Del sufrimiento que vendrá, y otras cosas

Del sufrimiento que vendrá, y otras cosas

Eparquio Delgado y otros psicólogos han escrito un manifiesto que firmo y al que me suscribo de corazón, sobre qué se ha de hacer para afrontar el sufrimiento que va a venir tras la pandemia.

Así que primero lo primero: Este es el enlace al documento. Es importante. Difundidlo y, si estáis de acuerdo con lo que comenta, firmadlo. Sobre todo si sois psicólogos. Tenéis hasta el 1 de junio. No hace falta ser psicólogo para firmar, por eso.

Desde que empezó toda esta historia de la pandemia los profesores hemos tenido que adaptar una profesión que es muy presencial a un formato que es completamente distinto, con montones de nuevas dificultades. Este artículo nos representa mucho. Muchas cosas han cambiado poco: en la universidad ya se usaban plataformas online, los trabajos se envían por email, e incluso se pueden hacer exámenes virtuales hace mucho tiempo. Por supuesto, aunque defiendo las ventajas de la enseñanza cara a cara frente a la online, también entiendo que la situación es la que es, y que se hace lo que se puede. Pero en serio, si de algo me ha servido esta experiencia es para convencerme que esto no es lo que debe ser. De nuevo, soy consciente de que no es un cambio a lo virtual planificado y decidido con tiempo, sino un salto por una circunstancia única. Pero incluso con una planificación perfecta, sigo odiando el hablarle a la pantalla del monitor viendo un montón de pantallas con iniciales (porque muchos estudiantes prefieren tener su cámara apagada para que el tema funcione mejor).

El estupendo periodista y escéptico Javier Cavanilles me ha hecho el honor de entrevistarme para su podcast Desde el más allá (pero no tanto). Hemos hablado de múltiples cosas, la mayoría relacionadas con el libro que he escrito, y algunas otras colaterales. La verdad es que me he reído un montón. Javier recomienda escucharlo por ivoox porque si no, es una movida. Lleva el sugerente título de No somos más tontos porque no madrugamos.

Por otro lado, este viernes 22 a las 22:00 estaré en directo en el canal de Twitch de Oorbytal, hablando sobre divulgación, pseudociencias, cómo no, sesgos, y un poco lo que a Lucía y a mí se nos ocurra. Será largo, pero no demasiado, porque a medianoche me transformo en calabaza y no sirvo para nada. Gracias, Lucía, por invitarme.

Los que siguen este blog saben que en este pueblo somos muy de Cal Newport, el autor del blog Study Hacks y de los estupendos libros So good that they can’t ignore you, Deep Work y Digital Minimalism. Me ha llamado mucho la atención esta entrada de blog en la que relata que Nick Saban, uno de los más importantes entrenadores de fútbol americano universitario de la historia, acaba de empezar a usar el email por primera vez en su vida. Abril de 2020. Y sólo ha empezado a usar el email porque, debido a la pandemia, ha tenido que empezar a realizar algunas partes de su trabajo de manera remota.

Como bien señala Newport, no se trata de que todos podamos hacer lo mismo: este tío cobra millones de dólares al año y por supuesto tiene ayudantes que se ocupan de cosas. Lo relevante es que parece demostrar la tesis de Newport de que fácil y conveniente no es lo mismo que efectivo. Que todo el mundo haga lo mismo no lo hace eficaz. Comunicarse por email, estar pendiente de las redes sociales, todo esto tiene una fricción baja, pero no te hace eficaz, y a menudo te distrae de otras cosas que deberías hacer. Sí, soy culpable. Este tío tiene claro que su trabajo es analizar partidos, desarrollar estrategias, evaluar jugadores, y un montón de cosas en las que el email, simplemente, no tiene lugar. Así que no lo tiene. No es ni mucho menos el único: el legendario Donald Knuth, quizá el científico vivo más importante en el campo de la computación, dejó de usar el email hace muchísimos años (1 de enero de 1990).

Justo hoy leía en una entrevista a Jerry Seinfeld una idea similar: que si su show había sido tan bueno era porque él y Larry David no eran eficientes. El tener que estar pendientes de cada detalle hacía que todo se puliera hasta el límite. Si hubiera sido eficiente, no habría sido bueno. Traduzco el fragmento de la entrevista.

Tý y Larry David escribísteis Seinfeld juntos, sin la tradicional habitación de escritores, y parásteis cuando os quemásteis. ¿Había una manera más sostenible de hacerlo? ¿Podría McKinsey o algún otro haberos ayudado a encontrar un modelo mejor?

¿Quién es McKinsey?

Una consultora.

¿Son graciosos?

No.

Entonces no les necesito. Si eres eficiente, lo estás haciendo mal. La manera correcta es la manera difícil. El show tuvo éxito porque lo supervisaba todo—cada palabra, cada línea, cada toma, cada edición, cada casting. Así es como vivo.

Jerry Seinfeld en Harvard Business Review

Cada vez más creo que en ciertas cosas ahorrar esfuerzos es un error. Y que ciertas tareas que nos contamos que son esenciales, en realidad son distracciones de lo que en realidad deberíamos estar haciendo.

ESTATUS

Leyendo: He decidido sumergirme en Akira, el clásico del manga de Katsuhiro Otomo, que mis amigos me regalaron en mi cumpleaños porque son lo más bonito. Ya lo había leído y visto la película, pero el regreso es espectacular. Me he comido 3 tomos de varios cientos de páginas en un par de días, voy a empezar el cuarto (de 6). Es una pasada.

Escuchando: Por azares de ver lo que tus amigos escuchan en Spotify, he descubierto un grupo llamado Foals, y su Part 1: Everything not saved will be lost. Y es un disco bien majo, especialmente la canción White Onions. Muy escuchable, y muy asequible.

Comiendo: Como un gratén de verduras exquisito, sueño con tapas y Alhambra. Todo esto también pasará.

Trabajo: ACABÉ LAS CLASES Y EMPIEZAN LOS EXÁMENES ONLINE ESTE PENAR NO ACABA NUNCA. Todo esto también pasará.

Jugando: Pues me he acabado otra vez el Bioshock, con un total de 23 horas y media. La batalla final algo cansina, que es lo que pasa con los típicos jefes que van por fases. Empecé a continuación el Bioshock 2, pero aunque visualmente es más bonito, y el combate ha mejorado mucho, me da que la historia (un padre que busca a su hija, más o menos), no va a tener la pegada y la genialidad que tuvo la primera. A fin de cuentas, un componente muy importante del primer juego era la novedad, y este Rapture es una ciudad ya conocida, 10 años después, donde muchos de los principales actores están muertos (y a algunos los maté yo). No sé si lo seguiré. He probado un par de cositas más, pero no me decido. Aunque creo que he encontrado una solución.

Viendo: Victòria y yo hemos reiniciado El Ministerio del Tiempo, con la esperanza de que siendo una serie española, interesara a mi madre, pero la realidad es que, siendo de temática fantástica, y además episodios muy largos, ella está sudando fuerte. Así que la estamos volviendo a ver para refrescar antes de la 3ª y 4ª temporada, y el otro día vimos a los Tercios dar de hostias a los nazis y, de verdad, mi ASMR son nazis muriendo de todas las maneras posibles.

Del Zettelkasten

Del Zettelkasten

Desde mitad del mes pasado he estado leyendo el libro How to take smart notes, de Sönke Ahrens. Este es un libro que detalla la metodología zettelkasten, una técnica de lectura, estudio y archivado de notas desarrollada por un sociólogo alemán llamado Niklas Luhmann, que fue conocido no sólo por la calidad de su producción, bastante importante, sino por la cantidad de su obra. Luhmann es un personaje muy curioso.

I’m sexy and I know it

Luhmann era un funcionario que tenía un amplio interés en muchas cosas, y que desarrolló un sistema particular de estudiar esos temas. Cada vez que Luhmann leía algo que le parecía importante, tomaba una nota en una tarjeta, que numeraba y ponía en un cajón – archivador, que llamaba zettelkasten (en inglés slip-box, que sería como una caja de papelitos). Luhmann se dio cuenta de que las notas eran útiles sobre todo en un contexto, con lo que creó hiperenlaces usando los números de las tarjetas, de modo que una tarjeta “enlazaba” con otras anotando los números de las tarjetas relacionadas. Mucho antes de Internet, él ya enlazaba ideas. Cada tarjeta era una idea, escrita y desarrollada en sus propias palabras. Luhmann nunca citaba literalmente, porque entendía que la elaboración del contenido, y pensar cómo se relacionaba con lo que ya sabía y con lo que le interesaba, era esencial para aprender. Y de este modo, al mirar una tarjeta él veía las relaciones con otras tarjetas. Y esto le llevó al mundo académico.

Un día cogió sus notas y las juntó en un manuscrito que dio a Helmut Schelsky, uno de los sociólogos más importantes de Alemania. Schelsky lo leyó y propuso inmediatamente a Luhmann que comenzara como profesor de sociología en Bielefeld. El problema es que Luhmsann no tenía las cualificaciones: esto es, una tesis y un libro tras la tesis llamado habilitación.

Luhmann se volvió a su zettelkasten y escribió una tesis y una habilitación en un año, mientras asistía a clases de Sociología. Poco después se convirtió en profesor de sociología en Bielefeld, para el resto de su vida. En Alemania, tradicionalmente, un profesor comienza su carrera con una presentación en la que describe un proyecto en el que le gustaría trabajar. Luhmann contestó: “Una teoría de la sociedad. Tardaré unos 30 años. Coste cero.”

29 años y 6 meses después, Luhmann finalizó el segundo volumen de la obra donde describía su teoría de la sociedad, The Society of Society (1997). Su obra revolucionó no solo la sociología, sino otros muchos campos porque Luhmann lo tocaba absolutamente todo.

En esos 30 años Luhmann publicó 58 libros, y centenares de artículos. Cuando murió, había notas suficientes como para sacar seis manuscritos completos más bajo su nombre. Muchos académicos no han sido tan productivos en toda su vida como Luhmann lo fue después de morir. Cuando murió, su zettelkasten tenía más de 90.000 notas, y Luhmann se refería a él como su compañero de conversaciones. Luhmann lo usaba como una manera de encontrar temas sobre los que escribir, dado que cada tarjeta (zettel) le inspiraba conexiones con otras tarjetas, y le mostraba qué cosas le faltaba por averiguar, qué es lo que no sabía. De acuerdo con Luhmann, a pesar de su asombrosa productividad, nunca hacía nada que no le apeteciera. Si estaba atascado, se iba a su zettelkasten y dejaba que éste le sugiriera ideas.

Esta metodología no ha sido muy conocida, sobre todo por el idioma. Hasta hace poco no se ha traducido nada sobre esto al inglés, pero en Alemania parece que hay una especie de culto con el tema del zettelkasten. Las notas de Luhmann están digitalizadas a disposición del público.

No basta con tener uno de estos zettelkasten, sino que debe formar parte de una metodología que no es, realmente, nada complicada. Si la hemos de resumir se basa en leer siempre con lápiz y papel a mano, pero en vez de subrayar o anotar en los márgenes creamos notas en nuestras propias palabras de las ideas más importantes. Estas son notas temporales, que sólo durarán hasta que las pasemos a nuestro archivo de modo permanente, enlazando con otras notas permanentes, que es donde de verdad desarrollamos nuestras ideas. Otro tipo de notas son las notas bibliográficas, en las que simplemente anotamos los datos del libro que hemos leído y un breve resumen de su contenido. Podría escribir más pero este vídeo lo explica suficientemente bien, y aquí tenéis esta web en inglés donde lo explican todo con más detalle del que nadie necesita en la vida.

Un japonés se obceca con un sistema de productividad alemán. El resultado es un Super Saiyan

Como se ve en el vídeo, no basta con tomar notas y archivarlas, sino que las notas tienen que ser elaboradas y reelaboradas, y cada nueva nota debe enlazar con las que ya están, de modo que las notas se van revisando. Esta práctica espaciada ayuda enormemente al aprendizaje y a relacionar conceptos. Sin saberlo, Luhman había encontrado una manera de archivar información que funcionaba como un segundo cerebro, de manera muy asociativa. Y el libro de Ahrens se apoya en un montón de investigación muy sólida sobre psicología del aprendizaje.

Si no estáis hasta los cojones de esto aún, aquí tenéis una entrevista con el autor del libro, Sönke Ahrens, donde lo explica todo.

Y una charla sobre el tema que dio, a un montón de ingenieros. De verdad, te puedes morir con esto. Basta con leer el libro.

Este método se puede usar en papel, como lo hacía Luhmann, o de modo virtual. Yo he estado probando una aplicación web en desarrollo llamada Roam Research, pero no tengo vocación de beta tester y además será de pago (y bien cara en breve), y no me gusta la idea de depender absolutamente de un servicio que no controlo. De modo que encontré una aplicación gestora de texto en Markdown, open source, llamada Zettlr, inspirada en esta filosofía. La instalé, monté una carpeta en mi unidad de OneDrive y estoy muy contento explorando las posibilidades de este chisme, porque sigo teniendo la idea de escribir otro libro y esto puede ser muy muy útil. Lo cierto es que a los minutos de empezar a pasar notas las sensaciones eran muy buenas

Manuel Salgado, de la radio de la Universidad de Sevilla, tuvo a bien entrevistarme para el programa Un cuarto de coronavirus. Fue una conversación súper divertida, sin cortapisas, y tratamos muchos temas sobre el estado actual de la psicología. Podéis encontrar el episodio aquí.

Fermín Grodira, de la página web Maldita Ciencia ha entrevistado a un grupo de psicólogos, entre los que me cuento. Y este ha sido el resultado. Espero que os ayude, y me ha encantado participar, aunque el tema empieza a ser ya quizá un poco repetitivo. 😀

Gracias al siempre sorprendente Warren Ellis y su newsletter Orbital Operations he descubierto a la artista Lordess Foudre, y esta imagen me ha dejado loquísimo. El resto de su obra también, pero esta imagen es muy muy potente.

La escritora Sarah Jaffe saca un libro en enero, y no la conozco ni estoy seguro de qué va, pero el título ya me ha ganado: Work Won’t Love You Back. Necesario en estos tiempos de gente que cree que va a heredar la empresa si defiende suficientemente al patrón.

ESTATUS

Escuchando: He redescubierto la maravillosa banda sonora del juego lovecraftiano The Last Door, un tributo a las aventuras gráficas de Lucasarts con una estética pixelada y efectista. La música de Carlos Viola es una delicia. Decir que es preciosa es poco. Y a ratos, terriblemente inquietante.

Leyendo: Además de lo que estoy leyendo sobre rol, que va muy despacio pero va, he descubierto que Pavel Tsatsouline ha sacado Kettlebell Simple & Sinister: Revised & Updated Edition, y por supuesto que lo he pillado. Y la verdad, merece la pena, así que lo incorporaré al entrenamiento.

Trabajando: Preparando las últimas clases, y luego la avalancha de trabajos y exámenes. Este va a ser un verano distinto.

Jugando: Un poco de Bioshock, nada más.

Viendo: Sólo nos da el tiempo para ver Las Chicas de Oro. Y está bien, por otro lado.

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