleva en la adolescencia una dificultad para organizar y estructurar el pensamiento. Es una fuerza y una fragilidad a la vez.

Las cosas o son buenas o son malas. De nuevo, según esta señora, a más inteligencia, peor piensas. Brava.

Esta forma de inteligencia contribuye a una gran lucidez sobre lo que pasa en cada momento de la vida, que puede generar además sufrimiento por entender demasiado, por analizar demasiado, e interferir en la capacidad de ser feliz.

Aquí la charlatana esta cae en el topicazo de que los tontos son más felices “porque entienden menos”, lo cual jamás ha sido probado y no pasa de ser un topicazo de bar. De hecho, la terapia cognitiva, por ejemplo, funciona mejor cuanto más capaz de analizar su lenguaje interno es la persona. O sea, la inteligencia.

El segundo aspecto fundamental es el relacionado con la creatividad emocional. Tienen hipersensibilidad, y algo banal se puede convertir en un cataclismo emocional. Las emociones siempre les invaden y esto puede generarles vulnerabilidad y dificultad para conectar con lo que les pasa. También les resulta complicado estar tranquilas y no pensar demasiado en el futuro o en el pasado. Además, tienen una inmensa capacidad de empatía, de sentir lo que sienten los demás.

Todo esto es otro invento. No hay ninguna correlación entre CI y empatía, y lo de la hipersensibilidad es uno de esos (por desgracia) muchos constructos teóricos sin validez alguna.

Esto crea una intensidad de vivir que a veces es difícil de llevar, pero también les genera creatividad, talento y fuerza. Con estos rasgos, ¿en qué trabajo encajan mejor estas personas?Pueden aplicar su inteligencia y sensibilidad a muchos sectores. Tanto en profesiones muy creativas, como las relacionadas con el arte, pero también pueden volcar su creatividad en empresas, en la ingeniería, etc. Lo importante es que puedan tener un entorno de agilidad y creatividad, porque todo va muy rápido para ellos, y tener la posibilidad de asociar ideas que no se hubieran encontrado de un contexto más lineal y más lógico. Por eso tienen a veces dificultades para adaptarse al mundo profesional, porque hay un desajuste, porque hay dos tempos.

No sé si os fijáis, pero esto es un texto tipo horóscopo. O sea, dice una cosa y la contraria, de modo que cualquiera se puede identificar con él. Como buen horóscopo. O sea, basura.

Su inteligencia les permite entender las cosas a 360 grados pero no saben cómo explicarlas porque tienen la convicción de que la realidad es como ellos la piensan. Eso hace que tengan una relación difícil con los jefes.

Igual es porque la mayoría de jefes son difíciles en algún momento. Lo de entender las cosas a 360º es una mamonada de coaching exquisita.

No obstante, no siempre todo es rápido para ellas. A veces tienen la necesidad de detenerse en un punto, algo que les parece central mientras que los demás van a pensar que eso es algo anecdótico pero, ellas tratan de llegar siempre al final de las cosas.

“A veces son muy rápidos pero a veces se paran.” Más zodíaco.

Esto les puede generar un sentimiento de desajuste, de no estar al mismo nivel que los demás y dificultad de sincronización.

A mí me pasa porque soy alto.

¿Se puede confundir hiperactividad con una personalidad superdotada? Los dos tienen una gran rapidez en el cerebro.

El TDAH (suponiendo que aceptemos su definición diagnóstica actual, algo que es criticable) no se debe a que su cerebro va más rápido, y de hecho se les medica con estimulantes (anfetaminas) para ayudarles a concentrarse. Esto es una mamarrachada.

Como son muy sensibles y tienen un concepto de la justicia muy elevado, van a discutir con mucha frecuencia con sus profesores por no estar de acuerdo con ciertas decisiones, lo que puede hacer que parezcan impertinentes.

Todos los superdotados tienden a ser justicieros, qué bien.

¿Y qué recomendaciones les da a estos niños? A veces está bien que se salten alguna clase, para que no vayan tan rápido, permitir así hacer funcionar su inteligencia. También les puede venir bien estar con niños mayores, con temas educativos más cercanos para ellos.

No, porque los críos tienen que socializar y aprender jugando con niños de su edad, con inquietudes y aficiones de su edad. No todo es currículo educativo.

Pero si todo ese sufrimiento les ha generado ansiedad y problemas, hay que llevarles a un psicoterapeuta para ayudarles, porque a veces tienen una imagen errónea de sí mismos. ¿Cómo son sus relaciones afectivas en la adolescencia? Suelen comprometerse de forma más seria que el resto de adolescentes, porque el amor y el compromiso, como otras cosas, están sobredimensionados.

Otro invent. Pero atentos a lo siguiente:

Y por eso también tienen miedo a sufrir y a decepcionar al otro. Entonces, ¿se suelen comprometer pronto y para toda la vida? No, no siempre. Estas personas tienen una sensibilidad extraordinaria que puede dar lugar a consecuencias terribles para aquellas que no están bien. Porque intentarán multiplicar sus aventuras amorosas para seguir con esa intensidad amorosa, aunque ellas lo que buscan (tanto adolescentes como adultos) es el compromiso verdadero y auténtico. Pero muchas veces prefieren no comprometerse en lugar de tener un compromiso a medias.

“Se comprometen pero a veces no se comprometen.” Debe ser gallega en vez de francesa. O igual es no tener ni zorra de lo que dice. Sigue diciendo sandeces un rato más y luego acaba:

¿Cuál es la palabra que mejor les define? ¿Intensidad? Bravo. De hecho, así se denomina a lo que les ocurre: Síndrome de intensidad. Son demasiado intensas.

Intenso es el asco que me da cuando leo a alguien intentando sacar dinero del miedo de unos padres a que su hijo sea un enfermo, cuando no le pasa nada.

ENLACES

  1. Entrevista a Jean Siaud-Facchin.

De la falsedad del psicoanálisis y Freud.

De la falsedad del psicoanálisis y Freud.

Ayer encontré este artículo (1) que me puso los pelos como escarpias, y he decidido hablar (una vez más) del tema del psicoanálisis, la más antigua y prominente de todas las pseudoterapias que siguen floreciendo y tratando de meterse bajo el paraguas de la psicología.

Frederick Crews ha escrito “Freud: The Making of an Illusion”, una obra en la que desvela hasta qué punto lo que ya se sospechaba o sabía es cierto. Más de 40 años de investigación y 11 de escritura, desde que, igual que Aaron Beck cuando desarrolló la terapia cognitiva, pasó de ser psicoanalista a desengañado de la secta. Muestra de qué manera Freud y sus editores falsearon y manipularon datos, testimonios, mintieron sobre casos resueltos e hicieron lo necesario para seguir ganando dinero a costa de ese invento que es el psicoanálisis.

A día de hoy, ninguna terapia psicoanalítica se cuenta entre las terapias apoyadas por la evidencia, recopiladas por la división 12 de la APA (2). Sólo aparece la terapia psicoanalítica para el trastorno del pánico, y como podéis ver, su estatus es “controversial”, o sea, la evidencia no es concluyente. Esto es lo mejor que han podido hacer en más de un siglo, estos vendehumos.

Cito al magistral Jorge Tamayo:

Es que ni ellos mismos lo creían en 2002.

Pero el artículo va más allá. Crews ha tenido acceso a correspondencia de Freud con su prometida, Martha Bernays, y es escalofriante.

Freud era un cocainómano:

Cuando la cocaína le causó necrosis de la membrana nasal, lo trató aplicando más cocaína. Lo prescribía como panacea para todo. La usó para tratar la adicción de un paciente a la morfina, y lo dejó adicto a ambas cosas. Y entonces afirmó que el tratamiento había sido un éxito. Y en sus informes se refirió a otros casos exitosos que nunca existieron.

Freud participó junto con su mentor Charcot, al que adoraba como un cultista a su gurú, en sádicas prácticas con los enfermos del manicomio de Salpêtrière. Maltrató pacientes, especialmente a las mujeres, dado que era un misógino. Los trató con tratamientos que sabía que no funcionaban, y luego pretendió haber dejado de usar esos tratamientos mucho antes.

Se inventó el trastorno de histeria, un problema que, casualmente, sólo tenían personas ricas, mayormente mujeres, y que era adecuadamente incurable, de modo que pudiera sacarles el dinero sin límite. Cuando luego se descubría que algunos pacientes tenían problemas orgánicos que causaban sus síntomas, siguió insistiendo que la histeria era una de esas causas. Los hacía visitarle varias veces por semana, durante años. Admitió que, probablemente, nunca había curado a nadie.

Sobre el caso más emblemático narrado por Freud, el caso de Anna O:

Uno de los casos fundacionales del psicoanálisis, el prototipo de cura catártica, fue el caso de “Anna O”, descrito en un libro de Breuer y Freud. Dijeron que se había recuperado tras el tratamiento de Breuer, pero no era cierto. De hecho, empeoró y tuvo que ser hospitalizada. Tras dejar el tratamiento psicoanalítico, mejoró por sí sola y consiguió llevar una vida exitosa como activista contra la prostitución y la trata de personas. ¡Esto fue interpretado en términos psicoanalíticos como una manera de desear inconscientemente que su madre tuviera relaciones sexuales con su padre! Probablemente ni siquiera tenía una enfermedad psiquiátrica, sino una neurológica, y muchos de sus síntomas fueron causados por la adicción a la morfina que Breur le inflingió. La interpretación del caso de Freud contradecía los hechos: o bien mentía, o alimentaba su propio delirio.

Una vez Freud le dijo a una paciente que su tos era causada por el deseo inconsciente de hacerle una mamada a su propio padre.

Los editores de Freud colaboraron en mantener sus mentiras, eliminando o distorsionando pasajes en su obra que podían dejarle mal. De la correspondencia de Freud con Fliess (289 cartas) sólo 168 fueron representadas en la obra, y todas menos 29 fueron alteradas.

En correspondencia con un amigo, le dice:

He told a friend, “we do analysis for two reasons: to understand the unconscious and to make a living…we certainly cannot help [the patients].”

(Hacemos análisis por dos razones: entender el inconsciente y ganarnos la vida… ciertamente no podemos ayudarles).

Freud creía en lo paranormal, la numerología, el ocultismo, los sueños como medios mágicos de entender la mente, cuando en realidad se inventaba cada vez un significado nuevo, pero siempre sexual. La mujer de Freud consideraba el psicoanálisis una forma más de pornografía.

El código deontológico de los psicólogos dice claramente:

el/la Psicólogo/a no utilizará medios o procedimientos que no se hallen suficientemente contrastados, dentro de los límites del conocimiento científico vigente” (art. 18).

El psicoanálisis no es un procedimiento contrastado. No lo ha sido en más de un siglo, y probablemente nunca lo sea. Sabemos a ciencia cierta que está basado en falsedades, en inventos de un tipo que quería mantener su medio de vida y su adicción a meterse cocaína. No hay ninguna razón válida para practicar psicoanálisis, como no la hay para la terapia gestalt, la bioneuroemoción, las constelaciones familiares o cualquier otra chorrada que pretenda meterse bajo el paraguas de la psicología.

Sólo hay una psicología, que es la que usa el método científico. Si no usa el método científico, no es psicología, del mismo modo que si no sigue el método científico no es química, sino alquimia.

Y hay mucha, mucha gente, practicando esta patraña. La Sociedad Española de Psicoanálisis se fundó en 1959, y Barcelona, donde yo vivo, tiene a más de 300 de estos charlatanes practicando esta pseudoterapia sin control alguno. No sé cuántos habrá en todo el país, pero los que sea, son demasiados. Para más insulto, recientemente el COPC aprobó la creación de una comisión de psicoanálisis, integrando la charlatanería en su propia estructura, en contra de su propio código deontológico (3). Y bueno, aquí tienen que ser psicólogos o psiquiatras. En otros países, como Argentina, para ser psicoanalista basta con unos estudios de 3 años, que culminan con te haces una paja por escrito que se llama autoanálisis, y si tu tutor lo aprueba, pues ya puedes meterte a joderle la vida a la gente.

(CORRECCIÓN: Me informan que según parece, desde hace unos años el título en Argentina se obtiene como posgrado, requiriéndose un título universitario – cualquiera – para poder cursarlo. Tampoco es que mejore, pero bueno).

En fin. Esto no convencerá a los ya persuadidos de que el psicoanálisis no tiene valor. Ayer mismo un tipo en Twitter recurría a todo tipo de contorsiones mentales en una discusión conmigo y otros compañeros para justificar que es psicólogo y hace psicoanálisis, porque evidentemente no te vas a reconocer a ti mismo que lo que haces es una estafa. No espero que una obra como la de Crews haga que nadie que se ha autoconvencido de que el psicoanálisis vale de algo cambie de idea.

Pero este post lo escribo para el que no sabe, para el que duda, para el que se ha planteado recurrir a un psicoanalista porque asume que la psicología es eso, porque lo ha visto en películas, porque como un cáncer se ha propagado por nuestra cultura. Para que sepa que si entra en un despacho, pregunte, y si el psicólogo hace psicoanálisis, que se marche. Allí y en ese momento.

ENLACES

  1. Freud was a fraud: A triumph of pseudoscience.
  2. Terapias basadas en la evidencia (división 12 de la APA).
  3. De los lobos cuidando de las ovejas (II).

De Santandreu y sus chorradas.

Rafa Santandreu es un psicólogo que, con la excusa de la psicología cognitiva, a veces dice unas gilipolleces de un calibre tipo cañón de acorazado. Básicamente, presenta una versión de las ideas de Aaron Beck y Albert Ellis llevadas hasta el absurdo, y sazonadas con mierdecitas de autoayuda que ayudan a vender libros y salir en la TV.

Iba a escribir un artículo más largo sobre el tema, pero el compañero Carlos Sanz Andrea lo ha hecho con mucho detalle y mucha elocuencia, así que mejor leed su excelente artículo, al que poco se puede añadir.

 

Del por qué de la divulgación.

Del por qué de la divulgación.

Este hilo de Twitter que pongo al final (pinchar en la imagen para leerlo entero) resume muy bien el por qué de este blog, de las conferencias que doy donde no cobro, del esfuerzo por divulgar. Porque estoy harto de mamarrachos que se dicen psicólogos con su psicoanálisis, su gestalt, su PNL, sus constelaciones familiares de mierda, sus eneagramas por los que cobran un pastizal a RRHH, sus Myers-Briggs, sus coachings de desarrollo gromenauer, del neuromarketing, de las neuromierdas, de si el hemisferio derecho o el izquierdo, de los traumitas y las memorias reprimidas, y mil payasadas más, harto del tsunami de gilipolleces que nunca cesa, alentadas muchas veces por colegas desaprensivos y permitidas y auspiciadas por colegios profesionales que no hacen nada nunca, entre otras cosas porque muchas veces se lucran con toda la pseudociencia y toda la pantomima: sí, COPC, os miro a vosotros y a vuestra comisión de psicoanálisis, que se os tenía que caer la cara de vergüenza. Como si un Colegio de Farmacéuticos tuviera una comisión de homeopatía. Ah no, espera, que ellos tienen más verguenza que vosotros y la eliminan (1). Igual es que claro, la bioneuroemoción no la hacen psicólogos y eso sí indigna, pero la estafa de los descendientes de Freud ya tal.

Sobre todo, estoy hasta las narices de ver a gente dañada después de perder mucho tiempo y mucho dinero en las consultas de esta gente sin haber conseguido nada, o directamente humillados e insultados porque un supuesto profesional les ha provocado un ataque de ansiedad en la consulta, o se ha dedicado a cuestionar su orientación sexual o sus preferencias personales, o a diagnosticarles cosas que no tienen para tenerlos más tiempo en consulta en vez de acabar y ya (muchos pacientes flipan cuando descubren que la terapia cognitivo-conductual puede dar resultados en unas pocas sesiones), o les han vendido terapias de ángeles (esto me lo contó una amiga mía), o reiki, u homeopatía, o… Bueno, es que no acabo.

Así que nada, como bien dice el tuitero esto es, probablemente, una guerra perdida. Una guerra que, además, nos perjudica como psicólogos porque nos arrastra al descrédito, a que la gente lea o escuche una charla sobre psicología y te diga “yo pensaba que esto de la psicología era un cuento” porque no se han visto expuestos más que a mamarrachos. Pero da igual, la batalla la seguiremos librando, y seguiremos dando la turra, porque la psicología es una ciencia fantástica y asombrosa, y poco a poco el tiempo nos va dando la razón en todo ello. Y por eso es importante divulgar: porque nunca vamos a convencer al sectario que cree en tonterías, pero hay muchísima gente indecisa, o que no sabe, que puede ver que la psicología es una ciencia basada en la evidencia como cualquier otra, y los importantes avances que se están realizando. Las nuevas terapias de tercera generación, los avances en psicología social, la contribución a las neurociencias (a pesar de que estas tengan a veces sus propios problemas), el constante trabajo en la comprensión de la conducta y su modificación.

Así que aquí seguiremos, ganemos o no. La batalla es en sí algo digno, y esta guerra una que merece la pena luchar.

ENLACES

  1. El Colegio de Farmacéuticos de Madrid elimina su comisión de homeopatía.

De los lobos cuidando las ovejas (II)

De los lobos cuidando las ovejas (II)

Y justo al hilo de lo que comentamos en la entrada anterior, me ha llegado la convocatoria de Asamblea Extraordinaria del COPC para el 18 de diciembre. Y ahí, en el orden del día, el tercer punto:

3. Ratificación de la comisión de psicoanálisis.

Ahí, con tomate. Comisión de psicoanálisis, porque por supuesto hace falta una comisión de chamanismo en una profesión que es o pretende ser científica.

Esto es lo que dice el código deontólogico del Colegio Oficial de Psicólogos:

Artículo 18º
Sin perjuicio de la legítima diversidad de teorías, escuelas y métodos, el/la Psicólogo/a no utilizará medios o procedimientos que no se hallen suficientemente contrastados, dentro de los límites del conocimiento científico vigente. En el caso de investigaciones para poner a prueba técnicas o instrumentos nuevos, todavía no contrastados, lo hará saber así a sus clientes antes de su utilización.

¿Qué os parece? Porque vamos, dentro de los límites del conocimiento científico vigente el psicoanálisis es una patraña. Pero por lo visto el COPC considera que necesitamos una comisión de patrañas.

Y así está el tema.