De las ideas falsas sobre la depresión

De las ideas falsas sobre la depresión

Hay días que vas a escribir, pero te han dado el trabajo hecho. Los compañeros Jesús Sanz y María Paz García – Vera han escrito un precioso artículo en dos partes (1)(2) que ha aparecido publicado en el último número de Papeles del Psicólogo, la revista oficial del Consejo General de la Psicología. Y no puedo dejarlo pasar sin comentar este tema.

En el artículo, los compañeros deciden contrastar algunas ideas equivocadas sobre la depresión, porque esas ideas equivocadas obstaculizan que los pacientes acudan a tratamiento y reciban tratamientos adecuados. Así mismo, promueven la medicalización del mismo en detrimento de las terapias psicológicas que han demostrado más efectividad que los fármacos, cuya eficacia está totalmente en cuestión (3). Por desgracia, estas ideas falsas son difundidas por diarios y medios de masas como El Mundo.

Concretamente fue ese diario, a través de su portal Cuidateplus (antes Dmedicina) el que, en 2015, publica un artículo, republicado en 2016, titulado “Ideas equivocadas sobre la depresión”, que está tan lleno de errores que los autores se vieron obligados a escribir la réplica que da pie a este post. No enlazo el artículo de ese portal porque la política de este blog, desde hace un tiempo, es no enlazar mierdas y no dar clicks y dinero a estafadores.

Ese artículo concreto ha sido visitado por 23 millones de lectores aproximadamente. Imaginad el daño que puede hacer que ese tipo de información falsa se difunda. Pensad en cuántos lectores de esa web habrán dado por buenas esas ideas y habrán sufrido perjuicio por ello.

Si bien os invito a leer el artículo entero, porque es excelente y aporta todas las referencias y evidencia necesarias, quiero comentar yo los puntos más salientes del mismo.

Falacias sobre la depresión que se propagan por ahí.

  1. La depresión es una enfermedad. Falso. Los trastornos mentales se llaman “trastornos” precisamente porque no se ha encontrado causa biológica ni marcadores fisiológicos que permitan denominarlos “enfermedades”. La depresión en concreto no tiene alteraciones estructurales o funcionales en el cerebro, y la hipótesis de las monoaminas (que dice que la depresión puede deberse a una bajada en los niveles de sustancias como la serotonina) está siendo objeto de abundante crítica porque, básicamente, no hay evidencia de que sea cierta, e incluso la hay contraria. No hay test biológicos que diagnostiquen trastornos mentales, y las tasas de éxito de los fármacos están entre el 50% y el 60%, que no es mejor que la terapia cognitivo-conductual. El artículo de la web decía que los antidepresivos tenían tasas de efectividad del 90% Ojalá.
  2. Cuando todo te va bien en la vida, puedes deprimirte igual. Falso en parte. La gente a la que le va mal (entendiendo “le va mal” como que ha pasado por acontecimientos vitales estresores) tiene 2,5 veces más probabilidades de deprimirse. Pretender que la relación entre estresores y depresión es débil es falso. Hay una relación fundada y validada entre los acontecimientos vitales estresantes, y la depresión, y de nuevo, negar esa realidad hace parecer a la depresión como una enfermedad biológica que puedes contraer en el metro.
  3. Los optimistas se deprimen tanto como los pesimistas, y los extravertidos igual que los introvertidos. Falso. De hecho, la web defiende que los extravertidos tienen mayor carga de afectividad y por ello están en más riesgo. Lo cual es más falso aún. Las personas extravertidas y optimistas pueden deprimirse, cierto, pero la evidencia indica que la probabilidad es mucho más baja. De hecho, hay una relación casi inversa entre optimismo (medido con el Test de Orientación Vital) y la depresión (medida con el BDI). La extroversión y el optimismo son factores de protección pero claro, no son garantía.
  4. La psicoterapia no cura la depresión. FALSO FALSO FALSO. Hay DÉCADAS de estudios y metaanálisis que muestran que la terapia cognitivo-conductual tiene una eficacia como mínimo igual, cuando no superior, a la farmacológica. La terapia de activación conductual (dentro de las terapias de tercera generación) y la terapia interpersonal han mostrado también eficacia superior al fármaco. Las terapias avaladas por la evidencia según la APA, para tratar la depresión, son en 2016:
    1. Terapia de conducta (Activación conductual).
    2. Terapia cognitiva.
    3. Terapia interpersonal.
    4. Terapia de solución de problemas (un tipo de terapia cogntiiva).
    5. Análisis cognitivo conductual de McCollough (más de lo mismo).
    6. Terapia de autocontrol de Rehm (cognitivo-conductual, basada en corregir un desequilibrio entre estímulos reforzantes y aversivos).
      ¿Qué es lo que no hay aquí? Psicoanálisis, gestalt, sistémica, constelaciones y demás pseudoterapias mamarrachas sin evidencia.
  5. La psicoterapia no es eficaz en depresión grave, sólo en leve y moderada. FALSO. De nuevo, la TCC ha demostrado una eficacia igual o superior a los fármacos en la depresión grave, y de hecho son tan eficaces como en la leve.
  6. La psicoterapia previene peor las recaídas y recurrencias. FALSO. Matadme ya, por favor. Es lo contrario: la TCC es MÁS eficaz que los fármacos en la prevención de las recaídas, medida a 6 y 12 meses. O sea, si practicas TCC, estás más protegido al acabar la depresión que si sigues 1 AÑO tomando fármacos. Y hay evidencia que las otras terapias basadas en la evidencia también tienen un efecto similar.
  7. El tratamiento de la depresión es largo. Falso en parte. Las terapias avaladas por la evidencia son breves, requiriendo en general 16-20 sesiones, lo cual se traduce en 3-4 meses de sesiones semanales. Como mucho, se pueden incluir 3-4 sesiones de refuerzo y prevención de recaídas, lo cual ha demostrado que además tiene un efecto de protección significativo. De modo que, aunque es cierto que algunos casos muy graves pueden requerir tratamientos prolongados, la realidad es que la mayoría de pacientes de psicoterapia superarán la depresión en pocos meses.
  8. El psicólogo no es el profesional que trata la depresión. Mira, yo ya.

Es importante que la información se recabe de las fuentes adecuadas, que NUNCA son portales “de salud” propiedad de un medio de comunicación de masas. Si tienes una depresión o alguien cercano a ti podría tener una, la terapia psicológica es el tratamiento de primera elección para la depresión de cualquier gravedad. Ojo, terapia psicológica, no pseudociencias ni payasadas. Nada de perder años de tu vida con un psicoanalista yendo a sesión 4 veces por semana durante años, o hacer juegos de rol con uno de las constelaciones pretendiendo que tienes anorexia porque tu abuela pasaba hambre.

¿No encuentras un psicólogo serio y fiable, o no puedes pagar un tratamiento. Empieza por comprar el libro Sentirse bien, de David D. Burns (4), que ha mostrado que la biblioterapia puede tener una eficacia comparable a la TCC e igual a los fármacos.

¿No estás seguro de cómo identificar si un psicólogo es un profesional o un vendedor de humo que practica pseudoterapias? Aquí te dejo un fantástico artículo del compañero Eparquio Delgado (5)

Menos coaches, menos PNL, menos Freud, y más modificación de conducta y reestructuración cognitiva. Podría ser el lema del blog, esto.

ENLACES

  1. Parte I del artículo.
  2. Parte II del artículo.
  3. “La invención de los trastornos mentales”, de Marino Pérez y Héctor González (2007).
  4. “Sentirse bien”, de David D. Burns.
  5. 10 claves básicas para elegir un (buen) psicólogo.

El suicidio de Bill Zeller

Un amable lector me envía esta noticia con su enlace pertinente: Bill Zeller, un regular de Metafilter donde escribía como null terminated, se suicidó el 2 de enero, dejando una nota de suicidio que explicaba: “Mis primeros recuerdos de niño son acerca de ser violado, repetidamente.” Y me pide que hable sobre suicidio. Es algo vago, desde luego.

La nota le describe como alguien criado en una casa de fundamentalistas cristianos, muy fríos. Describe que alguien le violó repetidamente, y que sus padres, o al menos su padre, o no les importó o no detuvieron al abusador. Es posible (según la nota) que el padre no condenara las acciones del pedófilo porque este y había sido identificado como alguien “salvado” según su doctrina. No sé como ninguna persona mortal puede saber eso acerca de otro mortal, pero admito que tampoco entiendo del todo qué significa “salvado.” Imagino que significa que no eres juzgado por pederasta.

También admitiré que lo primero que pensé es que lo de la violación había sido inventado. La historia parece demasiado vaga, especialmente para una nota de suicidio (en la mayoría de casos, las notas de suicidio tienen un propósito aclaratorio). El lenguaje me recordaba al que usan habitualmente los mentirosos, demasiado vago. Y aunque hay mucha rabia en ella, no se ve rastr de la culpa que habitualmente acompaña a la mayoría de admisiones de ser una víctima de abusos infantiles.

En la terapia estas sospechas son inicialmente irrelevantes, porque lo que cuenta son los sentimientos actuales, y que sus orígenes sean reales o ficticios no cambia la veracidad de dichos sentimientos. O sea, tanto si los motivos de una persona para sentirse de un modo son ficticios o reales, sus sentimientos lo son y hay que tratarlos acorde con ello. Más adelante sí que importa: una falsa historia de abuso puede significar que la persona desea atención, o que es la única forma de verbalizar el dolor que sienten. “Si no invento una historia traumática, nadie se tomará en serio lo triste que estoy.” O quizá la historia se fabrica porque la persona se considera indigna de ser amada, y por tanto, sólo puede ser amada a través de la compasión. Distintas personas conectan con algunas de esas razones; vosotros sabéis quiénes sois (yo no), pero sí puedo deciros: ese proceso no es inusual y no estáis solos.

Al mirar el hilo de Metafilter (y según me cuentan, hilos similares sobre este tema en otros lugares), me quedé asombrado al ver la cantidad de personas que admitían haber sufrido abusos similares. ¿Toda esa gente? ¿En serio? Me empecé a preguntar si la verdadera división del mundo no será hetero/ gay, hombre/mujer, rico/pobre, sino gente violada que no recibió ayuda/ gente violada que recibió ayuda. No puede ser que toda esa gente sufriera abusos.

Pero es difícil discutir con los números, y los números son aplastantes. Muchísimas personas confesaban eso. De acuerdo, quizá yo tengo un prejuicio y por ello subestimaba la prevalencia del abuso sexual infantil. Pero entonces miras los titulares y te das cuenta de que todos aceptan (a ciegas) la historia del abuso. Yo me pregunto: ¿cómo es que nadie se pregunta si Bill se lo inventó todo?

Si la violación fue la motivación clara para el suicidio, el fundamentalismo cristiano debería ser la motivación para la violación. El padre de Bill, George Zeller, es el fundamentalista más hardcore que te puedes topar, y se dedicaba a diseccionar la estructura atomica de algo llamado Relación Padre – Hijo en Cristo (Christian Sonship, no sé si lo traduje bien). Este tío se dedicaba a analizar dicho concepto en absurdas grabaciones y en ensayos bizantinos, y sólo era el ayudante del pastor. Si este tío es así, no quiero pensar lo que debe ser un pastor de dicha iglesia. Desde luego, ya hay un hombre en este planeta que me asusta. No sé nada acerca de fundamentalismo, pero si miras los escritos de George como una actividad y no como religión, lo que ves es a este hombre trabajando una y otra vez las ideas, repitiendo y repitiendo y repitiendo, matiz tras matiz, hasta que lo expresa “bien.” Pero para él no existe bien: sólo existe la identificación del error, del mal. Es la obsesión con la esterilización y la eliminación de la impureza, donde no hay sitio para cuerpos extraños – de ahí que sus minúsculos desacuerdos con otros “pensadores” se disparen al rango de catástrofe teológica. Este tío siempre tiene que estar en conflicto con las ideas de otro no porque sean erróneas, sino porque su misma existencia contamina el entramado que usa para mantener su ansiedad a raya. Es como esos pacientes de TOC que, si ven que mueves su montón de cosas acumuladas, tienen que rehacer el montón entero. Y George Zeller acumulaba minucias religiosas como un paciente de síndrome de Diógenes.

Y por todo eso, este hombre era un blanco fácil para una acusación de violación, y cada persona que comentaba el suicidio y sacaba el tema de que Bill creció en un hogar fundamentalista, lo hacía como evidencia de que Bill fue criado por un demente, quizá malvado.

Pero de nuevo, nadie duda de que fue violado. Más que eso: la mayoría asumen que Bill dice la verdad porque sus padres son fundamentalistas, i.e., “No digo que todos los curas sean pederastas, pero la mayoría lo son.” Eso es una cosa muy bienpensante, salvo que puedes sustituir eso por “gitanos” y entonces no mola tanto. Mira, las maravillas de los dobles raseros.

El caso es que me doy cuenta de que el que yo dudara de la veracidad de la nota de suicidio de Bill era en realidad una reacción al enorme prejuicio de fundamentalista = violador mostrado por el resto de la gente. Estaba reaccionando a su reacción. Ellos tienen sus prejuicios y yo los míos, y Bill Zeller era la excusa para una batalla ideológica en la que todos hemos escogido bando antes incluso de que él se matara y supiera de su existencia y el fin de la misma.  Ugh.

En contra de lo que mucha gente cree, las notas de suicidio no son fiables: no dan información, transmiten emoción. Y si alguna vez tú has tenido que leer la nota de suicidio de alguien cercano, probablemente has perdido parte de tu alma tratando de decidir si era verdadera o falsa, de modo que deja que te ayude: como norma general, no son correctas ni dan información fiable. Lo que la nota dice no es lo importante, es cómo lo dice, qué emoción transmite.

Podemos decir que no importa, al final, si la causa del sufrimiento que lleva al suicidio es verdad o no, sólo importa que el sufrimiento es real, y estoy de acuerdo. Pero la contra es que Bill está muerto, sus padres no, y ahora no sólo tienen que sobrellevar la muerte de su hijo, sino que además todos creen que ellos la causaron. Mi hijo ha muerto, y pensaba que yo le odio.

No sé cómo es ser violado. Pero puedo imaginar el vacío demoledor, infinito, que deja la muerte de tu hijo, y el recordatorio incesante de que la realidad está mal y no puedes arreglarla, y el constante escrutinio de tu memoria. ¿Me porté lo bastante bien con él? ¿Le dije lo bastante que lo amaba? Cuando quería aquella pelota y teníamos prisa, ¿no debería…?

Nadie tendría que experimentar eso. Y sin embargo, miles de padres en todo el mundo lo experimentan cada año, para siempre. George Zeller no creía en el purgatorio, pero está en él, esperando que llegue el fin. No hay nada más que esperar.

Y aún diré algo más que me da miedo decir: ¿y si es cierto? ¿Y si George violó a su hijo repetidamente cuanto tenía 6 años, o permitió que lo violaran? ¿Significa eso que ha perdido el derecho a sentirse devastado por su pérdida?

Cuando hay un suicidio, es fácil verlo como un asunto de víctima (el suicida) y verdugos (los que le llevan a eso), cuando en realidad hay un montón de víctimas de sólo un verdugo, que además, para más inri, ni siquiera existe fuera de la cabeza de alguien: la percepción de inescapabilidad del dolor, y en ocasiones, el deseo de castigar a los demás.