Belleza, ruinas, asesinatos


Hace tiempo Roger Ebert decía que los videojuegos no podían ser arte. Como tantas otras tormentas en un vaso de agua, como tantas polémicas en Internet, no salió nada de ahí. En mi opinión se equivocaba, pero Ebert hace lo que los hombres viejos han hecho desde el alba de los tiempos, y no hay nada que hacer al respecto, ni razón para hacerlo. Cada generación piensa que son más grandes que los que vienen detrás de ellos, que todo lo bueno ya pasó y que delante sólo hay decadencia. Desde tablillas asirias en cuneiforme hasta los exabruptos en los blogs conservadores, la misma obra de teatro se repite y el hombre viejo cumple el papel que le han asignado. Es difícil salir de lo que se espera de uno, y la psicología ha demostrado que las expectativas se convierten en profecías autocumplidas.

Estos días estoy jugando (poco) sobre todo a tres juegos en la PS3, y a uno en el PC. En la PS3 juego a Dead Space con Nur, yo juego y ella observa, me señala miles de cosas que no veo, se divierte viéndome pasar miedo, y está picada con la historia que se desarrolla. Este juego no es objeto del post, sólo lo nombro por completismo. También juego a Metal Gear 4, pero no sé si lo acabaré porque, la verdad, tiene el problema del arte que intenta con todas sus fuerzas ser arte muy artístico: es un jodido tostón. En serio, seré prejuicioso, o lo que sea, pero las formas japonesas de contar historias me parecen cada vez menos interesantes, y MGS4 tiene momentos de verdadera imbecilidad. Además de que hay interludios de más de media hora sin jugar, sufriendo los exasperantes diálogos del juego, y demás. Tampoco es objeto del post, salvo en que es arte pretencioso y pedorro. Pero no quiero hablar de eso tampoco.

En el PC juego al Braid, adquirido por menos de 3 euros (gracias, Steam). Braid es un juego de una belleza extraña y clásica, como un libro de cuentos de antaño, con una banda sonora hechizante, un juego sobre si podemos deshacer lo hecho sin olvidarlo, sobre qué pasaría si pudiéramos retroceder en el tiempo recordando lo que pasó en cada una de las líneas temporales, pero sin que el daño hubiera ocurrido nunca. Pro primera vez en muchos años, es un juego que verdaderamente he tenido que aprender a jugar, en vez de ser una experiencia “como el otro juego X pero en el espacio, o con mejores gráficos.”

¿Puede alguien ver esas imágenes, al compás de esa música, y enfrentarse a las emociones que el juego produce, y decir que no es arte?

He estado jugando en la PS3 al Assassin’s Creed Brotherhood, tercera parte de una saga que empezó fatal y va remontando en cada título. No es original, eres el típico asesino de pose oscura de alma atormentada que mola mil y apuñala a la peña a diestro y siniestro en busca de una venganza contra unos malvados templarios que son peores que tu facción básicamente porque el juego lo dice. Tanto da.

El juego te lleva a la Roma del siglo XV, y corta el aliento.

Al compás de una banda sonora magistral (esto es lo que escuchas durante un combate), te mueves por la recreación de la ciudad más hermosa que haya visto, preñada de nostalgia y misterio, brillante bajo el sol, saltando como un gato por sus tejados, corriendo por los callejones estrechos, te columpias entre las columnas del Foro, y descubres una maravilla renacentista a cada esquina. Y apuñalas gente con un estilazo enorme, con esa música frenética casi haciéndote bailar.

Pero no sólo eso. Paseas por la ciudad sin rumbo, sin misión. Y a veces la belleza de ésta te secuestra:

Hace poco perseguía a un objetivo al que debía asesinar por una razón u otra, corriendo por los tejados, tras haber dejado la noche de Roma llena de los cadáveres de sus guardaespaldas. Casi lo tengo, corro tras él y calculo perfectamente el salto que reduce la distancia a la mitad, casi está, mi personaje extiende la cuchilla retráctil, listo para el siguiente salto que me hará aterrizar sobre su pescuezo y acabar de una maldita vez la misión.

Entonces  giro a la izquierda, y con la música que escucháis de fondo, veo amanecer sobre el Coliseo, y me quedo clavado ahí, mirando cómo el sol se alza sobre la gloria, incluso en ruinas, de Roma. El blanco se aleja corriendo, un cursor blanco en la pantalla indicando que se pierde tras una casa, y se aleja más y más.

Me da igual. Gracias a la salida del sol, ese hombrecito imaginario vivirá un rato más.

Si un juego es capaz de hacer eso, no entiendo cómo puede no ser arte.

El viernes empiezo mis vacaciones. Qué gusto volver a tu casa, incluso si es una nueva casa.

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10 comentarios en “Belleza, ruinas, asesinatos

  1. Es que estás mezclando dos cosas. Una cosa es el arte, y otra la belleza. Que algo sea bello, o estéticamente agradable, no lo convierte en arte. Los movimientos humanos son bellos, pero el atletismo no es un arte, como no lo es el fútbol aunque nos guste verlo, ya sea por sus valores estéticos u otros.

    Del mismo modo los físicos o matemáticos hablan de la belleza de las fórmulas, o del diseño de aparatos que son estimables por sus propiedades y apariencia, pero las ciencias no son arte ni les hace falta serlo. Aun así, nunca podremos hacer tampoco una distinción precisa. Un producto de ingeniería como un coche puede ser entendido, hasta cierto punto como un objeto dotado de valor artístico, aunque en realidad lo que se quiere decir es estético.

    En el caso de los videojuegos quizá estemos ante uno de esos casos de difícil delimitación. No son necesariamente un arte o no entran dentro de su difusa definición, pero pueden serlo en algunos casos, tener elementos artísticos o apoyarse en ellos.

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  2. Bueno, piensa que un videojuego es una suma de obras artísticas. Una composición musical que es la banda sonora. Un diseño visual, de paisajes, personajes y elementos, hechos por artistas, ilustradores, escultores. En muchos casos una línea argumental, una historia ficticia que no creo pueda dudarse que es literatura (mejor o peor, eso es otra cosa).

    Yo creo que con los videojuegos pasa como con el cine (y tu Teoría de la Molonidad). El cine es una forma indiscutible de arte, que a veces es un mero producto comercial. Los juegos igual.

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  3. Yo creo que en segun que situaciones decir que tiempos pasados fueron mejores es todo un acierto. Hay juegos en esta generacion muy buenos, pero a nivel general hay muchos mas titulos que son plagios unos de otros y de una calidad dudosa que lo que veiamos hace diez años…

    Pero aun asi, hay juegos en esta generacion que nos hacen flipar y mucho y por lo que se esta viendo este año va a ser muy muy calentito respecto a juegos ^^ y creo que vamos a tener muchos mas momentos de quedarnos embobados, un saludo ^^

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  4. La verdad es que, aún siendo aficionado, no veo claro si son o no arte. De serlo, ¿lo serían también los juegos de rol? También tienen su aspecto artístico, como narración e interpretación.

    Un argumento podría ser el que emplean Imperator y Arpiman: si en los videojuegos hablamos de “los típicos clones de un título famoso” y en los juegos de rol de “un limpiamazmorras del montón”, es que tiene que haber en ambos mundillos obras que causan una impresión diferente; análogo a la sensación entre un best-seller y una novela auténtica.

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  5. Si no lo niego, más bien comento que los mismos criterios pueden llevarnos a decir lo mismo de ambos tipos de juegos, pero sólo se oye con los de vídeo.

    Y que cada cual que juegue a lo que quiera, ¡claro!

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  6. Yo llevo la torta sabiendo que un videojuego, como cualquier cosa que implique creatividad, es perfectamente capaz de ser arte. Y hay juegos que no dudo en calificar de obras de arte y no porque sean estéticos, sino porque son ejecuciones magníficas, un compendio de características que puestas en conjunto encajan y funcionan como un buen reloj.

    Ahora, como no podía ser menos, una lista de algunas de mis obras de arte preferidas en este campo:

    Simulación: Flight Simulator, Tie Fighter, Sim City 2000
    Aventura gráfica: Maniac Mansion II e Indiana Jones Fate of Atlantis
    Primera persona: Half Life y Jedi Knight Dark Forces II
    Plataformas: Super Mario 3
    Estrategia: Civilization II
    Táctica: Dungeon Keeper I y II, Z y Starcraft

    Buena entrada. Un saludo compadre!

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  7. Leyendo hoy una de esas páginas de videojuegos donde el amarillismo y las noticias no contrastadas son norma veo algo como esto: los EEUU declaran los videojuegos una forma de arte.

    Buscando un poco, parece que la fuente es esta:

    http://www.nea.gov/grants/apply/AIM-presentation.html

    Resumiendo: la NEA, que, según descubro, es una agencia del gobierno estadounidense que ofrece becas para desarrollo de proyectos artísticos, ha ampliado su categoría de becas para radio y televisión a otras “plataformas”, de forma que, según las nuevas directrices, los “interactive games” (entre otros tipos de proyectos) pueden ser ahora destinatarios de las becas.

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