El cine español, resumido

Leído en Diario de un copépodo. Si me encuentro al autor, le tengo que invitar a tomar algo, porque nunca el cine español ha quedado tan claramente descrito y resumido:

Teniendo en cuenta que dura 107 minutos, hay de media un polvo cada nueve minutos y pico. Vamos, que cuando te estás empezando a dar cuenta de la mierda que estás viendo, ves unos cuantos pezones y culos que te animan a quedarte. Normalmente la gente es capaz de mantener su atención en algo 21 minutos, pero en este caso a los 9 ya empiezas a pensar en arrancarte las retinas. De los otros polvos perdí la cuenta cuando pasaron las 30 rayas. Creo que de hecho sería útil contar con la ayuda de algún estupefaciente para poder llegar al final.

Básicamente, esto puede aplicarse a la mayor parte de pelis españolas que se hacen, en general a golpe de subvención, desde hace años. Puntos extra para la peli reseñada por el autor (Mentiras, y gordas) porque una de los tres guionistas es la ministra Sinde. La cual es, por tanto, corresponsable de esto (tal como lo reseña el autor del post):

En este sentido cabe destacar una intervención de Toni sobre la homosexualidad que creo que retrata a la perfección el concepto de progresismo blandiblub leirepajinesco que empapa la película. La amiga lesbiana pregunta a Toni “¿Cuál es tu forma de protesta?” y responde “no esconderme, vivir, drogarme, follar, amar, usar condones, esa es mi forma de protesta. Y en un futuro casarme con un inmigrante sólo para que le den los papeles y así joderles“. Meditad estas palabras, (co)escritas por nuestra ministra de cultura, con cuidado porque yo cada vez que lo hago me da una migraña que me pongo malo.

A mi me da migraña también. Vale, podría ser Esperanza Aguirre diciendo que ella no ha visto Airbag porque ella sólo ve cine español, pero como ministra de Cultura mantiene el nivel que hemos llegado a esperar de nuestra clase política. Ahora yo querría, por puro interés clínico, ver un guión escrito al alimón por la Cospedal y la Soraya del PP. Por tener las dos perspectivas sobre la juventud, la del pijerío progre y la del pijerío carca. Ninguna real, pero eso no importa. Esta es la Era de la Identidad, no la Era del Realismo Costumbrista. Uno es lo que dice que es, no lo que hace.

Y fijaros en una cosa: la película fue un (raro) éxito de taquilla, por el retrato que muestra de la juventud española. Una juventud que no hace más que drogarse, follar, y drogarse y follar (a la vez). Ahora miraos a vosotros mismos (si estáis en el rango de edad descrito) o recordad vuestros tiempos más o menos recientes si tenéis más de 25. ¿Cómo es que nos lo perdimos? ¿Dónde están esos jóvenes?

La película pretende ser un retrato de la juventud española de nuestro tiempo. ¿Cómo puede ser algo un retrato cuando sólo retrata a una minoría del colectivo retratado? ¿Esa es la vida de la mayoría de jóvenes? ¿Sí? Ni siquiera es la vida de la mayoría de personas que asisten a un festival.

Esta mañana, mientras desayunaba con Nur, un periodista comentaba la abismal diferencia entre la participación de los jóvenes en la huelga general aquí, y en la de Francia (no olvidemos que ahí van 9 ya). Claro que no participaron. Estaban muy ocupados follando, bebiendo y drogándose en festivales. O quizá lo único que pasa es que para ser rebeldes nos basta con adquirir las señas de identidad del rebelde sin tener que realizar las acciones de rebeldía. Eso sí, luego todos al bar a vender nuestra marca de rebeldes descontentos.

¿A alguien le suena esto?

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