La foto de encabezado es de Timon Studler on Unsplash

Sigue habiendo mucho follón con el tema de si la gente cumple o no las normas y por qué es difícil cumplirlas y por qué a la que el gobierno ha relajado las restricciones esto se ha convertido en can pixa (que es mi expresión favorita en catalán para decir que esto es un sindiós) y la gente va lamiendo barandillas y restregando cebolleta y bañándose en la playa y demás.

Mi percepción basada en haber ido a la zona de Sants a mi despacho, y arriba de la Diagonal para acompañar a Victòria a unas pruebas médicas, es que los medios, como siempre, están enfocándose en las zonas donde hay más incumplimientos, de modo que se crea una sensación de incumplimiento generalizado, cosa que es peligrosa como ya vimos. Lo que yo veo en el metro, los cercanías y la calle es que la gente en general lleva mascarillas, y hacen lo que pueden por mantener la distancia. Hay gente que pasa de todo, pero son los menos. La mayoría de gente trata, razonablemente, de seguir las normas la mayor parte del tiempo. Y la evidencia por ahora es que se está consiguiendo: a pesar del apocalipsis predicho por la salida de los niños, no ha ocurrido. Tampoco hubo desabastecimiento, ni tantas otras cosas, pero ese es otro tema para otra entrada sobre predicciones de expertos.

En todo caso, he encontrado este estudio que da una pista adicional sobre por qué es difícil mantener la distancia social. En esta revisión, los autores argumentan que, cuando hay peligro, nuestra tendencia es justamente a acercarnos los unos a los otros en busca de protección. El peligro nos hace más sociales, no menos (y en general más altruistas, no menos). Los autores postulan que sería un comportamiento útil en la mayoría de situaciones peligrosas, pero que en pandemia sería un riesgo adicional. Vaya, una vez más la neurociencia, la psicología social y la biología cuestionan las tesis individualistas. No se podía saber.

Los autores consideran que las redes sociales e Internet podrían proporcionar una alternativa al contacto que nos falta. No estoy nada seguro de esto, la verdad, aunque no dudo de que herramientas como la videollamada sí pueden suponer un alivio. Es cierto que los autores matizan que hasta qué punto pueden ser una sustitución del contacto social está por ver. Mi apuesta particular es que poco más. Y como bien señalan, los más perjudicados son, una vez más, los que menos contactos tienen debido a edad, pobreza o enfermedad.

Ya está disponible el vídeo de la charla en directo con los chicos de Orbytal, Lucía y Pablo, que hicimos el viernes pasado. Es bastante largo y, como muchas buenas conversaciones, se va por todos lados XD La verdad es que creo que quedó muy simpático, he estado muy a gusto. Gracias a la estupenda gente del chat en directo, que hicieron preguntas y comentarios bastante descojonantes (al menos, los que vi).

Como me gusta poner más buenas noticias, aquí va otra. Parece ser que la radiación UV puede ser eficaz reduciendo la expansión del coronavirus, mucho más que la temperatura. Si esto es correcto, entonces es muy probable que salir al exterior y recibir más luz solar (tomando las precauciones para evitar contagios y siguiendo las indicaciones) pueda ayudar aún más a evitar contagios y mejorar el estado de salud general. Los autores han encontrado una relación entre el ángulo de la luz solar y la opacidad de las nubes, mostrando que el estallido más fuerte de la pandemia se produjo en Wuhan durante el Enero más oscuro de la última década.

En un blog que sigo llamado It’s only chemo (su autor es Henry E. Oliver) y que es de las cosas más interesantes que podéis leer, he aprendido una cosa llamada “la regla de Fitzgerald” por Penélope Fitzgerald. Ella en sí fue una persona muy interesante, que comenzó su carrera a los 58 años como escritora y logró ser una de las más importantes novelistas británicas del siglo XX. La regla dice:

Let’s call that the Fitzgerald rule. You spot talent by looking at what people persist at, not what persistently happens to them.

Llamémoslo la regla de Fitzgerald. Descubres el talento mirando lo que la gente persiste en hacer, y no mirando lo que les ocurre.

Blog: It’s only chemo

La regla viene a significar que la gente con talento no suele ser la que destaca ahora por algo que hacen sólo ahora, sino que el talento emerge de una acumulación de aprendizajes, pequeños éxitos, montones de fracasos y demás, al final de una larga vida: nadie habría pensado que una mujer con una vida como la de Fitzgerald llegaría donde llegó, y sin embargo el argumento es que esa vida desordenada, caótica, llena de nuevos entornos, es lo que le dio el talento necesario.

Aquí vemos cómo aplica esa regla a Shakespeare, para demostrar que Shakespeare no empezó a escribir realmente como Shakespeare hasta los 45. ¡Eh, aún tengo esperanzas! Y seguramente os parecerá una chorrada, sobre todo si no sois amantes de Shakespeare como yo, pero esta parte me parece sublime, todo lo que es bonito del Bardo. Además de que, insisto, nos da esperanzas a los que empezamos tarde:

Shakespeare became Shakespeare because he persisted at living and shape shifting. He wrote those four astonishing characters in one year because he had lived and seen enough to be those characters. […]

The imaginative capacity needed to do this is huge. The real effort of persisting at life, persisting against obstacles, against being called an upstart crow, against the competition of Marlowe, is what made Shakespeare great. He is the Lord of Misrule, the author was can never find behind the work.

He was great because he persisted at being not himself.

Blog: It’s only chemo

Esta tarde, Victòria, las niñas y yo nos hemos tomado el primer helado del verano. Ayer comí en una terraza, cerca del despacho. Todo esto también pasará. La plaga antonina duró quince años. Nosotros llevamos casi tres meses. Y aunque nada puede consolar a los que han perdido a alguien, ni devolver vidas, debemos apreciar estos pequeños avances. Lo bueno también pasará, por eso hemos de disfrutarlo y alegrarnos de que parece que, por ahora al menos, vamos ganando.

ESTATUS

Leyendo: En ebook he empezado a leer No Sweat, de Michelle Segar, que es un libro sobre motivación para hacer ejercicio y adquirir hábitos saludables desde una teoría del yo que no conocía. Ya os contaré. Sigo con La era de la propaganda de Aronson y Pratkanis, y en la próxima entrada pondré algunas de las notas que estoy tomando. Después de haber acabado Akira pensé que me seguiría apeteciendo leer ficción ligera, pero por ahora no ha sido así.

Escuchando: De la más absoluta nada (esto es, que me lo encontré por azar) topo con este temazo de un artista conocido como The Weeknd, llamado Blinding Lights. Hacía mucho tiempo que no escuchaba algo tan ochentero (en el mejor sentido) sin ser de los 80. El inicio del tema es casi casi como Take on me de A-Ha, y eso es un gran cumplido. Y quiero saber más de la historia del videoclip. Los mejores videoclips cuentan historias.

Viendo: El episodio de El Ministerio del Tiempo en la Residencia de Estudiantes, donde aparece García Lorca, me pone siempre un nudo en el estómago.

Beber y comer: En la calle Rocafort hay un bar pequeño que se llama el Antibiótico, y hacen un chivito de pollo cajún que flipas de bueno.

Jugando: Lo poco que juego es al Scribblenauts Unlimited, que es bonito, tranquilo, y nunca deja de sorprender. Cuando piensas No puede ser que vayan a aceptar esta palabra, va y la acepta. ¿Quién iba a pensar que podías sacar un shoggoth? Otra cosa es que trate de matarte nada más aparecer. Pero eh, shoggoth.

Trabajo: Entre esta semana y la que viene acaban las convocatorias ordinarias de exámenes. Cuando acabe eso, quizá sea el momento de buscar otra cosa que hacer. Qué demonios, en realidad ya hay otro Proyecto de la Muerte en la recámara.

Tengan mucho cuidado ahí fuera.

Un comentario en “Del distanciamiento y el peligro, y más cosas.

  1. ¿Ante necesidad de peligro buscamos la cercanía? Ahora entiendo por qué cuando está la playa desierta llega una familia (con varios niños locos, sino no tiene gracia) y se te planta a metro y medio. Lo que no sé es miedo a qué, si a las medusas, un tsunami, un anzuelo…
    Pero creo que cuando hay una chica haciendo topless y se le planta un tío a metro y medio quizá habría que valorar otras hipótesis.

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