De la teoría de prospectos: Hola, papá

De la teoría de prospectos: Hola, papá

El día 30 puse un hilo de Twitter hablando sobre mi padre, aunque es hoy realmente el aniversario del día que murió al retirarle el soporte vital. En su momento no me costó mucho poner el hilo (era algo que ya había escrito), pero me ha costado mucho decidirme a ponerlo aquí, que es por lo que la entrada de hoy es muuuuuucho más larga (son varias, que he fusionado en una). No hay día que no le eche de menos.

Visité Granada unos días con las niñas, para ayudar a mi madre a poner su casa en orden tras casi 4 meses de confinamiento en Barcelona, para que Victòria pudiera descansar de nosotros, y para correrme todas las juergas que pudiera en 5 días. Tuve un éxito completo en todo ello. Pasé mucho tiempo haciendo cosas divertidas con las niñas, con mis amigos que son gente preciosa, jugué una partida de rol espectacular, bebí cantidades impías de cerveza (y sin resaca), comí todas las tapas que pude, y me empapé de todo lo bueno de las noches de verano de Granada. Las fotos de las farras os las podéis ahorrar.

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Malafollá pura.

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Vía el siempre estupendo José César Perales me he encontrado hace unos días esta noticia que, si eres psicólogo, es relevante. Se ha publicado en Nature un estudio que supone una replicación muy importante, y por ello una confirmación, de la teoría prospectiva de Kahneman y Tversky. Es una teoría sobre cómo las personas toman decisiones bajo riesgo, y por ello tiene una enorme importancia en áreas como la economía. De hecho, ha sido una de las primeras teorías en economía construidas a partir de evidencia experimental, y no de conceptos pseudocientíficos como la utilidad marginal. Y he pensado que es algo de lo que podríamos hablar y que será el grueso del post.

La teoría lo que propone es que a la hora de decidir fijamos un punto de referencia que denominan nivel de adaptación. Si un resultado es mejor que ese nivel de adaptación se considera ganancia, y si no, pérdida.

Además, la sensibilidad a los cambios es decreciente. Esto es, la diferencia entre 900 € y 1000 € se percibe subjetivamente como menor que la diferencia entre 100 € y 200 €, aunque objetivamente es la misma (100 € de diferencia).

Por último, los humanos experimentamos un fenómeno denominado aversión a la pérdida: esto es, pesa mucho más la posibilidad de una pérdida que la de una ganancia cuando tratamos de tomar una decisión. Y ya hemos visto que lo que es pérdida o ganancia depende de la referencia que tomemos, no de un valor absoluto.

Lo curioso es que Kahneman y Tversky probaron que, cuando nos enfrentamos a un riesgo que puede producir ganancias somos aversos al riesgo, buscando ganancias quizá más bajas (utilidad menor) pero con mayor certeza. En cambio, cuando nos enfrentamos a un riesgo que puede producir pérdidas, somos buscadores de riesgo, tratando de buscar menor utilidad siempre que eso reduzca el riesgo de pérdidas.

Os pongo una tabla para que se entienda mejor:

EjemploGananciasPérdidas
Alta probabilidadAversión al riesgo: Si tienes un 95% de ganar 10.000 € o un 100% de ganar 9.500 €, cogerás la segunda porque ese 5% de posibilidad de no ganar es demasiado.Buscador de riesgo: 95% de perder 10.000 € o 100% de perder 9.499 €. La gente prefiere la primera, aunque la pérdida potencial es mayor, porque podría no haber pérdida alguna.
Baja probabilidadBuscador de riesgo: 5% de ganar 10.000 € o 100% de ganar 501 €. La mayoría prefiere la primera. Aversión al riesgo: 5% de perder 10.000 € o 100% de perder 501 €. Aceptas palmar los 501 € para no arriesgarte a perder 10.000

Podéis ver que tendemos a mirar las probabilidades de manera distorsionada. Las probabilidades pequeñas tienden a inflarse y a verse como mayores de lo que son, mientras que las grandes tienden a desinflarse y verse como menores de lo que son. Ya, es una mijilla complicado. Lo importante es que, como siempre, racionales por los cojones.

Esta teoría ha tenido montones de aplicaciones allí donde los puntos de vista estándar de los economistas no podían explicar ciertas conductas. Es por esto importantísimo que el modelo haya recibido un apoyo empírico tan fuerte. Es una muy buena noticia para la psicología como ciencia, y otro ladrillazo más, el enésimo desde 1879, a los mermas que vienen a decir que la psicología no es una ciencia porque lo dice su cuñao, que casi siempre es hinjiniero o ha estudiado ADE.

Encontré este vídeo en la newsletter de Albert Chu, y es muy satisfactorio. Mucho. Nunca deja de sorprenderme el tiempo, energía y cuidado que somos capaces de destinar a algo

Como hay que dar buenas noticias, es bastante probable que la inmunidad a la COVID-19 sea más alta de lo que se pensaba. Esto podría contribuir a explicar por qué la tasa de contagios, aunque ha habido rebrotes, no se ha vuelto a disparar, pero podría haber muchas más razones. Es más, seguro que las hay. Esperemos que esto siga así, y que los rebrotes que estamos viendo en algunas regiones queden en meros sustos. Por si acaso, es necesario recordar que, aunque la habituación a la situación tira mucho y tendemos fuerte a olvidar el peligro, el virus sigue ahí. Mantengamos nuestras precauciones. Esto es algo que me ha gustado mucho ver, tanto en Granada como en Barcelona: la mayoría aplastante de la gente intenta hacer las cosas bien, en la medida de lo posible. Llevan máscara incluso cuando podrían permitirse no llevarla, tratan de guardar espacio, etcétera. Sigamos así.

Es muy hipnótico ver cómo se hace la pasta. Es muy muy hipnótico, y mola muchísimo. Casi tanto como ver cómo se hacen los lápices. Yo me puedo pasar horas y horas mirando esta mierda. Es maravilloso.

Mi maestra Miriam es el bien de las personas. Miriam hablando de parejas con Blanca es muy bien. Sólo es media horita. A destacar: no vas a cambiar a tu pareja. El éxito es aceptar al otro y encontrar maneras de sortear las dificultades sin tratar de cambiarlo. En serio, en Instagram se está haciendo una divulgación de la psicología científica de una calidad tremenda. Seguidlas a ellas, y a la gente que ponen en sus historias.

Una cosa que me ha sorprendido es la cantidad de charlas, conferencias y demás que me han salido en estos días. Mañana voy a Madrid a grabar un programa para Playz con Javier Santaolalla y Rocío Vidal, que se emitirá un día de estos. He participado en un ciclo de ponencias sobre altas capacidades y emociones en tiempos del COVID para la Asociación ENOL, donde creo que he sido el contrapunto a varios de los ponentes porque no creo que la alta capacidad intelectual sea una desgracia que requiere terapia. La ponencia que di se puede ver (creo) aquí. Quedan unas cuantas ponencias y entrevistas más, pero estoy esperando a ponerlas a poder darle un empujón a la nueva página web. Sí, en breve este blog tendrá mucho mejor aspecto.

ESTATUS

Leyendo: Picoteo una cosa y otra, he leído varios manuales de calistenia buscando un programa para iniciar en el verano, y he encontrado uno. Pero todo lo que no son manuales de entrenamiento me cuesta la vida y se me hace pelota. Pasará, claro, y de hecho he empezado algunos de psicología como The science of Kissing de Kirshenbaum, y estoy con El Método Bullet Journal, de Ryder Carroll (llevo usando un bullet journal desde 2015, pero se puede aprender más). Tengo a medias el de No sweat de Michelle Segar sobre motivación para el deporte, que será interesante, y una montaña de manuales de rol. Cada vez que pienso “ahora tendré tiempo para leer”, el cosmos se ríe de mí.

Jugando: Pensando en qué hacer, me di cuenta de que tenía por ahí el Batman: Arkham Origins sin jugar. Y claro, si vas a jugar ese, mejor jugamos los anteriores para ponernos al día, que hace mucho. Y de nuevo vestí el Manto del Murciélago por el Asilo de Arkham, jugando al Batman: Arkham Asylum, acechando en las sombras, saltando de gárgola en gárgola y dando horripilantes palizas a delincuentes. Y sigue siendo un juegazo, probablemente en cuanto a historia la mejor de la serie. Y es que como dicen por ahí, debes intentar ser siempre tú mismo, salvo si puedes ser Batman. Luego empecé con el Origins pero me desinflé un poco, y me vicié al SUPERHOT de nuevo. ¿No habéis jugado al SUPERHOT? SUPERHOT ES LA POLLA. Imaginad un juego de tiros en primera persona donde el tiempo sólo avanza si tú te mueves. Donde cada fase es una escena legendaria del cine de acción, y siempre estás en desventaja. Los malos y tú estáis hecho de cristal rojo en una serie de escenarios blancos estilizados como las tripas de un iPhone. En serio, no hay nada igual. Joder, debería reactivar el blog sobre juegos.

SUPER. HOT. SUPER. HOT. SUPER. HOT. SUPER. HOT.

Escuchando: Hay un amor eterno en mí por los juegos de la serie Uncharted. Se les puede criticar que a nivel mecánico no son innovadores ni nada del otro jueves, y que en realidad son una película en la que aporreas botones para ir pasando de una escena a otra. Y todo eso es verdad, pero MADRE MÍA QUÉ PELÍCULAS. Pocos juegos representan de una manera más perfecta LA AVENTURA así, en mayúsculas y a cholón, y no sé cuántas veces en cada entrega he tenido momentos de mirar la pantalla mientras trataba frenéticamente de salir de algún lío imposible, pensando “Esto no puede ser, no puede haber algo más loco que esto” para, dos segundos más tarde, tragarme las palabras. Y me ha dado por la BSO de la cuarta entrega, y qué queréis que os diga, si con esto no os dan ganas de descubrir ciudades perdidas ni os entra el hambre de lugares remotos, estáis muertos por dentro. Bola extra, la canción que os pongo, Cut to the chase, sincroniza perfectamente con la escena de persecución más brutal que he visto en mucho tiempo, y que no recordaba haber visto en la película de Tintín que Spielberg dirigió en 2011. De hecho, no recuerdo esa película, y la tendría que volver a ver. Mirad qué escena.

Claro que es que el juego no se queda atrás. El juego es como este vídeo TODO EL RATO. Es una cosa indescriptible. Todo lo que veis sucede en el juego. Todo.

Viendo: Hemos empezado la segunda temporada de Titans, y por ahora está curiosa. Es verdad que los Robin son unos cretinos insufribles, pero los personajes femeninos lo salvan todo muy bien. A ver qué hacen. Las niñas se han enamorado de la película de Trolls, y la nueva de Pixar, Onward, EN LA QUE POR SUPUESTO QUE ACABAS LLORANDO, CLARO QUE SÍ.

Comiendo y bebiendo: Mis sueños eróticos eran con tapas y Alhambra. Se cumplieron salvajemente. No tengáis fantasías sexuales: haced planes.

Trabajando: Los flecos de esta mierda del confinamiento son como las cabezas de la Hidra de Lerna, acabas con uno y salen dos más. Pero tanto me da. Como no tenía bastante, me apunté a un máster. Pero eso será el año que viene.

Y ya está. Creo que ya estamos al día. Esta debe ser la entrada más larga que he hecho en un montón de tiempo. Madre mía.

De salvar vidas

De salvar vidas

La foto de cabecera es de Corey Hearne en Unsplash.

A menudo me pregunto si la divulgación es realmente importante. En ocasiones alguna persona me ha comentado si puede ser que los eventos de divulgación tienen el problema de ser demasiado para los de la tribu, si realmente tenemos alcance porque al final parece que público y ponentes somos siempre los mismos. Y yo no sé decir seguro si sí o si no. No lo sé. Tampoco sé si el tiempo que he invertido en discutir con gente en redes sociales es útil, además de divertirme. Una respuesta intuitiva sería que no.

He estado unos días de ayuno de redes sociales, y la verdad es que le veo un montón de ventajas. Y sin embargo, debido a que a veces llegan ofertas de proyectos interesantes, sí tengo activadas las notificaciones vía email de mensajes directos y cosas así, en caso que haya algo que responder. Y me encuentro con esto.

No conozco a esta persona. No recuerdo la discusión con esa persona. No tengo idea. A veces llegan mensajes de gente que no conoces, agradecida por el trabajo que haces. A veces (pocas) te reconocen, y puede ser hasta divertido, como el taxista en Granada que no me quiso cobrar. A veces te recomiendan a otras personas. A veces, por supuesto, te recomiendan que te calles, o que te tires por una ventana. Pero nunca algo tan desgarrado como esto. Se me escapó más de una lágrima leyendo esto. Porque cuando un cliente te agradece el estar mejor, no es una sorpresa. Le has acompañado, sabes lo que sucedió. Nada de esto te puede sorprender.

Por otro lado, al poco de recibir lo anterior me llega esto por el formulario de contacto del blog:

Esto es, quizá, menos dramático, pero no por ello menos bonito. Y le da un sentido estupendo al trabajo de mantener, aunque sea irregularmente, este blog. Y es lo que siempre digo: por muy ingeniosos que podamos ser en redes sociales, por mucho que nos peleemos contra el interfaz de Twitter para tratar de preservar hilos y demás, la realidad es que lo que escribimos en redes sociales es efímero, o al menos difícil de buscar e indexar. En eso el blog sigue siendo imbatible. Alguien puede llegar, leer algo que escribiste hace mucho, y sigue siendo fácil de localizar.

Supongo que puedes dar todos los flames por buenos cuando te dicen algo así. De modo que gracias, desconocidos. Me alegrásteis unos días bastante jodidos.

En otro orden de cosas, Victòria me regaló un kit de construcción de libretas de una tienda maravillosa que hay en mi barrio, que se llama La Frivé. A mí este tipo de sitios me parecen más sexy que un sex-shop. Y la Carla es un sol, y amiga de Yeray porque el mundo es un pañuelo.

El caso es que esta mañana hemos empezado a hacer los cuadernillos y las tapas, le hemos dado la primera cola y se ha secado mientras comíamos, y ahora acabamos de terminar de montarlo todo. Estoy muy emocionado. Es una cosa muy chula, muy sencilla y muy satisfactoria, como suele ocurrir con el trabajo manual.

El otro día pasé un largo rato hablando con Uriel Lizama, que es un muchacho muy simpático que me contactó desde México (¡el libro ha llegado allí!), y me invitó a su podcast Entre humanos. Son como dos horas de conversación, y podéis encontrarlo en el siguiente enlace.

Oye, igual hemos conseguido hacer un post sin hablar sobre la pandemia, pero hay una buena noticia y la quiero comentar: de acuerdo con Lo País hace un rato, llevamos 24 horas sin registrar fallecimientos por la COVID-19. No ha pasado todo, hay que estar vigilante, pero eh, es una buena noticia. Así que a festejar.

En breve, vamos a hablar un poco a fondo sobre propaganda y persuasión y demás. Al menos esos son los borradores que tengo. Me gustaría de verdad volver al contenido divulgativo, no tanto al contar que he dado una charla aquí o que me entrevistan allá. Que se vienen al menos dos conferencias más, una sobre altas capacidades y otra sobre creencias en mierdas aplicadas a los psicólogos Pero coño, no todo va a ser follar, como decía Krahe.

ESTATUS

Leyendo: Me he consumido un par de libros rápidos sobre entrenamiento, porque son rápidos y fáciles de leer, y porque quiero una cosa muy específica y enfocada. Pero vaya, la lista de pendientes bien, gracias.

Jugando: Un poco de Scribblenauts, juegos de mesa con las niñas. Ya llegará el momento de jugar fuerte.

Escuchando: Mientras Victòria y yo hacíamos libretas, sonaba esto en el comedor. Nunca me canso de esta mujer. Después de la playlist, mis tres favoritas.

Viendo: Pacino ha llegado al Ministerio del Tiempo.

Trabajo: Corrige, notas, actas y demás. Este verano a la vuelta de vacaciones empieza el nuevo Proyecto de la Muerte.

Quisiera que lo recordaras (II)

Quisiera que lo recordaras (II)

Hoy cumples 4 años.

Todo en torno a tu venida al mundo fue complicado. El embarazo fue un embarazo de riesgo, y hubo veces que pensamos que podíamos perderte. Tu madre las pasó moradas, por el reposo forzado, las incomodidades y el miedo. Viniste al mundo y te detectaron un soplo en tu corazoncito, que era menos que una pelota de pingpong, y la noche antes de irnos a casa contigo, una enfermera vino a llevarte a la UCI porque tenías ictericia y había que tenerte unos días con lámparas de luz todo el rato. Que no era nada grave, pero el susto de despertarte a la 1 de la mañana porque se llevan a tu bebé no es poco.

El día que cumpliste un mes yo estaba en la consulta y me llamó mi madre porque no conseguía localizar a mi padre. Ese día tuvimos que dejarlo todo y salir volando a Granada en un viaje que, gracias a la incompetencia habitual de Vueling, fue una reputísima mierda. Pasamos una semana horrible allí hasta que finalmente no se pudo hacer más, y el abuelito se fue sin llegar a despertarse.

Volvimos y entonces supimos que no tenías un soplo, sino dos, que además no se estaban cerrando. No estabas creciendo como debías, te fatigabas demasiado al tomar teta. Y había que operarte. Con menos de seis meses. Y era una operación que me sigue pareciendo hechicería: te congelaron hasta que se paró tu corazoncito, te conectaron a una máquina para que tu sangre siguiera circulando con el corazón parado, te abrieron y cosieron los diminutos soplos por dentro, en ese espacio tan diminuto. Y luego coser, cerrar, y volver a calentarte para poner en marcha el corazón. Me acuerdo de verte salir de quirófano, tan pequeñita y diminuta en aquella camilla tan inmensa, con el tubito saliendo de tu boca.

Pero como si supieras que tenías que hacer honor a tu nombre, desde ese momento empezaste a ir a tope. A las pocas horas te quitaste las gafas de oxígeno y empezaste a demandar teta. A los dos días te sacaron de la UCI y te subieron a una habitación. Y te fueron sacando tubos poco a poco, mientras había que sujetarte con correas porque no parabas quieta y te habrías desconectado todos los tubos y todo. Una semana después de entrar estabas fuera.

Y desde entonces, sólo tienes dos posiciones, dormida y sprint. Creces y creces, y eres una continua fuente de movimiento, palabras en torrente, canciones, bailes desde que te puedes tener sentada, historias que te cuentas con cualquier cosa que tengas a mano, escalar todo lo que haya cerca, perseguir a los gatos, y besos, montañas de besos y abrazos, y risas, siempre risas. Los que te conocemos decimos que nunca hubo un bebé más feliz. La frase que más pronuncio al cabo del día es Valeria, deja eso.

El otro día viniste a mí y empezaste a darme besos y abrazos, y me dijiste:

Valeria: Te quiero mucho, papá.

Yo: Yo también te quiero mucho, peque.

Valeria: Tienes una espada preciosa.

Yo: Es verdad, y no puedes cogerla.

Valeria (haciendo un puchero): GRACIAS POR NADA.

Valeria en confinamiento

Hace ya mucho tiempo, unos 7 años, le escribí a tu hermana que me gustaría que se acordara de todo lo que la queremos y la quisimos cuando era sólo un bebé. De cómo todo lo que hacía era perfecto, único, y lo que tenía que hacer. Y cómo querría que lo recordara cuando más adelante en su vida se sintiera mal, o dudara de sí misma, o se sintiera sola. Que siempre la querríamos así. Ahora escribo esto para que tú, algún día, puedas leerlo y recordarlo, cómo corrías con tu hermana a mi alrededor, agitando vuestras varitas mágicas y diciendo que me habéis convertido en rana y que os ponga Disney+, aunque claro, si soy una rana no os lo puedo poner, así que me volvéis a convertir en papá.

Feliz cumpleaños, Valeria Imperator Furiosa. Que cumplas muchos más.