La mujer de la foto que encabeza el post es Alexandra Kollontai. Hace hoy 102 años del Día Internacional de la Mujer en el que estalló la Revolución Rusa. Las obreras textiles de Sant Petersburgo fueron a la huelga ese día y se dirigieron al Palacio de Invierno a pedir el final de la guerra y la abdicación del zar, haciendo lo que los partidos revolucionarios clandestinos no se habían atrevido a hacer. Gracias a Alexandra Kollontai, hoy es día festivo oficial en Rusia. Si no conocéis a la revolucionaria que consiguió el voto femenino, divorcio y aborto legal en la URSS, mal (texto de Alex García).

Hace ya algún tiempo, escribí una entrada de blog [1] donde hablaba sobre el Día de la Mujer, y lo que pensaba acerca de la necesidad de un día dedicado al hombre. Sorprendentemente, no lo considero necesario.

Ahora han pasado un par de años, y en vez de una hija tengo dos, y ha llovido mucho, y hay cosas que me gustaría elaborar.

Cuando yo nací, en los 70, mi madre no podía tener una cuenta bancaria a su nombre sin permiso de su tutor masculino (marido, padre, hermano), casarse sin permiso si era menor de 23, y lo normal era que una mujer que trabajara fuera despedida / lo dejara al quedarse embarazada, para cuidar de sus críos. Los homosexuales podían ser detenidos por la Ley de Vagos y Maleantes. Cosas así.

Hemos avanzado mucho. Es razonable decir que, a efectos jurídicos y legales, el avance ha sido gigantesco, casi total. Decir que somos iguales ante la ley es razonable. Y me alegra, y es bueno.

Pero como cualquier psicólogo te puede decir, el contexto es complejo. El contexto de nuestra sociedad abarca mucho más que la ley. Que la ley se de es un avance, y es un avance esencial. Pero del mismo modo que el hecho de que el asesinato esté penado no impide que se cometan, el que las leyes sean indiscutiblemente mucho más igualitarias no implica que la igualdad se haya alcanzado. El contexto social se cambia con más dificultad y lentitud que las leyes.

En los años (más de 15) que he trabajado en RRHH he perdido la cuenta de las veces en las que en una entrevista se ha preguntado a una mujer si planea ser madre, mientras que nunca se ha preguntado a un hombre lo mismo. He estado en reuniones donde se planteaba no renovar a una trabajadora perfectamente válida porque “está en una edad en la que se casa, tiene hijos, y ya la hemos hecho indefinida y se nos va de baja.” Esas mismas argumentaciones se usaban para preferir un candidato varón. No una, muchas veces, en muchas empresas. He presenciado cómo se ofertaban diferentes salarios por el mismo puesto a candidatos en función de su género. No una, muchas veces. Siempre lo he peleado, a veces lo he conseguido derrotar, otras no. No entro en las ocasiones en las que he presenciado cuestionamientos e interrupciones que no se darían de haber sido un hombre el empleado, consideraciones de que una mujer no puede hacer determinadas tareas (especialmente en entornos industriales y de construcción), porque no puedo contarlas. He de decir que, en esto, también se avanza.

Y sin embargo, todas las mujeres con las que he hablado (que son la totalidad de las que conozco de un modo más que casual) han manifestado episodios donde han sido agredidas, violentadas, han pasado miedo y han llegado a temer por sus vidas. Donde les han dicho cosas que no deberían haberles dicho, las han tocado, las han acorralado, las han seguido. Cosas que a nosotros no nos pasarán nunca. Ni tendremos que pensar en ellas. Y que cuando nos pasan, como el caso de Terry Crews [2], mueven a burla por ser poco hombre, antes que a otra cosa.

Y sin embargo, a mi hija de 6 años ya le han dejado claro, en alguna ocasión, que las niñas no hacen según qué cosas. A Mónica le gustan los vídeojuegos, pero ya le han aclarado algunos compañeros que los videojuegos, el fútbol, y ciertos colores, son de chicos. Claro, ella llega a casa, lo comento, y le decimos que una mierda para eso. Y no es culpa de sus compañeros. Los críos de 6 años no desarrollan estas ideas de la nada. Las adquieren de su contexto. Y el contexto cambia más despacio que las leyes.

De modo que sí, es bueno y necesario no ya celebrar, sino seguir reivindicando días como este. Porque se ha avanzado mucho, y es bueno mirar atrás y ser consciente de ello y de a quién debemos esos avances que hoy damos por sentado, y que se consiguieron con tanta lucha (porque eso se olvida también). Pero también hay que mirar a nuestro alrededor y ver lo que queda por hacer. Y aunque lo que queda por hacer pueda parecer mucho, mirar atrás debe darnos confianza y fuerza para seguir adelante. Siempre habrá gente que se oponga a este cambio, como a todos los cambios. Pero quiero pensar que mis hijas, cuando crezcan, no se enfrentarán a algunos de los obstáculos que su madre ha enfrentado. Seguramente les quedarán, pero intentaremos que sean menos.

Feliz Día de la Mujer.

Enlaces

  1. Del día de la mujer trabajadora.
  2. Terry Crews hablando de su experiencia como víctima de agresión sexual.

8 comentarios en “Del día de la Mujer

  1. Gracias por contar lo que has visto de primera mano en el mundo laboral.
    En el tema de cuidados y tareas domésticas también hay mucha tela que cortar, por eso la huelga es también en ese ámbito.

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  2. Me pregunto si otras sociedades “menos econotecnicoevolucionadas” que la nuestra, tendrán que argumentar tanto sobre el valor de la mujer en su seno. Por ejemplo, a una tribu africana..

    “En las sociedades tradicionales, las mujeres eran el pilar de la familia y el impulso de la vida socioeconómica: las encargadas de la educación, la comida, la vestimenta así como de la transmisión de los valores socioculturales. Fueron también reinas influyentes, guerreras temibles y feroces resistentes a la esclavitud y a la presencia colonial. La mujer estaba implicada en la toma de decisiones que tenía que ver con la comunidad en general, y la familia”.

    Pero igual ahora se está hablando de otra cosa. Yo hace tiempo que me he perdido.. y callo mi opinión porque o acabas siendo un “pagafantas” como es al parecer tu caso, o un “micromachista” por ser al parecer tu caso 🙂

    En épocas de sinrazon, la razón se pierde lo mires por donde lo mires.

    Con todos mis respetos

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  3. Pues nada que añadir.

    Fíjate que una de las pocas cosas en las que yo creo que tengo algo de auténtico valor que contrubir a este asunto que no sea repetir memes (en sentido técnico) es mi propia y dilatada experiencia laboral en uno de los escasísimos sectores en los que los hombres sufrimos discriminación por razón de sexo (machista, para más INRI): el del secretariado de dirección. Pero tú ya pones la tuya, que es tan buena como la mía aunque desde otra óptica, así, que…

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