De los enlaces al final de los artículos

De los enlaces al final de los artículos

Algún lector me ha preguntado el por qué de un tiempo a esta parte, en los últimos artículos, los enlaces se incluyen al final, en vez de insertarlos en el texto, como suele ser habitual en blogs y otras páginas de internet. La razón es un artículo de Nicholas Carr (1).

Nicholas Carr fue uno de los primeros en escribir sobre los potenciales riesgos cognitivos que podía tener el uso de internet, los smartphones y tecnologías similares, en un artículo que se titulaba Is Google making us stupid? (2) A partir de ahí, Carr y otros, cada vez más, han empezado a escribir sobre cómo el uso de los smartphones y las redes sociales afecta a nuestro funcionamiento psicológico, un tema que me interesa especialmente porque yo soy, básicamente, un adicto a Facebook que trata de rehabilitarse (3). Y del que preveo hablar extensamente en el futuro.

El artículo de Carr presenta que el tener el enlace inserto en el texto promueve el picar en él e interrumpir la lectura del artículo actual para abrir otra ventana. Aunque tengamos la intención de volver inmediatamente al original para seguir leyendo, la distracción ya ha tenido lugar, y ya incurrimos en un coste atencional, esto es, una penalización en la capacidad de concentración por haber cambiado de tarea. Tienes que decidir si picas o no, e incluso si no picas en el enlace el coste cognitivo ya se ha pagado. Está demostrado que leer en hipertexto produce peor comprensión y retención de la información. Y cuantos más enlaces en el texto, peor comprensión.

Algunas personas, tal y como describe Carr, han probado a hacer el pequeño experimento de poner los enlaces todos juntos al final, para facilitar y mejorar la lectura y comprensión de sus artículos, y los resultados parecen ser satisfactorios. Evidentemente esto no es evidencia científica, pero me pareció lo bastante interesante como para hacer la prueba yo mismo. A mí el resultado ya me ha gustado, quizá los lectores queráis darme vuestra opinión.

ENLACES

  1. “Experiments in delinkification” por Nicholas Carr.
  2. “Is Google making us stupid?” por Nicholas Carr.
  3. “De la maldita adicción” en este blog.
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De la imagen de ti mismo y la maldad del verano

De la imagen de ti mismo y la maldad del verano

Hoy leo por un sitio y por otro a bastantes mujeres (y ocasionalmente hombres) comentar que el verano es una época mala porque te das cuenta de que no estás buena (o bueno). De que no te quieres poner la ropa de verano, porque enseñas cosas que no están bien. Esto se lo he leído hoy, en concreto y entre otro montón de gente a la que he leído en un rato corto, a un par de amigas mías que son, básicamente, diosas.

Cuerpos que no están bien. Digerid eso.

Mi mujer es una de las mujeres más hermosas, si no la más hermosa, que me he encontrado en mi vida. También está a término del embarazo de nuestra segunda hija, y lleva consigo un bebé de cuatro kilos, en este momento. Por un lado, es capaz de hacerse fotos divertidas para mostrar su tripa al lado de un graffiti que representa a la Venus de Willendorff, porque su tripón es genial, ella tiene sentido del humor, y lo enseña.

Por otro lado: estrías, soy una morsa, no puedo ponerme nada, me veo deforme.

Yo tampoco me escapo. Aunque estoy en la mejor forma física en la que he estado en mi vida, a menudo miro mi vientre con desagrado, porque la barriga sobresale. A pesar de que puedo coger un peso de 32 kilos y levantarlo sobre mi cabeza con una mano sin mucho problema, a pesar de que puedo hacer dominadas – nunca había podido – veo mis brazos y me parecen delgados, porque siempre fui muy delgado.

El problema no es el verano, y el problema no son nuestros cuerpos, y el problema desde luego que no es la ropa, suponiendo que tengamos una salud normal. Pero eso ya lo sabemos todos. En realidad lo sabemos todos. Y picamos igual.

Los mensajes de aprobación de los demás, el poner un autorretrato y recibir 700 millones de comentarios positivos de nuestros amigos o de extraños que pasan por ahí no son parte de la solución, son EL PROBLEMA. Una persona que se ve a sí misma como gorda cuando no está gorda no mejorará jamás su autoestima por mucho feedback positivo que reciba, porque el problema es depender de la valoración de otros, sea buena o mala, no importa cuál. Y es un problema porque verás, todo este rollo de la valoración de los otros tiene un punto de verdad, lo cuál hace tan perverso todo esto y que sea tan fácil picar. Así que pones un selfie para que todos te digan que estás muy buena y lo que haces es empeorar todo. ¿Pero qué vas a hacer? ¿Qué opción tienes?

A menudo nos aproximamos al problema desde el punto de vista equivocado, porque nos decimos cosas como que la belleza es interior, o que las opiniones de los demás no importan porque lo que importa es cómo nos vemos. Y las dos cosas son falsas, porque la belleza es un fenómeno que construye el observador, no es una cualidad que tú tengas. Lo de la belleza interior es, sencillamente, una chorrada como la de que tú eres guapa si dices que lo eres. Tú no eres guapa ni fea en ti misma, eres guapa o fea para alguien, para otro que te ve, no, borra eso, para alguien que construye una representación mental de ti que, por lo que sabemos, ni siquiera se parece a tu verdadero aspecto. A mí me gustas, al de al lado le das igual, al otro le desagradas. Y tu opinión no influye para nada en eso. Da igual lo guapo o feo que te veas, eso no afecta a tu atractivo porque es una cualidad percibida por cada persona.

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Ilustración de Lorelyn Medina.

Así que sí, es verdad, la valoración de otro es lo que constituye la belleza, pero depender de ello no tiene sentido porque pensamos que la valoración de los otros es, de alguna manera, un estándar objetivo. Y no lo es, es tan subjetivo y falso como el nuestro cuando nos miramos al espejo. Te sirve para decidir si alguien te gusta, muy bien, estás en tu derecho, pero no dice nada sobre ti.

Cuando dices “mis piernas son muy gruesas,” y no tienes un problema de salud, es como si dijeras “si farcias del carordias, no te remuerden las leporcias.” No tiene sentido. ¿Gordas según qué? ¿Para quién? Y sobre todo, ¿para qué? ¿En qué será mejor tu vida cuando seas más delgada, más atractiva? ¿Qué crees que será lo que cambie?

Mi hija tiene 4 años y ahora pasa de todo, pero es muy probable, hay una probabilidad significativamente mayor de cero de que dentro de otros 4 años se plantee que tiene que hacer dietas. En EEUU, el 80% de las niñas de 10 años han hecho alguna dieta. El 80% No tengo números en España, pero es razonable suponer que la tendencia será similar, aunque sea menor. Si alguien los encuentra, que me los pase.

Y si eso pasa, si mi hija a la que adoro quiere hacer dietas con 10 años y se odia, no será culpa de Zara, los anunciantes, ni del patriarcado ni de sus muertos. Será culpa nuestra, porque mi hija habrá crecido rodeada de personas, hombres y mujeres, que consideran que sus cuerpos están MAL. Habrá crecido escuchando a papá y mamá, y a los amigos y amigas de sus padres hablar de cómo hay que hacer dieta, que siempre hay peso de más, que la barriga es el mal y debe ser castigada, que la piel no debe colgar. Habrá visto tiras cómicas en Internet donde se habla de comer pan como de tener una relación peligrosa con un delincuente, que te llevará por el mal camino, porque no tener abdominales marcados es un signo de inmoralidad. Como no tenemos ideologías porque ahora las ideologías son Satán, hemos convertido el IMC y el porcentaje de grasa corporal en la medida de nuestra moral. 

La gente de Zara no hace la mierda de ropa que hace, con la mierda de tallaje que hacen, porque tienen un plan malvado para lucrarse a costa de que os sintáis mal. Eso es imbécil. Zara pierde dinero haciendo prendas que una gran parte de la población no se puede poner. Lo hacen porque están igual de jodidos que nosotros, porque son gente como nosotros, que tiene la misma percepción absurda y distorsionada. Nadie hace estudios estadísticos para ver lo que es una talla mediana en España, ni en ningún sitio. Basamos nuestra idea de lo que está bien en fotografías, que en estos tiempos no son fotografías sino ilustraciones impresionistas hechas con una cámara. Cuando tú miras a una mujer u hombre esculturales en prensa, o en una película, podrías estar mirando a esa persona, o a un camionero de Oviedo comiendo cachopo, o a un Decepticon, y da igual, no importa, tú nunca lo sabrías, NO SABES LO QUE ESTÁS VIENDO. Es trivial coger a Optimus Prime y convertirlo en Scarlett Johansson, y lo sabemos, y a pesar de ello seguimos pensando que lo mejor que podemos hacer es intentar parecernos a una representación mental de una ilustración que es a su vez una representación mental de la representación mental de una persona diferente acerca de algo. Es como intentar sacar un modelo de imagen corporal del dadaísmo. Pero vamos y lo hacemos, y después flipamos porque los críos cada vez más se obsesionan con la delgadez y le echamos la culpa a la sociedad, a lo que sea, cuando nuestros hijos a quienes oyen todo el día quejándose de nuestros cuerpos es a NOSOTROS.

Es a nosotros a los que oyen todo el santo día dando por culo con que hay que ponerse a dieta, con que los excesos de las Navidades, con que la operación bikini, con que hay que ir al gimnasio. Y cuando pecamos – y cómo y con cuánta frecuencia y culpa pecamos – lo tenemos que vestir de ironía, hacer bromas al respecto, en esa especie de comunidad, de hermandad de los infractores. Operación Transgorder lo llama, mi ingenioso amigo Yeray. Y me río, y le doy un bocado a la pizza, mientras una voz dentro de nosotros nos dice que no deberíamos, pero hacemos coñas para no escucharla. Al final, el mejor texto que he encontrado sobre dietas es el de una humorista americana. Paradójicamente, lo poco que he ido leyendo sobre dietas es tan contradictorio que, aparte de cuatro nociones que parecen ser comunes a todas (come más proteínas, limita los carbohidratos y poco más), lo que parece más importante parece ser modificar la relación que tenemos con la comida, y reeducar los mecanismos de saciedad del cerebro. Pero claro, qué cojones vamos a reeducar.

Yo no sé cuál es la solución a esto, de verdad que no, no lo sé. Ojalá lo supiera. Lo que sé es que vivo rodeado de gente extraordinariamente bella y nadie, ninguna de ellas ni ellos parece capaz de darse un respiro, nadie parece capaz de verse de otro modo que como una masa de deformidades, grandes o pequeñas. Y ahora que tengo una hija, y otra a punto de venir, que además siendo mujeres sufrirán una presión salvaje, aún mayor que la que sufrimos nosotros – aunque gracias a las maravillas del sistema, la presión se va igualando y pronto estaremos todos unidos e igualados en la gilipollez y el autodesprecio – pienso qué puedo hacer porque no quiero que sufran, porque son perfectas, y seguramente serán perfectas de la manera que sea que crezcan, y porque no quiero que vivan su vida obsesionadas por conceptos y baremos estéticos que son tan ficticios como la concepción sin sexo o la resurrección de los muertos.

P.S.: Os dejo un enlace a un breve e interesante enlace a un artículo sobre reestructurar la relación con tu cuerpo de un brillante psiquiatra cuyo blog, titulado “Fuck your feelings” hace pensar en mí a mucha gente.

Si le roban, el robado no es culpable.

Según parece, una serie de personas famosas (fundamentalmente mujeres, lo cual es importante como veremos más adelante) han visto cómo una serie de fotos suyas de naturaleza sexual han sido robadas y difundidas por internet. La única que me sonaba es Jennifer Lawrence, pero eso es lo de menos, quién o quiénes sean. Lo interesante es otra cosa.

El ladrón nunca es tan simpático como en la foto.
El ladrón nunca es tan simpático como en la foto (pincha para el original).

En este asunto se ha dado un proceso similar al que ocurrió en el asunto de la chica que denunció una agresión sexual múltiple en Málaga, y más aún parecido a lo que ocurre con toda la trama Bárcenas, donde presuntamente la mayor parte de la cúpula del PP ha cobrado sobornos (no sobresueldos, sobornos) procedentes de donativos irregulares de empresarios, y curiosamente nadie parece tener el menor interés en denunciar, juzgar o investigar al sobornador: sólo al sobornado. Recordemos una cosa: aceptar sobornos es delito, pero es más delito ofrecerlos. 

Del mismo modo, en el caso de la chica de Málaga se han leído toneladas de tonterías salpicadas del mismo machismo repelente que impregna el caso que nos ocupa de las fotos robadas: básicamente, que la responsabilidad en la comisión de un delito (presunto en el caso de Málaga, dado que parece que no se encontró motivo para proceder al juicio) es de la víctima, no del delincuente. Que si no quieres que te violen, no debes vestir de cierta manera, o salir a ciertas horas. O no te debe gustar el sexo, porque según una de las hipótesis la chica podría haber tenido relaciones consentidas y luego haberse arrepentido, lo cual la convierte en una zorra y hace bueno cualquier cosa que la pandilla de chicos decidiera, desde obligarla a continuar con el sexo a subir el vídeo a Internet.

Del mismo modo, en el caso de estas actrices o famosas o lo que sean, el problema no es que haya habido un robo y una divulgación ilícita de material privado: el problema es que estas personas, en su intimidad, decidieron hacerse fotos eróticas para ellas mismas, sus parejas, o lo que fuese. Por lo visto eso legitima el robo, de acuerdo con la mentalidad de muchos apologetas del mismo. Seguramente estas mismas personas no dirían lo mismo si el ladrón hubiera entrado en casa de las mujeres, robado las fotos de una caja fuerte y luego las hubiera enviado a los periódicos, pero esto es Internet, la maravillosa tierra del todo gratis y el porque yo lo valgo y claro, un robo no es un robo si me la puedo cascar con ello, ¿no?

Dudo que la misma reacción de justificar el robo se hubiera dado si las víctimas fueran hombres. 

Recordemos una cosa: todo el mundo (sí, los famosos también) tiene derecho a la intimidad. Y en esa intimidad tienen (tenemos) derecho a hacerse las fotos que deseen, como deseen: desnudos, practicando cualquier actividad sexual, o vestidos de lagarterana. Y esas fotos que son privadas nadie tiene derecho a robarlas y difundirlas, ni está justificado en caso alguno, ni porque sean personas públicas, ni porque hayan salido desnudas en películas o fotografías públicas (donde estas personas libremente aceptan posar desnudas), ni nada.

Y último, y es lo más importante: esas fotos son un producto robado. Si te pones a verlas, eres un cómplice de los ladrones. Uy, sí, ya, soy exageradísimo. A ver si hay suerte y un día alguien cuelga las fotos de tu hermana, a ver si te hace gracia que todos tus amigos las vean y pinchen en los enlaces. A ver entonces tu retórica dónde queda. 

E impagables, por supuesto, los comentarios de gente que dice que chicas como Jennifer Lawrence están gordas y que están por debajo de ellos. Probablemente no se les haya acercado una chica así en la vida, pero el cuñao no es nadie si no trata de quedar como el aceite.

Claro, técnicamente es cierto que la única manera 100% infalible de que no haya fotos tuyas desnuda circulando es no hacerlas nunca. Pero es que esa no es la solución: la solución es tratar los robos como robos, y entender que lo que la gente hace en su vida privada sigue sin ser de tu incumbencia porque lo hayan subido a internet.

Libertad según para qué.

En Facebook, una conversación sobre aborto toma los rumbos que cabe imaginar a lo largo de más de 400 comentarios, y no se deja un tópico sin tocar. Lo normal. 

Entonces interviene mi amigo Jesús Landart, que es un tipo brillante y plantea esto:

Aquí es evidentísimo que todo el debate puede resumirse en contestar a una pregunta muy escueta: ¿Es una persona un feto? Responder a esta pregunta lo es todo. Personalmente me pasma la facilidad con la que mucha gente encuentra la respuesta. A mi me cuesta muchísimo. Llevo media vida pensando en ello, y aún no he encontrado la respuesta. Debe ser que copié en el test de CI. Lo más cercano a una respuesta que me satisfaga es la existencia de actividad cerebral. Si no la hay, yo veo claro que “no hay nadie ahí”. ¿Pero si la hay?

Este debate sobre la actividad cerebral viene a cuento, entre otras cosas, de los plazos que la ley prevé para permitir abortar y demás. Sin embargo, la actividad cerebral o la capacidad de sentir no te convierten en persona. Mira a la ministra de Trabajo. Yo discrepo con Jesús, por mal que me sepa, porque la pregunta clave no es esa. Creo que es la siguiente.

La pregunta es, ¿por qué una mujer no tiene derecho a decidir acerca de algo que pasa en su propio cuerpo? Así de claro.

Si a Jesús le dijeran: “Jesús, vamos a implantar en tu organismo otro organismo que crecerá en él, y será un proceso doloroso, agotador, y además durante la intervención para extraerlo correrás un riesgo considerable”, nadie, empezando por gente que se considera antiabortista, considerará que no tienes derecho a negarse. Es su cuerpo, joder, ¿cómo no va a tener derecho a decidir qué pasa con él y en él?

Pero una mujer se queda embarazada de repente ya no tiene derechos sobre su propio cuerpo. Y la diferencia es que en el caso que le planteo a Jesús, él es un señor con toda la barba. Y se trata nada más que de eso.

A lo que Jesús, lúcidamente, contesta:

De hecho, yo estoy de acuerdo en todo lo que decís y veo meridianamente claro el derecho de las mujeres sin ninguna duda. La cuestión es poder afirmar que no hay más derechos ahí dentro, incluso en un nasciturus, como dicen los letrados, casi a término.

Pero antes de que yo pudiera contestar, le contestó Esther con el argumento que habría hecho yo, y que ella formula muy bien por lo que la cito a ella:

Pero es como el caso del tipo que necesita el hígado, pero peor, porque el necesitado de trasplante SÍ es una persona con todos sus derechos. Y aún así, nadie se cuestiona que tenga ninguno para exigirle a nadie que le dé medio hígado. Y lo mismo pretenden que pueda exigírselo un feto a su madre.

Exacto. Nadie puede obligarte a donar un órgano, por más que la otra persona lo necesite, porque se entiende que tu derecho a decidir qué pasa con tu cuerpo precede al derecho de cualquier otra persona, incluso si es el derecho a la vida. Si yo decido que no quiero donar médula, tengo ese derecho aunque el otro se muera. Y no se discute.

Que sí, que como hay bebés implicados lo perdemos todo de vista porque los bebés son algo brillante, maravilloso y lo más normal es querer protegerles a toda costa. Yo soy padre y lo sé. Mirad:

Mi hija, enseñando lo que es ser una intelectual.
Mi hija, enseñando lo que es ser una intelectual.

La cuestión aquí es que, si el derecho a decidir sobre tu cuerpo es sagrado e incuestionable para un tío, también debe serlo para una mujer. Y recordemos también que defender el derecho de las mujeres a decidir sobre si quieren seguir un embarazo o no implica obligar a nadie a abortar, ni implica que quien quiera seguir adelante con un embarazo no deba tener todas las garantías de que va a poder hacerlo. Eso es retórica antiabortista de tarados.

Qué bien me ha sentado esto, hacía tiempo ya.

 

El nuevo nombre de la estafa

La palabra emprendedor es el síntoma de la estafa. Bueno, en España casi todo es un sinónimo de estafa.

Si este llega a vivir en España, el iPhone no existiría.
Si este llega a vivir en España, el iPhone no existiría.

Un montón de personas, la mayoría de las cuales no han trabajado en su puta vida y menos aún empezado un negocio, ahora nos van a decir que lo bueno es montar empresas. Mientras mantienen unas legislaciones y unas regulaciones que te estrangulan. Estas personas son políticos, claro. Recordemos que muchos nunca han trabajado fuera del partido, nunca han pasado un proceso de selección normal ni han montado nada.
En los demás países de la EU los autónomos pagan conforme facturan. Se paga el IVA cuando lo cobras, y las cotizaciones o bien son una cantidad baja o están ligadas a la facturación como las retenciones de IRPF. Montar un negocio, sobre todo si es un negocio con pocos gastos estructurales, es algo de relativamente poco riesgo. Por tanto, probar es más fácil.

Aquí yo pago 300 € de autónomo (que es casi como la parte de hipoteca que pago), facture o no. Cuando trabajaba en algo con IVA pagaba el IVA hubiese cobrado las facturas o no, con lo que al cobrar con clientes como Renfe a 90 días, les adelantaba yo la pasta del IVA. Y así con todo. Ojo, y a cambio de esos 300 pavos mensuales tendré derecho a una pensión mínima y a asistencia sanitaria, y eso si cuando me jubile hay pensiones.

Cuando vas a Hacienda no te ayuda ni el potato. ¿Sabes que España es única en el negocio de las asesorías a PYMES? Ese negocio existe para solventar un problema creado por los políticos. Si la regulación fuera clara, todos podríamos hacernos la declaración de la renta, pero cuando tienes más de un pagador te dan por el culo. Y por eso existen las gestorías, que son algo que en muchos otros países no existen. Como los notarios. Pero es que nos van las castas.

Explicadme ahora qué va a ser esto de la mierda de la cultura del emprendedor, si no otro robo. Es la enésima estafa. Es tratar de convencer a la gente de que tire el dinero unos meses para que así, durante esos meses, no sean parados. Y así maquillamos las estadísticas de la EPA, porque está claro que tenemos niveles de paro tercermundistas. 

¿Por qué crees que aquí todo dios, fontaneros, albañiles y demás facturaban en negro? EN ESPAÑA CUMPLIR LA LEY ES PERJUDICIAL Y SE CASTIGA. Defraudar se recompensa, POR LEY. Sobre todo si defraudas de 120.000 € para arriba. Luego queremos austeridad, claro que sí.

Peor que Battle Royale

En Facebook, una chica comentaba que recordando la peli de Battle Royale, al inicio de la misma el autor explicaba que tan salvaje deporte se había instaurado, entre otras cosas, porque la situación en Japón había llegado a lo insostenible: había un 15% de paro.

Un 15% de paro. Insostenible.

No sé qué habrían hecho con un 27% Probablemente llamar a Godzilla.
No sé qué habrían hecho con un 27% Probablemente llamar a Godzilla.

En Andalucía casi 4 de cada 10 andaluces están en paro. En España, casi 6 de cada 10 jóvenes están en paro. Pensad en ello.

Por mucho que haya cargado contra el gobierno actual, esta no es una situación nueva. En este estercolero de país, cuando lo estábamos petando y España era el motor de Europa y los pisos no bajaban y los perros se ataban con longanizas, el paro más bajo que tuvimos fue un 10% Con ese dato en otros países dimite el gobierno en bloque. Aquí éramos la polla.

Y esto no es nuevo. Esta economía sumergida viene desde siempre porque en España todo son trabas a todo salvo ser un asalariado. Ser un autónomo es un castigo. Tener alguien (como nosotros tenemos) contratado legalmente para que cuide de tu hija es un castigo. Montar una empresa es un castigo. Y a todos nos ha parecido bien, y durante 30 años hemos aplaudido eso, porque para la mayoría de españoles la ambición ha sido colocarse en una empresa o colocarse de funcionario. Nada más.

Creo que este gobierno es el peor que hemos tenido. Pero lo cierto es que en realidad no hay 6.200.000 personas en paro real. No hay forma de saberlo. Somos un país donde el fraude es estructural, de arriba a abajo. Pedir responsabilidades a los políticos es una parte de la solución, porque la corrupción e incompetencia del PP son inaceptables. Y la del PSOE. Y la de CiU. Y así. Pero no es todo.

Ayer leía en Twitter un chiste tristemente gracioso. En él un español encontraba una lámpara con un genio. Al formular su deseo, pedía una remontada en el fútbol. El genio trataba de objetar, pero el español sabía lo que quería. Qué triste. Porque es verdad. Si por un azar hay la más mínima recuperación y podemos volver a ir tirando, aunque seamos el culo de Europa, pues ya nos estará bien. En realidad nunca hemos aspirado a nada más, salvo en el fútbol, claro. Nada más nos importa en serio.

Ayer había tantos policías como manifestantes ante el congreso. Es penoso por todos los lados. Es penoso porque vivimos en un país donde los representantes del pueblo se tienen que esconder del pueblo. Es penoso porque sólo 1500 personas consideraron que merecía la pena echarse a la calle a expresar su descontento, el resto tenían otras cosas que hacer. Probablemente quedarse en casa (los que tengan) dado que una parte sustancial están en paro, ¿no? Y en 2015 volver a votar a los mismos.

En todas tus relaciones sentimentales fallidas, la única constante eres tú. Pensad que dice esto de nosotros como pueblo y como sociedad.

Más lecciones de democracia de Twitter

Ahora que ya ha pasado un montón de tiempo (en términos de Twitter y tal, claro), voy a opinar sobre lo que ha pasado con las declaraciones de Fernando Trueba. No con las declaraciones en sí, porque son irrelevantes, sino con lo que vino después.

Mirad el rostro del enemigo. Foto de Txema Rodríguez (pincha para ver la web)
Mirad el rostro del enemigo. Foto de Txema Rodríguez (pincha para ver la web)

Trueba ha dicho que tiene 58 años y está hasta los huevos de que existan James Bond, Spiderman y héroes así. Y que el cine está tomado por la imbecilidad. Y que a él lo que le gustan son las comedias como las que hace él. Normal, claro, por eso las hace.

Ahora viene la reacción, que ha sido (por lo que he visto en Twitter) bastante vitriólica. Pero mucho. Cientos y cientos de miles de tweets rabiosos echando espumarajos porque un tipo ha dado su opinión. Me apena ver a amigos míos cacareando con la masa, pero tampoco me hago ilusiones sobre lo que nos gusta a todos un buen linchamiento.

Yo creo que la de Trueba es una opinión errónea y absurda, pero lo que me fascina el nivel de agresividad de la gente, como si Trueba les estuviera hablando directamente a ellos. O como si las productoras de Hollywood fueran a prestarle atención y dejar de hacer la próxima secuela de lo que sea. Lo entiendo, élites intelectuales de Twitter, a veces es difícil saber a quién está hablando, pero aún así. Hala, ya he hecho el chiste de bizcos, ¿soy una twitstar ya? Ah no, que no he mencionado el Samsung Jandemorer y tal. No estoy al día.

Twitter es un sitio donde a la peña se le llena la boca hablando de democracia y cosas similares, pero donde el que alguien exprese una opinión contraria a la tuya sólo merece que le insultes, le desees la muerte, te burles de su producción cinematográfica, y de la madre que lo parió. O le llames bizco. Todo porque ha dicho que Spiderman o James Bond le parecen una imbecilidad. EL DRAMA.

Mi compadre Otis B. Driftwood, que es un ejemplo de mesura, explica su pose de un modo razonable (copio y pego varios tweets, porque Twitter no vale para tener una conversación, ni los que estamos ahí queremos tener una, igualmente):

A mí me parece de puta madre que no le gusten ciertos personajes. ¿Pero es necesario decir que son gilipollas? ¿O sólo vamos a criticar a Pérez Reverte el postureo? No sé, igual soy yo, a mí no me gustan películas del tipo Crepúsculo (por ejemplo) y no se me ocurre despreciarlas.

Sin embargo, no estoy de acuerdo. Aparte, no sé a qué se refiere con Pérez-Reverte, pero eso da igual.

Para él es necesario decir que son gilipollas, porque esa y no otra es su opinión. Y si en vez de decir que son películas gilipollas dice que son películas livianas de poca profundidad entonces está mintiendo. Está censurando su propia opinión para que la tontocracia de Internet no le desuelle. Eso sí que es terrible, y no que un señor exprese libremente su propia opinión.

A mi me gusta mucho mucho el cine de acción, el cine fantástico, y soy un fan irredento de James Bond. No puedo, sin embargo, concebir el irritarme porque un señor exprese que a él esas cosas le parecen una gilipollez. Es su opinión. No pasa nada. ¿O es que resulta que la libertad de expresión sólo está bien para los que opinan como nosotros? 

Para el típico nerd con presencia en Internet, así es, parece. Por supuesto, en todo hay honrosas excepciones.

Si de verdad te crees lo que predicas, entonces las únicas reacciones democráticas posibles ante una afirmación como la que hace Trueba son:

  1. Asentir, encogerse de hombros ante una opinión diferente a la tuya, y aceptar alegremente que hay gente con gustos diferentes a los tuyos sin que tu autoestima sufra por ello.
  2. Si le tienes delante y te interesa de verdad, pedirle que te explique por qué opina eso. A continuación, aplicar el punto 1.

Llevo mucho tiempo diciendo que, a pesar de mis hobbies, los frikis me parecen profundamente pesados porque es un colectivo que, ahora que está empezando a marcar tendencias, ha visto disparados sus niveles de narcisismo (qué pesado soy, ¿eh?) hasta niveles insufribles. Particularmente uno de los dos sexos, pero eso es pan para otra tostada. Con lo de marcar tendencia en realidad lo que ha pasado es que las grandes corporaciones del entretenimiento se han dado cuenta de que la mayoría de los frikis son gente muy dispuesta a gastar dinero en polladas que, a menudo, tienen una calidad ínfima, en tanto que salga su muñeco / personaje de vídeojuego / cómic / lo que sea favorito, y que sí, luego mucho llorar por Internet pero a la siguiente secuela van igualmente. Que se lo digan a George Lucas. O a los que están haciendo la precuela de Watchmen.

Ahora el colectivo friki se cree con el derecho de erigirse en censores y en jueces, dispuestos a descargar su inútil e impotente rabia sobre alguien que se atreva a decir que sus iconos son, en muchos casos, una gilipollez. Porque lo son. Son gilipolleces que nos encantan, pero vamos a ser serios.

E igual que nosotros no tenemos por qué defender ni justificar que nos gusten las pelis de acción o de súperheroes o de cualquier tipo, Trueba no tiene por qué defender ni justificar que a él le parezcan gilipolleces. Es una opinión, y ya.

Me pregunto qué clase de autoestima es necesario tener para que la opinión de un director que tiene cero impacto sobre tu vida en modo alguno y cuyas películas probablemente no ves, de todos modos, te provoque una reacción así. Aquí hay tema para otro post.

Visto en Facebook. Ah, la ironía.
Visto en Facebook. Ah, la ironía.