De vendedores de humo y sus peligros

Enric Corbera es un tipo muy peligroso. Aquí en España es el que ha registrado una pseudociencia llamada bioneuroemoción, la enésima vuelta de tuerca a todas las chorradas acerca de que el pensamiento causa y  cura enfermedades, y que se puede curar de todo sin tratarlo, porque las enfermedades tienen un origen emocional.

Enric Corbera ha sido condenado por el plagio de dos libros de un autor francés, porque es que ni para inventar sus propias estupideces vale. Al menos el charlatán de Freud inventaba las tonterías que escribía. Este no llega. La Audiencia Provincial de Barcelona le condenó a pagar 11.500 euros por vulneración de los derechos de autor al plagiar al francés Cristian Flèche, otro ideólogo de una de estas corrientes pseudocientíficas, dos de sus libros.

El Enric Corbera Institute ha facturado casi 3 millones de euros, de acuerdo con un artículo de El Español (ver abajo), vendiendo cursos, conferencias, sus cosas habituales.

Cito del artículo, porque me hierve la sangre y no voy a parafrasear sin decir barbaridades:

Marisa fue una de muchos. Hacía años que padecía un cáncer que le afectó primero al hígado y luego a los huesos. Siete años atrás había sufrido una metástasis en la clavícula y, cuando parecía que se curaba, la cosa se complicó. Entonces tomó una decisión: lo mejor era no someterse nunca más a quimioterapia. Quería buscar otro camino. Y entonces encontró respaldo en la bioneuroemoción y en uno de sus adalides en España, Enric Corbera. Enric le asesoró, le dijo que, para curarse el cáncer, lo que tenía que hacer era aislarse de su familia, dejarse ir, no tratarlo bajo ningún concepto. En principio, él no entraba en si debía tratarse o no, pero era lo que le sugería con sutileza. Es lo que se llama, en su jerga, ponerse “en cuarentena”.

En octubre de 2014 ofrecía su testimonio junto a él ante un auditorio repleto. Maribel relataba su historia con los ojos hundidos en una mirada demacrada. Aseguraba que, tras comenzar el aislamiento, varias metástasis habían desaparecido después de ver a Enric. “El médico me dijo que para él era un milagro. Para él tendría que haber estado muerta mucho antes de los ocho meses que habían pasado por entonces. Mi vida ha cambiado de arriba a abajo. Hoy en día puedo dar gracias al cáncer, a mi enfermedad. Gracias a ella he entendido muchas cosas y ahora estoy haciendo lo que quiero, prácticamente hago lo que quiero”.

Algo más de un año después, otra noticia pasó desapercibida. En diciembre de 2015 Marisa fallecía a raíz de su enfermedad. El silencio se instaló en torno al caso. El vídeo de la entrevista fue eliminado del canal de Enric Corbera en Youtube.

Si sigues a este tipo, te mueres. Así de claro. Y además, el desgraciado tiene la desvergüenza de decir que “no se mueren los buenos, se mueren los gilipollas.” Si desarrollas un cáncer y te mata, es tu culpa. Ya han muerto varios de estos “gilipollas”, como él los llama. Otros han sufrido complicaciones muy graves en sus enfermedades, pero maravillas de la disonancia cognitiva, siguen siendo fans y dicen que la culpa es suya por no hacer la cuarentena bien, ese período de aislarse del mundo y de su gente que este charlatán reclama.

Este mamarracho sigue los principios de la llamada Nueva Medicina Germánica, que es otra pseudociencia muy peligrosa. También aplica conceptos de la PNL (programación neurolingüística, que es otra pseudociencia sin valor), porque total, qué más da 8 que 80. Y vendía plantas medicinales. Le pega a todo, es un politoxicómano de las sandeces. Hasta un exorcismo ha hecho, dice.

El Colegio Oficial de Psicólogos, por una vez, se ha mostrado firme en declarar este esperpento como lo que es, una pseudociencia, peligrosa además porque invita a los pacientes de enfermedades graves a aislarse de sus familias y abandonar los tratamientos. Por desgracia, el COPC no tiene capacidad de hacer nada más. No sé cuánta gente más tiene que morir para que se puedan emprender acciones legales. Eso sí, como él tiene pasta y abogados, no se corta de demandar e intimidar a algunos como la RedUne (una asociación que vigila la actividad de sectas).

Las pseudociencias, las “terapias alternativas” y demás siempre tienen este tipo de peligros. Siempre. Y son una estafa. Y es inmoral. Y se deben denunciar, siempre. Tened mucho cuidado, no caigáis en las redes de este u otros estafadores parecidos.

ENLACES

Artículo de El Español: “Enric Corbera, el ‘charlatán’ que dice curar el cáncer sin tratarlo y gana así tres millones al año.”

Artículo de El Confidencial: “El plagio del gran magufo: la justicia agita el millonario negocio de Enric Corbera.”

Artículo sobre bioneuroemoción.

Una carta abierta a los teólogos, y a mis amigos católicos, creo

 

 

Andre Leonard
La voluntad de Dios es desconocida, pero os contaré lo que quiere, porque yo lo sé. En mi placa pone "Obispo."

 

Este es un post sobre narcisismo, aunque quizá no lo parezca. Pero a veces, te lo dan hecho.

Las recientes declaraciones de un capitoste de la iglesia católica belga sobre cómo el SIDA es una forma de justicia contra los que violan las leyes católicas del amor me han hecho pensar sobre el tema de cómo el narcisismo de nuestra sociedad se manifiesta en casos como el de este hombre. Mientras él denuncia los crímenes contra el amor, la iglesia belga ha recibido más de 500 denuncias por pederastia recientemente.

O el de Díaz-Ferrán, empresario incompetente (y que no paga salarios) y líder de la CEOE, que ahora dice que la solución a la crisis es trabajar más y ganar menos, a pesar de que su trayectoria empresarial muestra que es incompetente para cualquier clase de análisis sobre economía o gestión empresarial. Por qué alguien habría de hacerle caso en nada es un misterio.

O el de Mario Conde, que impartiendo cursos en la Universidad de la Mística (no es broma), dijo que esto más que una crisis económica, es una crisis de valores. No olvidemos que es un delincuente convicto, un chorizo probado, y que nos está hablando de valores. Él. De valores. Quizá deberíamos pasarlo por alto, porque daba una conferencia en un lugar llamado Universidad de la Mística.

Por supuesto, todos nos hemos indignado mucho y hemos manifestado nuestro malestar regurgitando contenido ya escrito por otras personas, y dándole a “Me gusta” en Facebook, o RT en Twitter, y soltando los lugares comunes sobre el tema. Yo también lo he hecho. Me imagino que los católicos y defensores de la secta habrán hecho lo propio, pero eso no lo sé porque nadie lee las opiniones del otro bando si no es para la sátira. ¡Gracias, sesgo de confirmación!

Evidentemente, el 90% de los que nos hemos manifestado enérgica (y virtualmente) contra las declaraciones de este personaje no haremos nada real cuando el Papa llegue en un mes a Santiago, para sus rituales por el Xacobeo. O cuando venga el año que viene a Madrid*, donde el Opus está logrando que no se imparta educación sexual, para dar ellos sus programas de defensa de la familia frente a las hordas de ateos que obligamos a la gente a ser adúltera, divorciada y gay. Pero no se trata de hacer algo, se trata de que te vean. Más en unos párrafos.

Al hilo de las declaraciones del cura, escribí este posible mensaje a un teólogo en una lista de correo sobre pensamiento escéptico en la que estoy (levemente editado por mejor legibilidad):

“O sea, que eres teólogo. O sea, que dedicas tu vida al estudio de algo que, por la definición que tú mismo haces, no puede ser conocido por la mente humana. Con que todo lo que digas a ese respecto es, por defecto, fallido, incompleto, o directamente una gilipollez.

Las bases para esta definición de Dios que manejas son que otra gente (con pronunciados intereses materiales en la cuestión) te ha dicho que eso es así, y que lo has leído en una serie de libros muy viejos, escritos por un puñado de gente diferente, en épocas diferentes, traducidos una y otra vez con errores ya conocidos. Todo ello sin la menor verificación de nada, y plagados de errores demostrados (como que los judíos eran esclavos en Egipto), de profecías escritas siglos después de los hechos que profetizan, y cuyos autores, en ocasiones, dictaminan sobre la presunta (y recordemos, incognoscible) voluntad divina sobre temas como la vida sexual, en los que se supone que no deberían tener experiencia alguna ni conocimiento significativo.

Por último, como parte de las normas de tu “disciplina” de conocimiento, está el que creer en algo sin reflexionar sobre ello y sin buscar la menor evidencia es una virtud (fe), con lo que podemos deducir que tu capacidad de juicio moral es inexistente. Si tu Dios te ordenara cometer actos inenarrables los cometerías sin problema, siendo como son la voluntad divina. Vuestro cuento sobre Abraham es muy ilustrativo sobre vuestra capacidad de moral. Y de hecho, a lo largo de la historia, cosas inenarrables se han justificado como esa voluntad divina que, en primer lugar, no podíais conocer. Así mismo, muestras que no eres capaz de distinguir a una opinión cualificada de una sin cualificar, y que en vuestra disciplina de “conocimiento” todo vale, puesto que nada es falsable.

Entenderás que nadie con una mínima capacidad de razonamiento pueda tomar en serio lo que haces, ni las conclusiones que se desprenden de tu trabajo, porque de ello podría desprenderse cualquier conclusión. Lo que habéis hecho por miles de años no vale lo que una simple y básica demostración matemática.

Y el problema del mal seguís sin resolverlo”

¿Qué tiene que ver esto con el narcisismo del que tanto he hablado en este blog en los últimos tiempos? Todo. Tanto la primera parte como la segunda.

Algunas de estas cosas son más viejas que el polvo. Que la conducta de la jerarquía católica no se corresponde con su mensaje y doctrina es un hecho ancestral. Corruptos hablando de moral los ha habido siempre. Muchos incompetentes tienen soluciones fantásticas a los problemas, como talar los árboles de un bosque para evitar incendios forestales. Nada de esto es nuevo.

Lo que para mi modo de ver marca la diferencia es el hecho de que la sociedad acepta, de modo incuestionable, que estas opiniones son relevantes porque las dice quien las dice, independientemente de sus cualificaciones, experiencia, o acciones pasadas. La identidad de quien lo dice es lo único que cuenta.

No estoy argumentando que estas personas no tengan derecho a decir lo que deseen, por estúpido que sea. Si ese cura cree que el SIDA es justicia divina, debe poder decirlo (igual que los demás debemos tener derecho a burlarnos). Expresar desacuerdo o burla frente a una idea no es lo mismo que censurarlo, algo que es bueno recordar.

Estoy argumentando que hay algo profundamente jodido cuando lo único que nos importa es la plaquita con el nombre de quien lo dice, y no cuestionamos si esta persona está o no cualificada. ¿Y qué es eso que está jodido? Una creciente cultura de la identidad sobre la realidad, del estilo sobre la sustancia, de la que todos participamos porque todos queremos beneficiarnos de las reglas del juego, y al peo las consecuencias.

Hemos sustituido la acción real (manifestarnos, movernos socialmente, tomar acciones y medidas) por la manifestación virtual, en entornos donde sólo nos ven los afines, y donde podemos reforzar esa identidad sin miedo a que nos descubran. Hemos sustituido el denunciar ante un juez lo que pasa en nuestro entorno por limitarnos a mostrar nuestro apoyo a las causas que refuerzan nuestra identidad, sin tomar acción real. En la era donde tenemos más recursos para saber y actuar, menos hacemos salvo que eso nos permita mostrarnos ante el mundo como queremos. Y toleramos y seguimos el juego de otros porque esperamos que, cuando nos toque, nos permitan jugar a nosotros.

Esta “encuesta” determinó que si Belén Esteban se presentara a las elecciones obtendría 5 escaños en la cámara baja. Mucha gente se ha escandalizado oportunamente, y han fallado en ver la cuestión clave por un kilómetro.

Esa encuesta es un timo, es una muestra de 3200 personas sobre 45 millones de habitantes, y es la clase de encuesta donde probablemente muchos contestarían que sí que la votarían sólo por hacer la broma. El resultado de esta encuesta es irrelevante: la clave es que Telecinco considerara que había que encargarle a Sigma Dos hacer una encuesta sobre las posibilidades que una inútil cuya fama viene de haber sido montada por un torero tendría de obtener un escaño. El que esa encuesta haya sido pensada, aprobada y llevada a cabo es lo que nos debe hacer pensar.

Hace un par de años, mi amiga Deirdre estaba en una cena con nosotros, en una reunión de Mensa. Uno de los asistentes se puso muy enfermo, debido a una serie de condiciones médicas que ya tenía y no vienen al caso. Los servicios de emergencia se lo llevaron, y una de las asistentes empezó a decir que estaba muy preocupada, porque a ver si no iban a saber diagnosticar lo que tenía, y que ella tendría que haber ido con la ambulancia. Deirdre (ingenua) trató de calmarla porque, coño, Deirdre es enfermera. Ella sabe. Tiene los conocimientos necesarios para poder afirmar que probablemente los doctores tendrán capacidad de diagnosticar. Ella ha trabajado con pacientes. La otra persona no.

Tras un breve intercambio, la persona preocupada le espetó a Deirdre que si lo único que podía dar era una opinión cualificada, que no iba a ninguna parte. Deirdre se quedó que no le cabía una aguja por el ojete, como es normal. Pero claro, esa persona se había erigido como la persona cualificada en lo que al enfermo se refiere. Para ella no importaba la cualificación, experiencia (o falta de ella), sino que ella lo había dicho así. Eso es narcisismo: tratar de doblar la realidad para que se acomode a lo que dices que eres, y no a lo que haces. Y cuando no funciona, enfurecerse.

De modo que esa es la razón por la que estos tipejos pueden hacer esas declaraciones y ser tenidos en cuenta: porque quizá en el fondo todos pensamos que si no denunciamos que el Emperador va desnudo, no nos denunciarán a nosotros cuando tratemos de vender lo que no somos.

Nota del autor: Parece ser que el Papa ya ha visitado Valencia y el año que viene lo que visita es Madrid. No es que cambie mucho el contenido del post, pero Nilrem me lo hizo notar y un error es un error. Corregido queda.