Incluso en Arcadia, yo

Incluso en Arcadia, yo

La imagen de cabecera es la obra del mismo título de Nicolas Poussin, que me encanta.

En medio de toda esta tormenta de mierda, las oportunidades siguen surgiendo. Me han confirmado que, a no ser que la situación de pandemia siga entonces, tendré la oportunidad de hablar sobre Psicología del Liderazgo frente a la Corte de Auditores de la Unión Europea en Luxemburgo, el próximo 15 de Octubre. Por lo visto se trata del cuerpo de funcionarios europeos responsables de las auditorías financieras que realiza la UE. No me preguntéis cómo y por qué han contactado conmigo, porque no tengo idea. Bueno sí, me han contactado por email pero no sé cómo han sabido de mí ni nada de eso. En fin, una movidita más.
Y no me digáis que lo de la Corte de los Auditores no suena a alguna mierda de Harry Potter o similar. Sí, les leo el segundo libro de Harry Potter a las niñas casi cada noche.

Por otro lado, Íñigo Gil por un lado y Óscar Huertas por otro no descansan nunca, y hemos pensado que, ya que la pandemia nos obligó a cancelar las presentaciones del libro que había previstas (yo estaría hoy en Granada y lo habría presentado ya allí y en Barcelona), podemos hacer cosas con la tecnología para suplirlo. Y estamos preparando una presentación virtual, probablemente con una transmisión en directo de YouTube, para poder hablar del libro con todos vosotros. Estamos haciendo pruebas, y en cuanto tengamos una fecha para ello, os avisaremos. Esto no quita que hagamos las presentaciones en vivo cuando sea posible. Pero por ahora, es una oportunidad, y como bien dice Óscar, presentar un libro llamado Por qué creemos en mierdas en mitad de Semana Santa es un puntazo.

Como colofón, los ahora finalistas de Famelab (al no poderse celebrar la semifinal hemos pasado todos) hemos decidido mantener nuestros monólogos para la final, y hacer otros para seguir divulgando durante el confinamiento. Y la verdad es que ha resultado ser una iniciativa muy divertida, y me encantan los vídeos de mis compañeros. El mío es, por supuesto, el más cutre y casero, pero sale Valèria como estrella invitada, que es lo que le da calidad a la película. La estupenda Laura Díaz se está dando el trabajo de recopilar todos los vídeos y subirlos (cada dos días) a un hilo en Twitter, de modo que estén ahí bien ordenados. El mío subirá en breve (seguramente mañana), así que merece la pena que vayáis viendo los que ya han subido. Una vez Laura lo publique, también estará disponible en mi canal.

Gusaneando por mi OneNote y mis notas, encontré este texto, que es largo y me pareció interesantísimo. A destacar este extracto, que resume muy bien la futilidad de todas las discusiones, flames y demás en las que todos (yo el primero) nos vemos envueltos día sí y día también, para generar contenido que haga ricos a unos pocos:

We realised those battles were just a spectacle, a distraction from what was really going on. Because those battles were taking place on a battlefield that didn’t matter. On a battlefield that had no way of making a difference. Because that’s a battlefield we don’t own, and never could. New battlefields built just to keep us occupied.

DRONEGOD$ en Pastebin

Así que al final es exactamente como lo que hemos hablado otras veces. Participamos en redes sociales, para generar un contenido que atrae y mantiene a otros en esas redes, de modo que los anunciantes pueden pagar a esas redes sociales por ponernos anuncios delante de los ojos. Si se genera ruido, ira, flame y demás mejor, porque ese es el contenido que más mueve. De modo que trabajamos sin cobrar: nuestro contenido deja de ser nuestro y sirve para que otro se lucre. Aunque eso ya lo discutimos otras veces, el tener tiempo para pensar, estando confinado, le da una perspectiva diferente a todo. Muy diferente. No es nada que no se haya dicho, ni nada que no haya pasado, pero los aprendizajes se refuerzan con repetición. Eso, y ver el estado de la discusión con todo el asunto del coronavirus.

Nada cambia el hecho de que, en realidad, soy tan culpable como el que más, y por eso lo que escribía hace un tiempo es aún más cierto y más vigente. Pero además, me acaba de recordar una cosa que es tremendamente estoica, y en la que fallo miserablemente, que le leí a Henry Rollins, un músico que no parece ser el pedazo de pensador que es. El énfasis es mío:

People are getting a little desperate. They might not show their best elements to you. You must never lower yourself to being a person you don’t like. In the worst of times the best among us never lose their moral compass and that is how they emerge relatively unscathed.

This is a tremendous opportunity for you, a young person, to be heroic, to be morally upstanding, to have a great civic backbone and a great civic true north, to be helpful, almost Boy Scout-like, presidential, to be altruistic because desperate people are scared.

That is the main ingredient which makes them do what they do. Don’t let this fear sidetrack you, blind you and minimize your potential. And now more than ever is the time to extol these great qualities which you have. Now it’s time to magnify them, personify them and inspire others with them and there has never been a time where they are needed more than right now.

Henry Rollins en https://bigthink.com/60-second-reads/a-60-second-commencement-address

Esta es la meta a la que gustaría aproximarme. Y sólo hablar de aquello que me gusta.

ESTATUS

Leyendo: Hoy he acabado Dune, y es tan bueno como cada vez que lo leo y lo releo. En la cuenta de Instagram he ido publicando más o menos una foto diaria de una cita del libro, y seguiré una pila de días más. La reseña que hice está aquí.

No se puede molar más

¿Qué leeré a continuación? Pues tengo una montaña de alternativas. Algo de rol es lo que querría, el trabajo dirá otra cosa. De momento, creo que voy a pegarle un repaso al Nobilis.

Comiendo y bebiendo: ¿Quién se va a apretar un estofado de sepia? Yo.

Escuchando: He descubierto que Media Monkey tiene una función de escuchar un Álbum al azar y me ha hecho estúpidamente feliz. La verdad es que no sé por qué, pero la idea de dejar al azar qué escuchar es liberadora. Me he escuchado los extras del Spirit, de Depeche Mode, y el Real to Real Cacophony de los Simple Minds, y a pesar de ser grupos que me encantan, estos dos trabajos me parecen música de feria, donde uno espera un órgano Casio y una cabra subiendo a un taburete. Así que los he borrado.

Pero no me gusta irme sin recomendar algo, así que os dejo el Deggial de Therion. Si no sabéis que es, pues mi amigo Méndez lo describía como la música que los sectarios de Cthulhu escuchan cuando van en el coche. Es metal sinfónico, con muchos coros y todo muy darks, pero muy escuchable. No es el más pepino de su discografía, pero está guay para trabajar mientras lo escuchas. Más melódico y menos cañero que otros.

Jugando: Ayer probé con Mónica la cuarta edición de Talisman, y Valeria se negó a probarla porque hay monstruos y le da miedo. Es una especie de oca muy complicada, y un oso me acabó hinchando a hostias en una cueva mientras Mònica se reía de mí. No tiene muy buen ganar. También jugamos unas partidas al Pentago, y lo recomiendo muy fuerte como juego rápido y ágil para matar ratos cortos. Y este finde espero seguir nuestra campaña de Nobilis. He decidido que voy a terminar de dominar ese juego de una maldita vez.

Por otro lado, como no sabía a qué videojuego dedicar los ratos que tenga, y ya que Victòria tiene la Switch perpetuamente dominada con el Animal Crossing, he instalado el Undertale a ver si es tan bonito como dicen. Tenéis una demo gratis aquí, y el trailer.

Trabajo: Trasladando la docencia online, sobre todo, y tratando de ponerme al día con las correcciones de trabajos. He logrado un buen avance, pero aún me queda y he de asumir que no hay vacaciones de Semana Santa para mí.

Viendo: Hemos empezado La Casa de Papel y la verdad es que hemos visto sólo medio episodio de la cuarta parte, y nos la pela un poco. En general, estamos viendo menos series y películas que nunca, al menos porque no contamos lo que ven las niñas. 😀

El ahora es la envidia de todos los muertos

El ahora es la envidia de todos los muertos

Vía el siempre maravilloso Austin Kleon [1], llegué a este corto, The World of Tomorrow, de Don Hertzfeldt. Este es el tráiler, y el enlace del vídeo os lleva a la web donde podéis verlo bajo demanda. Merece la pena.

Trailer de World of Tomorrow

Uno de los personajes, Emily, tiene este tremendo monólogo:

Do not lose time on daily trivialities. Do not dwell on petty detail. For all of these things melt away, and drift apart within the obscure traffic of time. Live well, and live broadly. You are alive and living now. Now is the envy of all of the dead.

No pierdas el tiempo en trivialidades cotidianas. No te quedes en los detalles insignificantes. Porque todas estas cosas se funden y desvanecen en el oscuro tráfico del tiempo. Vive bien, y vive ampliamente. Estás vivo y vives ahora. El ahora es la envidia de todos los muertos.

Emily, en The World of Tomorrow, de Don Hertzfeldt.

Yo qué sé, a mí me sobrecoge por la verdad que contiene. Así que me dan ganas de imprimir la imagen que inicia el post y ponerme una copia en casa y otra en la consulta, qué queréis que os diga.

ESTATUS

Trabajo: No, gracias, al menos hasta la semana que viene.
Música: Un poco de todo, porque las vacaciones me hacen mucho menos sistemático. Sobre todo revisitar clásicos de ahora y antes.
Leyendo: No se me ha dado nada mal. En libros, revisité John Dies At The End y sigue siendo muy divertido. En cómic, Bitch Planet y Paper Girls han sido dos hallazgos que voy a seguir. De hecho, si miras aquí puedes ver que voy 30 libros retrasado sobre mi meta para este año.
Jugando: Pues estoy Pues estoy revisitando el remake de Wolfenstein empezando por la precuela, The Old Blood, y me sigue encantando tanto a nivel mecánico como a nivel narrativo, por lo tarantinesco de todo ello. Así mismo, matar nazis.
Comida: Demasiada.

ENLACES

  1. El blog de Austin Kleon.

De cómo nos jodemos la vida (X): ¿Y ahora qué?

Y fin de la serie. Visto hasta ahora:

  • No cambiamos hasta que no tenemos un por qué de verdad para ello, aunque sepamos cómo hacerlo.
  • A menudo nos ponemos a obsesionarmos con la dimensión global de lo que queremos conseguir, en vez de centrarnos sólamente en el siguiente paso a dar, y convertirlo en un hábito.
  • En nuestras relaciones, fracasamos porque mentimos sobre lo que queremos de verdad para parecer menos egoístas, y no pedimos ayuda cuando la necesitamos.
  • Encima, nos creemos que podemos cambiar y añadir nuevas conductas sin tener en cuenta el coste porque cada aspecto de nuestra identidad consume tiempo, y es un juego de suma cero. Para ser mejor en A, tengo que dejar de dedicar tiempo a B, y si no lo tengo claro, lo voy a echar mucho de menos.
  • Nos mentimos a nosotros mismos acerca de lo que queremos, confundiendo las verdaderas intenciones que tenemos con cosas que nos molaría que pasaran pero que pensamos que no somos responsables de lograr.
  • Como nos mentimos mucho, lo que hacemos y lo que pensamos que es importante hacer son conjuntos disjuntos. O lo que es lo mismo, las cosas que nos decimos que son importantes no suelen recibir tiempo ni atención, pero nos mentimos tan bien que ni nos damos cuenta.
  • Pensamos que la felicidad es para gente estúpida, lo cuál hace que no nos molestemos en aprender recursos para ser más felices porque total, la ignorancia es mejor. Y por otro lado, a menudo dejamos que pensar en las cosas sustituya a hacer cosas, que es lo que realmente nos puede ayudar en mejorar nuestra vida y ser felices.
  • Dejamos que las pequeñas contrariedades nos amarguen más que las grandes tragedias, en vez de solventarlas. 
  • Las relaciones nos hacen daño pero no podemos subsistir sin ellas. Además, no nos damos cuenta de que los demás nos tratan del modo que les enseñamos a que nos traten, y que por el otro lado, la mayoría de veces las cosas que nos joden de los demás las provocamos nosotros.

Todos estos fenómenos nos joden la vida, pero bien. Están detrás de nuestros fracasos a la hora de hacer lo que creemos que queremos hacer, de mejorar y cambiar nuestras vidas, de relacionarnos con los demás. Y todas estas cosas se deben a sesgos de los que ya hemos hablado muchas veces, y otros de los que hemos hablado por primera vez,

O sea, que nos jodemos la vida por cosas preconfiguradas en nuestro cerebro, formas innatas de conducirnos que demuestran que la racionalidad que damos por sentada no es tal, y que en realidad no podemos fiarnos mucho de nuestras percepciones, de nuestros pensamientos y acciones.

Pues vaya mierda, ¿no?

Hay soluciones para esto, claro, la psicología no ha estado ociosa durante el último siglo, sobre todo una vez que nos sacudimos la peste del psicoanálisis de encima. Y aunque aún no tenemos todas las respuestas, si hay unas cuantas cosas que hemos comprobado que ayudan a evitar estas cosas, a hacerlas menos probables.

Las posibilidades se reducen a tres campos en los que trabajar, en realidad: cómo afrontamos las situaciones, cómo nos relacionamos con los demás y cómo planeamos y ponemos en marcha los cambios en nuestra vida. En estas tres cosas se puede trabajar, y hay métodos que funcionan.

¿La mala noticia? Que ninguno de estos métodos es fácil, seguro ni indoloro. Muchos de ellos son laboriosos, tediosos o dolorosos. En muchos casos tendrás que hacer elecciones feas, o mirar cosas poco agradables de ti mismo o de otros, y tendrás que hacer cosas que puede que no agraden a gente a tu alrededor. Pero funciona. Vaya si funciona.

De modo que, queridos lectores que habéis llegado a amenazarme para que siga con la serie, o que me habéis exigido vuestra mandanga diaria (Alberto, te miro a ti), os dejo que elijáis (y de paso pruebo la cosa esta de insertar encuestas). ¿Por dónde empiezo a escribir? ¿Qué atacamos primero?

Dejaré la encuesta unos pocos días y en función de lo que salga empezaré por un tema o por otro. Elegid sólo uno, aunque no es muy importante porque los acabaremos tocando todos.