De la teoría de prospectos: Hola, papá

De la teoría de prospectos: Hola, papá

El día 30 puse un hilo de Twitter hablando sobre mi padre, aunque es hoy realmente el aniversario del día que murió al retirarle el soporte vital. En su momento no me costó mucho poner el hilo (era algo que ya había escrito), pero me ha costado mucho decidirme a ponerlo aquí, que es por lo que la entrada de hoy es muuuuuucho más larga (son varias, que he fusionado en una). No hay día que no le eche de menos.

Visité Granada unos días con las niñas, para ayudar a mi madre a poner su casa en orden tras casi 4 meses de confinamiento en Barcelona, para que Victòria pudiera descansar de nosotros, y para correrme todas las juergas que pudiera en 5 días. Tuve un éxito completo en todo ello. Pasé mucho tiempo haciendo cosas divertidas con las niñas, con mis amigos que son gente preciosa, jugué una partida de rol espectacular, bebí cantidades impías de cerveza (y sin resaca), comí todas las tapas que pude, y me empapé de todo lo bueno de las noches de verano de Granada. Las fotos de las farras os las podéis ahorrar.

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Malafollá pura.

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Vía el siempre estupendo José César Perales me he encontrado hace unos días esta noticia que, si eres psicólogo, es relevante. Se ha publicado en Nature un estudio que supone una replicación muy importante, y por ello una confirmación, de la teoría prospectiva de Kahneman y Tversky. Es una teoría sobre cómo las personas toman decisiones bajo riesgo, y por ello tiene una enorme importancia en áreas como la economía. De hecho, ha sido una de las primeras teorías en economía construidas a partir de evidencia experimental, y no de conceptos pseudocientíficos como la utilidad marginal. Y he pensado que es algo de lo que podríamos hablar y que será el grueso del post.

La teoría lo que propone es que a la hora de decidir fijamos un punto de referencia que denominan nivel de adaptación. Si un resultado es mejor que ese nivel de adaptación se considera ganancia, y si no, pérdida.

Además, la sensibilidad a los cambios es decreciente. Esto es, la diferencia entre 900 € y 1000 € se percibe subjetivamente como menor que la diferencia entre 100 € y 200 €, aunque objetivamente es la misma (100 € de diferencia).

Por último, los humanos experimentamos un fenómeno denominado aversión a la pérdida: esto es, pesa mucho más la posibilidad de una pérdida que la de una ganancia cuando tratamos de tomar una decisión. Y ya hemos visto que lo que es pérdida o ganancia depende de la referencia que tomemos, no de un valor absoluto.

Lo curioso es que Kahneman y Tversky probaron que, cuando nos enfrentamos a un riesgo que puede producir ganancias somos aversos al riesgo, buscando ganancias quizá más bajas (utilidad menor) pero con mayor certeza. En cambio, cuando nos enfrentamos a un riesgo que puede producir pérdidas, somos buscadores de riesgo, tratando de buscar menor utilidad siempre que eso reduzca el riesgo de pérdidas.

Os pongo una tabla para que se entienda mejor:

EjemploGananciasPérdidas
Alta probabilidadAversión al riesgo: Si tienes un 95% de ganar 10.000 € o un 100% de ganar 9.500 €, cogerás la segunda porque ese 5% de posibilidad de no ganar es demasiado.Buscador de riesgo: 95% de perder 10.000 € o 100% de perder 9.499 €. La gente prefiere la primera, aunque la pérdida potencial es mayor, porque podría no haber pérdida alguna.
Baja probabilidadBuscador de riesgo: 5% de ganar 10.000 € o 100% de ganar 501 €. La mayoría prefiere la primera. Aversión al riesgo: 5% de perder 10.000 € o 100% de perder 501 €. Aceptas palmar los 501 € para no arriesgarte a perder 10.000

Podéis ver que tendemos a mirar las probabilidades de manera distorsionada. Las probabilidades pequeñas tienden a inflarse y a verse como mayores de lo que son, mientras que las grandes tienden a desinflarse y verse como menores de lo que son. Ya, es una mijilla complicado. Lo importante es que, como siempre, racionales por los cojones.

Esta teoría ha tenido montones de aplicaciones allí donde los puntos de vista estándar de los economistas no podían explicar ciertas conductas. Es por esto importantísimo que el modelo haya recibido un apoyo empírico tan fuerte. Es una muy buena noticia para la psicología como ciencia, y otro ladrillazo más, el enésimo desde 1879, a los mermas que vienen a decir que la psicología no es una ciencia porque lo dice su cuñao, que casi siempre es hinjiniero o ha estudiado ADE.

Encontré este vídeo en la newsletter de Albert Chu, y es muy satisfactorio. Mucho. Nunca deja de sorprenderme el tiempo, energía y cuidado que somos capaces de destinar a algo

Como hay que dar buenas noticias, es bastante probable que la inmunidad a la COVID-19 sea más alta de lo que se pensaba. Esto podría contribuir a explicar por qué la tasa de contagios, aunque ha habido rebrotes, no se ha vuelto a disparar, pero podría haber muchas más razones. Es más, seguro que las hay. Esperemos que esto siga así, y que los rebrotes que estamos viendo en algunas regiones queden en meros sustos. Por si acaso, es necesario recordar que, aunque la habituación a la situación tira mucho y tendemos fuerte a olvidar el peligro, el virus sigue ahí. Mantengamos nuestras precauciones. Esto es algo que me ha gustado mucho ver, tanto en Granada como en Barcelona: la mayoría aplastante de la gente intenta hacer las cosas bien, en la medida de lo posible. Llevan máscara incluso cuando podrían permitirse no llevarla, tratan de guardar espacio, etcétera. Sigamos así.

Es muy hipnótico ver cómo se hace la pasta. Es muy muy hipnótico, y mola muchísimo. Casi tanto como ver cómo se hacen los lápices. Yo me puedo pasar horas y horas mirando esta mierda. Es maravilloso.

Mi maestra Miriam es el bien de las personas. Miriam hablando de parejas con Blanca es muy bien. Sólo es media horita. A destacar: no vas a cambiar a tu pareja. El éxito es aceptar al otro y encontrar maneras de sortear las dificultades sin tratar de cambiarlo. En serio, en Instagram se está haciendo una divulgación de la psicología científica de una calidad tremenda. Seguidlas a ellas, y a la gente que ponen en sus historias.

Una cosa que me ha sorprendido es la cantidad de charlas, conferencias y demás que me han salido en estos días. Mañana voy a Madrid a grabar un programa para Playz con Javier Santaolalla y Rocío Vidal, que se emitirá un día de estos. He participado en un ciclo de ponencias sobre altas capacidades y emociones en tiempos del COVID para la Asociación ENOL, donde creo que he sido el contrapunto a varios de los ponentes porque no creo que la alta capacidad intelectual sea una desgracia que requiere terapia. La ponencia que di se puede ver (creo) aquí. Quedan unas cuantas ponencias y entrevistas más, pero estoy esperando a ponerlas a poder darle un empujón a la nueva página web. Sí, en breve este blog tendrá mucho mejor aspecto.

ESTATUS

Leyendo: Picoteo una cosa y otra, he leído varios manuales de calistenia buscando un programa para iniciar en el verano, y he encontrado uno. Pero todo lo que no son manuales de entrenamiento me cuesta la vida y se me hace pelota. Pasará, claro, y de hecho he empezado algunos de psicología como The science of Kissing de Kirshenbaum, y estoy con El Método Bullet Journal, de Ryder Carroll (llevo usando un bullet journal desde 2015, pero se puede aprender más). Tengo a medias el de No sweat de Michelle Segar sobre motivación para el deporte, que será interesante, y una montaña de manuales de rol. Cada vez que pienso “ahora tendré tiempo para leer”, el cosmos se ríe de mí.

Jugando: Pensando en qué hacer, me di cuenta de que tenía por ahí el Batman: Arkham Origins sin jugar. Y claro, si vas a jugar ese, mejor jugamos los anteriores para ponernos al día, que hace mucho. Y de nuevo vestí el Manto del Murciélago por el Asilo de Arkham, jugando al Batman: Arkham Asylum, acechando en las sombras, saltando de gárgola en gárgola y dando horripilantes palizas a delincuentes. Y sigue siendo un juegazo, probablemente en cuanto a historia la mejor de la serie. Y es que como dicen por ahí, debes intentar ser siempre tú mismo, salvo si puedes ser Batman. Luego empecé con el Origins pero me desinflé un poco, y me vicié al SUPERHOT de nuevo. ¿No habéis jugado al SUPERHOT? SUPERHOT ES LA POLLA. Imaginad un juego de tiros en primera persona donde el tiempo sólo avanza si tú te mueves. Donde cada fase es una escena legendaria del cine de acción, y siempre estás en desventaja. Los malos y tú estáis hecho de cristal rojo en una serie de escenarios blancos estilizados como las tripas de un iPhone. En serio, no hay nada igual. Joder, debería reactivar el blog sobre juegos.

SUPER. HOT. SUPER. HOT. SUPER. HOT. SUPER. HOT.

Escuchando: Hay un amor eterno en mí por los juegos de la serie Uncharted. Se les puede criticar que a nivel mecánico no son innovadores ni nada del otro jueves, y que en realidad son una película en la que aporreas botones para ir pasando de una escena a otra. Y todo eso es verdad, pero MADRE MÍA QUÉ PELÍCULAS. Pocos juegos representan de una manera más perfecta LA AVENTURA así, en mayúsculas y a cholón, y no sé cuántas veces en cada entrega he tenido momentos de mirar la pantalla mientras trataba frenéticamente de salir de algún lío imposible, pensando “Esto no puede ser, no puede haber algo más loco que esto” para, dos segundos más tarde, tragarme las palabras. Y me ha dado por la BSO de la cuarta entrega, y qué queréis que os diga, si con esto no os dan ganas de descubrir ciudades perdidas ni os entra el hambre de lugares remotos, estáis muertos por dentro. Bola extra, la canción que os pongo, Cut to the chase, sincroniza perfectamente con la escena de persecución más brutal que he visto en mucho tiempo, y que no recordaba haber visto en la película de Tintín que Spielberg dirigió en 2011. De hecho, no recuerdo esa película, y la tendría que volver a ver. Mirad qué escena.

Claro que es que el juego no se queda atrás. El juego es como este vídeo TODO EL RATO. Es una cosa indescriptible. Todo lo que veis sucede en el juego. Todo.

Viendo: Hemos empezado la segunda temporada de Titans, y por ahora está curiosa. Es verdad que los Robin son unos cretinos insufribles, pero los personajes femeninos lo salvan todo muy bien. A ver qué hacen. Las niñas se han enamorado de la película de Trolls, y la nueva de Pixar, Onward, EN LA QUE POR SUPUESTO QUE ACABAS LLORANDO, CLARO QUE SÍ.

Comiendo y bebiendo: Mis sueños eróticos eran con tapas y Alhambra. Se cumplieron salvajemente. No tengáis fantasías sexuales: haced planes.

Trabajando: Los flecos de esta mierda del confinamiento son como las cabezas de la Hidra de Lerna, acabas con uno y salen dos más. Pero tanto me da. Como no tenía bastante, me apunté a un máster. Pero eso será el año que viene.

Y ya está. Creo que ya estamos al día. Esta debe ser la entrada más larga que he hecho en un montón de tiempo. Madre mía.

Del sufrimiento que vendrá, y otras cosas

Del sufrimiento que vendrá, y otras cosas

Eparquio Delgado y otros psicólogos han escrito un manifiesto que firmo y al que me suscribo de corazón, sobre qué se ha de hacer para afrontar el sufrimiento que va a venir tras la pandemia.

Así que primero lo primero: Este es el enlace al documento. Es importante. Difundidlo y, si estáis de acuerdo con lo que comenta, firmadlo. Sobre todo si sois psicólogos. Tenéis hasta el 1 de junio. No hace falta ser psicólogo para firmar, por eso.

Desde que empezó toda esta historia de la pandemia los profesores hemos tenido que adaptar una profesión que es muy presencial a un formato que es completamente distinto, con montones de nuevas dificultades. Este artículo nos representa mucho. Muchas cosas han cambiado poco: en la universidad ya se usaban plataformas online, los trabajos se envían por email, e incluso se pueden hacer exámenes virtuales hace mucho tiempo. Por supuesto, aunque defiendo las ventajas de la enseñanza cara a cara frente a la online, también entiendo que la situación es la que es, y que se hace lo que se puede. Pero en serio, si de algo me ha servido esta experiencia es para convencerme que esto no es lo que debe ser. De nuevo, soy consciente de que no es un cambio a lo virtual planificado y decidido con tiempo, sino un salto por una circunstancia única. Pero incluso con una planificación perfecta, sigo odiando el hablarle a la pantalla del monitor viendo un montón de pantallas con iniciales (porque muchos estudiantes prefieren tener su cámara apagada para que el tema funcione mejor).

El estupendo periodista y escéptico Javier Cavanilles me ha hecho el honor de entrevistarme para su podcast Desde el más allá (pero no tanto). Hemos hablado de múltiples cosas, la mayoría relacionadas con el libro que he escrito, y algunas otras colaterales. La verdad es que me he reído un montón. Javier recomienda escucharlo por ivoox porque si no, es una movida. Lleva el sugerente título de No somos más tontos porque no madrugamos.

Por otro lado, este viernes 22 a las 22:00 estaré en directo en el canal de Twitch de Oorbytal, hablando sobre divulgación, pseudociencias, cómo no, sesgos, y un poco lo que a Lucía y a mí se nos ocurra. Será largo, pero no demasiado, porque a medianoche me transformo en calabaza y no sirvo para nada. Gracias, Lucía, por invitarme.

Los que siguen este blog saben que en este pueblo somos muy de Cal Newport, el autor del blog Study Hacks y de los estupendos libros So good that they can’t ignore you, Deep Work y Digital Minimalism. Me ha llamado mucho la atención esta entrada de blog en la que relata que Nick Saban, uno de los más importantes entrenadores de fútbol americano universitario de la historia, acaba de empezar a usar el email por primera vez en su vida. Abril de 2020. Y sólo ha empezado a usar el email porque, debido a la pandemia, ha tenido que empezar a realizar algunas partes de su trabajo de manera remota.

Como bien señala Newport, no se trata de que todos podamos hacer lo mismo: este tío cobra millones de dólares al año y por supuesto tiene ayudantes que se ocupan de cosas. Lo relevante es que parece demostrar la tesis de Newport de que fácil y conveniente no es lo mismo que efectivo. Que todo el mundo haga lo mismo no lo hace eficaz. Comunicarse por email, estar pendiente de las redes sociales, todo esto tiene una fricción baja, pero no te hace eficaz, y a menudo te distrae de otras cosas que deberías hacer. Sí, soy culpable. Este tío tiene claro que su trabajo es analizar partidos, desarrollar estrategias, evaluar jugadores, y un montón de cosas en las que el email, simplemente, no tiene lugar. Así que no lo tiene. No es ni mucho menos el único: el legendario Donald Knuth, quizá el científico vivo más importante en el campo de la computación, dejó de usar el email hace muchísimos años (1 de enero de 1990).

Justo hoy leía en una entrevista a Jerry Seinfeld una idea similar: que si su show había sido tan bueno era porque él y Larry David no eran eficientes. El tener que estar pendientes de cada detalle hacía que todo se puliera hasta el límite. Si hubiera sido eficiente, no habría sido bueno. Traduzco el fragmento de la entrevista.

Tý y Larry David escribísteis Seinfeld juntos, sin la tradicional habitación de escritores, y parásteis cuando os quemásteis. ¿Había una manera más sostenible de hacerlo? ¿Podría McKinsey o algún otro haberos ayudado a encontrar un modelo mejor?

¿Quién es McKinsey?

Una consultora.

¿Son graciosos?

No.

Entonces no les necesito. Si eres eficiente, lo estás haciendo mal. La manera correcta es la manera difícil. El show tuvo éxito porque lo supervisaba todo—cada palabra, cada línea, cada toma, cada edición, cada casting. Así es como vivo.

Jerry Seinfeld en Harvard Business Review

Cada vez más creo que en ciertas cosas ahorrar esfuerzos es un error. Y que ciertas tareas que nos contamos que son esenciales, en realidad son distracciones de lo que en realidad deberíamos estar haciendo.

ESTATUS

Leyendo: He decidido sumergirme en Akira, el clásico del manga de Katsuhiro Otomo, que mis amigos me regalaron en mi cumpleaños porque son lo más bonito. Ya lo había leído y visto la película, pero el regreso es espectacular. Me he comido 3 tomos de varios cientos de páginas en un par de días, voy a empezar el cuarto (de 6). Es una pasada.

Escuchando: Por azares de ver lo que tus amigos escuchan en Spotify, he descubierto un grupo llamado Foals, y su Part 1: Everything not saved will be lost. Y es un disco bien majo, especialmente la canción White Onions. Muy escuchable, y muy asequible.

Comiendo: Como un gratén de verduras exquisito, sueño con tapas y Alhambra. Todo esto también pasará.

Trabajo: ACABÉ LAS CLASES Y EMPIEZAN LOS EXÁMENES ONLINE ESTE PENAR NO ACABA NUNCA. Todo esto también pasará.

Jugando: Pues me he acabado otra vez el Bioshock, con un total de 23 horas y media. La batalla final algo cansina, que es lo que pasa con los típicos jefes que van por fases. Empecé a continuación el Bioshock 2, pero aunque visualmente es más bonito, y el combate ha mejorado mucho, me da que la historia (un padre que busca a su hija, más o menos), no va a tener la pegada y la genialidad que tuvo la primera. A fin de cuentas, un componente muy importante del primer juego era la novedad, y este Rapture es una ciudad ya conocida, 10 años después, donde muchos de los principales actores están muertos (y a algunos los maté yo). No sé si lo seguiré. He probado un par de cositas más, pero no me decido. Aunque creo que he encontrado una solución.

Viendo: Victòria y yo hemos reiniciado El Ministerio del Tiempo, con la esperanza de que siendo una serie española, interesara a mi madre, pero la realidad es que, siendo de temática fantástica, y además episodios muy largos, ella está sudando fuerte. Así que la estamos volviendo a ver para refrescar antes de la 3ª y 4ª temporada, y el otro día vimos a los Tercios dar de hostias a los nazis y, de verdad, mi ASMR son nazis muriendo de todas las maneras posibles.

Del Zettelkasten

Del Zettelkasten

Desde mitad del mes pasado he estado leyendo el libro How to take smart notes, de Sönke Ahrens. Este es un libro que detalla la metodología zettelkasten, una técnica de lectura, estudio y archivado de notas desarrollada por un sociólogo alemán llamado Niklas Luhmann, que fue conocido no sólo por la calidad de su producción, bastante importante, sino por la cantidad de su obra. Luhmann es un personaje muy curioso.

I’m sexy and I know it

Luhmann era un funcionario que tenía un amplio interés en muchas cosas, y que desarrolló un sistema particular de estudiar esos temas. Cada vez que Luhmann leía algo que le parecía importante, tomaba una nota en una tarjeta, que numeraba y ponía en un cajón – archivador, que llamaba zettelkasten (en inglés slip-box, que sería como una caja de papelitos). Luhmann se dio cuenta de que las notas eran útiles sobre todo en un contexto, con lo que creó hiperenlaces usando los números de las tarjetas, de modo que una tarjeta “enlazaba” con otras anotando los números de las tarjetas relacionadas. Mucho antes de Internet, él ya enlazaba ideas. Cada tarjeta era una idea, escrita y desarrollada en sus propias palabras. Luhmann nunca citaba literalmente, porque entendía que la elaboración del contenido, y pensar cómo se relacionaba con lo que ya sabía y con lo que le interesaba, era esencial para aprender. Y de este modo, al mirar una tarjeta él veía las relaciones con otras tarjetas. Y esto le llevó al mundo académico.

Un día cogió sus notas y las juntó en un manuscrito que dio a Helmut Schelsky, uno de los sociólogos más importantes de Alemania. Schelsky lo leyó y propuso inmediatamente a Luhmann que comenzara como profesor de sociología en Bielefeld. El problema es que Luhmsann no tenía las cualificaciones: esto es, una tesis y un libro tras la tesis llamado habilitación.

Luhmann se volvió a su zettelkasten y escribió una tesis y una habilitación en un año, mientras asistía a clases de Sociología. Poco después se convirtió en profesor de sociología en Bielefeld, para el resto de su vida. En Alemania, tradicionalmente, un profesor comienza su carrera con una presentación en la que describe un proyecto en el que le gustaría trabajar. Luhmann contestó: “Una teoría de la sociedad. Tardaré unos 30 años. Coste cero.”

29 años y 6 meses después, Luhmann finalizó el segundo volumen de la obra donde describía su teoría de la sociedad, The Society of Society (1997). Su obra revolucionó no solo la sociología, sino otros muchos campos porque Luhmann lo tocaba absolutamente todo.

En esos 30 años Luhmann publicó 58 libros, y centenares de artículos. Cuando murió, había notas suficientes como para sacar seis manuscritos completos más bajo su nombre. Muchos académicos no han sido tan productivos en toda su vida como Luhmann lo fue después de morir. Cuando murió, su zettelkasten tenía más de 90.000 notas, y Luhmann se refería a él como su compañero de conversaciones. Luhmann lo usaba como una manera de encontrar temas sobre los que escribir, dado que cada tarjeta (zettel) le inspiraba conexiones con otras tarjetas, y le mostraba qué cosas le faltaba por averiguar, qué es lo que no sabía. De acuerdo con Luhmann, a pesar de su asombrosa productividad, nunca hacía nada que no le apeteciera. Si estaba atascado, se iba a su zettelkasten y dejaba que éste le sugiriera ideas.

Esta metodología no ha sido muy conocida, sobre todo por el idioma. Hasta hace poco no se ha traducido nada sobre esto al inglés, pero en Alemania parece que hay una especie de culto con el tema del zettelkasten. Las notas de Luhmann están digitalizadas a disposición del público.

No basta con tener uno de estos zettelkasten, sino que debe formar parte de una metodología que no es, realmente, nada complicada. Si la hemos de resumir se basa en leer siempre con lápiz y papel a mano, pero en vez de subrayar o anotar en los márgenes creamos notas en nuestras propias palabras de las ideas más importantes. Estas son notas temporales, que sólo durarán hasta que las pasemos a nuestro archivo de modo permanente, enlazando con otras notas permanentes, que es donde de verdad desarrollamos nuestras ideas. Otro tipo de notas son las notas bibliográficas, en las que simplemente anotamos los datos del libro que hemos leído y un breve resumen de su contenido. Podría escribir más pero este vídeo lo explica suficientemente bien, y aquí tenéis esta web en inglés donde lo explican todo con más detalle del que nadie necesita en la vida.

Un japonés se obceca con un sistema de productividad alemán. El resultado es un Super Saiyan

Como se ve en el vídeo, no basta con tomar notas y archivarlas, sino que las notas tienen que ser elaboradas y reelaboradas, y cada nueva nota debe enlazar con las que ya están, de modo que las notas se van revisando. Esta práctica espaciada ayuda enormemente al aprendizaje y a relacionar conceptos. Sin saberlo, Luhman había encontrado una manera de archivar información que funcionaba como un segundo cerebro, de manera muy asociativa. Y el libro de Ahrens se apoya en un montón de investigación muy sólida sobre psicología del aprendizaje.

Si no estáis hasta los cojones de esto aún, aquí tenéis una entrevista con el autor del libro, Sönke Ahrens, donde lo explica todo.

Y una charla sobre el tema que dio, a un montón de ingenieros. De verdad, te puedes morir con esto. Basta con leer el libro.

Este método se puede usar en papel, como lo hacía Luhmann, o de modo virtual. Yo he estado probando una aplicación web en desarrollo llamada Roam Research, pero no tengo vocación de beta tester y además será de pago (y bien cara en breve), y no me gusta la idea de depender absolutamente de un servicio que no controlo. De modo que encontré una aplicación gestora de texto en Markdown, open source, llamada Zettlr, inspirada en esta filosofía. La instalé, monté una carpeta en mi unidad de OneDrive y estoy muy contento explorando las posibilidades de este chisme, porque sigo teniendo la idea de escribir otro libro y esto puede ser muy muy útil. Lo cierto es que a los minutos de empezar a pasar notas las sensaciones eran muy buenas

Manuel Salgado, de la radio de la Universidad de Sevilla, tuvo a bien entrevistarme para el programa Un cuarto de coronavirus. Fue una conversación súper divertida, sin cortapisas, y tratamos muchos temas sobre el estado actual de la psicología. Podéis encontrar el episodio aquí.

Fermín Grodira, de la página web Maldita Ciencia ha entrevistado a un grupo de psicólogos, entre los que me cuento. Y este ha sido el resultado. Espero que os ayude, y me ha encantado participar, aunque el tema empieza a ser ya quizá un poco repetitivo. 😀

Gracias al siempre sorprendente Warren Ellis y su newsletter Orbital Operations he descubierto a la artista Lordess Foudre, y esta imagen me ha dejado loquísimo. El resto de su obra también, pero esta imagen es muy muy potente.

La escritora Sarah Jaffe saca un libro en enero, y no la conozco ni estoy seguro de qué va, pero el título ya me ha ganado: Work Won’t Love You Back. Necesario en estos tiempos de gente que cree que va a heredar la empresa si defiende suficientemente al patrón.

ESTATUS

Escuchando: He redescubierto la maravillosa banda sonora del juego lovecraftiano The Last Door, un tributo a las aventuras gráficas de Lucasarts con una estética pixelada y efectista. La música de Carlos Viola es una delicia. Decir que es preciosa es poco. Y a ratos, terriblemente inquietante.

Leyendo: Además de lo que estoy leyendo sobre rol, que va muy despacio pero va, he descubierto que Pavel Tsatsouline ha sacado Kettlebell Simple & Sinister: Revised & Updated Edition, y por supuesto que lo he pillado. Y la verdad, merece la pena, así que lo incorporaré al entrenamiento.

Trabajando: Preparando las últimas clases, y luego la avalancha de trabajos y exámenes. Este va a ser un verano distinto.

Jugando: Un poco de Bioshock, nada más.

Viendo: Sólo nos da el tiempo para ver Las Chicas de Oro. Y está bien, por otro lado.