De la disonancia y la culpa de las cosas

De la disonancia y la culpa de las cosas

Estaba leyendo La era de la propaganda, el texto clásico de Aronson y Pratkanis, y cómo no, en cualquier texto sobre persuasión te van a hablar sobre la disonancia cognitiva de Festinger. Y presentan un caso tan extraño que os lo quería contar.

Recordad: la disonancia cognitiva es el malestar que experimentamos cuando tenemos dos cogniciones incongruentes. Ese malestar puede ser muy aversivo, con lo que tenderemos a buscar maneras de reducirlo. Aunque hay muchas maneras de hacerlo, la más frecuente es la justificación.

Seguir leyendo “De la disonancia y la culpa de las cosas”

De los exámenes y los milagros

Habiendo acabado las clases, toca la parte de los exámenes, donde no se han podido sustituir por otro tipo de evaluaciones. El que tengamos que modificar nuestra manera de evaluar dado que no podemos asegurar 100% que los estudiantes no se copian (por suerte mis grupos son más pequeños), no quita que uno no pueda seguir siendo un chorra al respecto.

Uno nunca sabe cómo le van a salir estas chorradas, pero ahí queda eso.

Os recuerdo que esta noche a las 22:00 tenemos una cita en el directo con Lucía, de Orbytal, en su canal de Twitch. Hablaremos de creer en mierdas, y de si se puede o no, qué podemos hacer los divulgadores, y demás. Creo que será divertido. Habrá cervezas. Bueno, yo tendré cervezas, vosotros lo que os pete.

Igual, como a mí, los sudoku os dan lo mismo: nunca he sido aficionado a este tipo de puzzles, y nunca los he atacado. Pero vía la newsletter de Robin Sloan vi este puzzle, que dejé de fondo mientras corregía exámenes, y la verdad, concuerdo con él: este vídeo representa lo que es ser humano. Os invito a que paséis unos minutos viendo cómo este señor, que es la cosa más británica que se puede uno echar a la cara, trata de resolver un sudoku que, en sus propias palabras es posible que no pueda resolverse con una mente humana, para a continuación machacar el puzzle hasta la muerte. Comienza diciendo que seguramente le están trolleando y que este va a ser un vídeo corto, para acabar diciendo que es como escuchar cantar al universo. Es una de las cosas más estúpidamente reforzantes que he visto, y ni siquiera me gustan los sudokus. Sólo por su absoluta felicidad y concentración a medida que avanza, merece la pena la experiencia.

Es interesante porque enlaza con la psicología que estudia el llamado estado de flujo, que popularizó Mihály Csíkszentmihályi (sí, el nombre es así de difícil) en su famosísimo libro Fluir: la psicología de las experiencias óptimas. La idea que propone este señor (porque no voy a escribir su apellido más veces) es que ciertas actividades que tienen el grado justo de dificultad y desafío, y que requieren una atención plena, pueden inducir un estado de flujo, en el que la persona se absorbe completamente en la actividad, puede perder la noción del paso del tiempo, y experimenta un gran bienestar subjetivo.

Hasta dentro de unas horas, en el directo.

Del sufrimiento que vendrá, y otras cosas

Del sufrimiento que vendrá, y otras cosas

Eparquio Delgado y otros psicólogos han escrito un manifiesto que firmo y al que me suscribo de corazón, sobre qué se ha de hacer para afrontar el sufrimiento que va a venir tras la pandemia.

Así que primero lo primero: Este es el enlace al documento. Es importante. Difundidlo y, si estáis de acuerdo con lo que comenta, firmadlo. Sobre todo si sois psicólogos. Tenéis hasta el 1 de junio. No hace falta ser psicólogo para firmar, por eso.

Desde que empezó toda esta historia de la pandemia los profesores hemos tenido que adaptar una profesión que es muy presencial a un formato que es completamente distinto, con montones de nuevas dificultades. Este artículo nos representa mucho. Muchas cosas han cambiado poco: en la universidad ya se usaban plataformas online, los trabajos se envían por email, e incluso se pueden hacer exámenes virtuales hace mucho tiempo. Por supuesto, aunque defiendo las ventajas de la enseñanza cara a cara frente a la online, también entiendo que la situación es la que es, y que se hace lo que se puede. Pero en serio, si de algo me ha servido esta experiencia es para convencerme que esto no es lo que debe ser. De nuevo, soy consciente de que no es un cambio a lo virtual planificado y decidido con tiempo, sino un salto por una circunstancia única. Pero incluso con una planificación perfecta, sigo odiando el hablarle a la pantalla del monitor viendo un montón de pantallas con iniciales (porque muchos estudiantes prefieren tener su cámara apagada para que el tema funcione mejor).

El estupendo periodista y escéptico Javier Cavanilles me ha hecho el honor de entrevistarme para su podcast Desde el más allá (pero no tanto). Hemos hablado de múltiples cosas, la mayoría relacionadas con el libro que he escrito, y algunas otras colaterales. La verdad es que me he reído un montón. Javier recomienda escucharlo por ivoox porque si no, es una movida. Lleva el sugerente título de No somos más tontos porque no madrugamos.

Por otro lado, este viernes 22 a las 22:00 estaré en directo en el canal de Twitch de Oorbytal, hablando sobre divulgación, pseudociencias, cómo no, sesgos, y un poco lo que a Lucía y a mí se nos ocurra. Será largo, pero no demasiado, porque a medianoche me transformo en calabaza y no sirvo para nada. Gracias, Lucía, por invitarme.

Los que siguen este blog saben que en este pueblo somos muy de Cal Newport, el autor del blog Study Hacks y de los estupendos libros So good that they can’t ignore you, Deep Work y Digital Minimalism. Me ha llamado mucho la atención esta entrada de blog en la que relata que Nick Saban, uno de los más importantes entrenadores de fútbol americano universitario de la historia, acaba de empezar a usar el email por primera vez en su vida. Abril de 2020. Y sólo ha empezado a usar el email porque, debido a la pandemia, ha tenido que empezar a realizar algunas partes de su trabajo de manera remota.

Como bien señala Newport, no se trata de que todos podamos hacer lo mismo: este tío cobra millones de dólares al año y por supuesto tiene ayudantes que se ocupan de cosas. Lo relevante es que parece demostrar la tesis de Newport de que fácil y conveniente no es lo mismo que efectivo. Que todo el mundo haga lo mismo no lo hace eficaz. Comunicarse por email, estar pendiente de las redes sociales, todo esto tiene una fricción baja, pero no te hace eficaz, y a menudo te distrae de otras cosas que deberías hacer. Sí, soy culpable. Este tío tiene claro que su trabajo es analizar partidos, desarrollar estrategias, evaluar jugadores, y un montón de cosas en las que el email, simplemente, no tiene lugar. Así que no lo tiene. No es ni mucho menos el único: el legendario Donald Knuth, quizá el científico vivo más importante en el campo de la computación, dejó de usar el email hace muchísimos años (1 de enero de 1990).

Justo hoy leía en una entrevista a Jerry Seinfeld una idea similar: que si su show había sido tan bueno era porque él y Larry David no eran eficientes. El tener que estar pendientes de cada detalle hacía que todo se puliera hasta el límite. Si hubiera sido eficiente, no habría sido bueno. Traduzco el fragmento de la entrevista.

Tý y Larry David escribísteis Seinfeld juntos, sin la tradicional habitación de escritores, y parásteis cuando os quemásteis. ¿Había una manera más sostenible de hacerlo? ¿Podría McKinsey o algún otro haberos ayudado a encontrar un modelo mejor?

¿Quién es McKinsey?

Una consultora.

¿Son graciosos?

No.

Entonces no les necesito. Si eres eficiente, lo estás haciendo mal. La manera correcta es la manera difícil. El show tuvo éxito porque lo supervisaba todo—cada palabra, cada línea, cada toma, cada edición, cada casting. Así es como vivo.

Jerry Seinfeld en Harvard Business Review

Cada vez más creo que en ciertas cosas ahorrar esfuerzos es un error. Y que ciertas tareas que nos contamos que son esenciales, en realidad son distracciones de lo que en realidad deberíamos estar haciendo.

ESTATUS

Leyendo: He decidido sumergirme en Akira, el clásico del manga de Katsuhiro Otomo, que mis amigos me regalaron en mi cumpleaños porque son lo más bonito. Ya lo había leído y visto la película, pero el regreso es espectacular. Me he comido 3 tomos de varios cientos de páginas en un par de días, voy a empezar el cuarto (de 6). Es una pasada.

Escuchando: Por azares de ver lo que tus amigos escuchan en Spotify, he descubierto un grupo llamado Foals, y su Part 1: Everything not saved will be lost. Y es un disco bien majo, especialmente la canción White Onions. Muy escuchable, y muy asequible.

Comiendo: Como un gratén de verduras exquisito, sueño con tapas y Alhambra. Todo esto también pasará.

Trabajo: ACABÉ LAS CLASES Y EMPIEZAN LOS EXÁMENES ONLINE ESTE PENAR NO ACABA NUNCA. Todo esto también pasará.

Jugando: Pues me he acabado otra vez el Bioshock, con un total de 23 horas y media. La batalla final algo cansina, que es lo que pasa con los típicos jefes que van por fases. Empecé a continuación el Bioshock 2, pero aunque visualmente es más bonito, y el combate ha mejorado mucho, me da que la historia (un padre que busca a su hija, más o menos), no va a tener la pegada y la genialidad que tuvo la primera. A fin de cuentas, un componente muy importante del primer juego era la novedad, y este Rapture es una ciudad ya conocida, 10 años después, donde muchos de los principales actores están muertos (y a algunos los maté yo). No sé si lo seguiré. He probado un par de cositas más, pero no me decido. Aunque creo que he encontrado una solución.

Viendo: Victòria y yo hemos reiniciado El Ministerio del Tiempo, con la esperanza de que siendo una serie española, interesara a mi madre, pero la realidad es que, siendo de temática fantástica, y además episodios muy largos, ella está sudando fuerte. Así que la estamos volviendo a ver para refrescar antes de la 3ª y 4ª temporada, y el otro día vimos a los Tercios dar de hostias a los nazis y, de verdad, mi ASMR son nazis muriendo de todas las maneras posibles.