De los exámenes y los milagros


Habiendo acabado las clases, toca la parte de los exámenes, donde no se han podido sustituir por otro tipo de evaluaciones. El que tengamos que modificar nuestra manera de evaluar dado que no podemos asegurar 100% que los estudiantes no se copian (por suerte mis grupos son más pequeños), no quita que uno no pueda seguir siendo un chorra al respecto.

Uno nunca sabe cómo le van a salir estas chorradas, pero ahí queda eso.

Os recuerdo que esta noche a las 22:00 tenemos una cita en el directo con Lucía, de Orbytal, en su canal de Twitch. Hablaremos de creer en mierdas, y de si se puede o no, qué podemos hacer los divulgadores, y demás. Creo que será divertido. Habrá cervezas. Bueno, yo tendré cervezas, vosotros lo que os pete.

Igual, como a mí, los sudoku os dan lo mismo: nunca he sido aficionado a este tipo de puzzles, y nunca los he atacado. Pero vía la newsletter de Robin Sloan vi este puzzle, que dejé de fondo mientras corregía exámenes, y la verdad, concuerdo con él: este vídeo representa lo que es ser humano. Os invito a que paséis unos minutos viendo cómo este señor, que es la cosa más británica que se puede uno echar a la cara, trata de resolver un sudoku que, en sus propias palabras es posible que no pueda resolverse con una mente humana, para a continuación machacar el puzzle hasta la muerte. Comienza diciendo que seguramente le están trolleando y que este va a ser un vídeo corto, para acabar diciendo que es como escuchar cantar al universo. Es una de las cosas más estúpidamente reforzantes que he visto, y ni siquiera me gustan los sudokus. Sólo por su absoluta felicidad y concentración a medida que avanza, merece la pena la experiencia.

Es interesante porque enlaza con la psicología que estudia el llamado estado de flujo, que popularizó Mihály Csíkszentmihályi (sí, el nombre es así de difícil) en su famosísimo libro Fluir: la psicología de las experiencias óptimas. La idea que propone este señor (porque no voy a escribir su apellido más veces) es que ciertas actividades que tienen el grado justo de dificultad y desafío, y que requieren una atención plena, pueden inducir un estado de flujo, en el que la persona se absorbe completamente en la actividad, puede perder la noción del paso del tiempo, y experimenta un gran bienestar subjetivo.

Hasta dentro de unas horas, en el directo.

Di algo, anda, que no mola hablar solo.

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