Tu propia narrativa (9): ¿Qué es Matrix?


Neo molando mil
Esto puedo hacerlo porque yo lo valgo

No, esto no puede acabar así. No así [ella se muere]

Recapitulemos: hoy día parece que las tornas se invierten y los hombres tienen menos deseo sexual que las mujeres. Las mujeres, por primera vez desde que se registra, parecen tener una gran dificultad en que su pareja les haga caso. Las mujeres le echan la culpa al porno. Yo se la echo al narcisismo, alimentado por 2 décadas de cine de acción.

Cada día es más evidente que no vas a matar a los malos, no entrarás en la CIA, no serás estrella del rock, no marcarás el tanto ganador. No aprenderás kung fu. Tu cuerpo te lo confirma de un modo avasallador. Te cansas más cuando corres. Bueno, casi no corres nunca. Pierdes pelo, aparece pelo en otras partes. Las mujeres de tu edad tienen mejor aspecto que los hombres de tu edad. Espera, espera, ¿QUÉ?.

Las esperanzas y tus sueños son sólo sueños. Te empiezas a preocupar mucho por la política de tu trabajo porque no ocurre mucho más en qué fijarse. La ropa importa más porque poca cosa más importa. Beber ayuda. No sabes por qué, no eres un alcohólico, pero lo necesitas.

“Nunca estaré enamorado.” Amas a la hermana con la que te has casado, pero no hay pasión. Nunca la hubo, en realidad. Se suponía que esto sería temporal hasta que… ella llegara. La mujer con el pelo oscuro, llevando una bufanda y gas, increíblemente hermosa (nadie se habíafijado en ella salvo tú por supuesto), perdida, necesitando ser salvada…

Bueno, aún eres joven – más o menos. Tienes algo de tiempo – algo podría ocurrir.

Lo que los narcisistas que ahora alcanzan la mediana edad quieren (y mediana edad no son 50 años, idiotas), es algo que les permita mantener un pie en la realidad y otro en su fantasía. Una solución que les permita seguir soportando los atascos dos veces al día. Darles la falta de autoconciencia necesaria para no tener que agarrar una escopeta y volarse la cabeza – si pudiera reunir la energía necesaria para ello. Para tener la esperanza justa de que alguna vez su fantasía podría ser real como para ir tirando. La fantasía de que un treintañero puede, de repente, saber kung fu.

Por suerte, hemos pasado ya el décimo aniversario de dicha solución.

The Matrix: el canto de sirena natural y final al género del cine de acción, evitándo temporalmente que la tasa de suicidio se triplique.

¿Qué es Matrix?

Nadie puede decirte qué es Matrix. Tienes que verlo por ti mismo.

Fijaros en el desarrollo de la película. ¿Qué nos dice la vida del protagonista?

No tenía que ser así. A tu edad, miles de cosas deberían haberte sucedido ya. Tendrías que ser… alguien. Alguien especial se debería haber enamorado de ti.

Aquello que llamas “el mundo” no parece lo que tú pensabas que sería… hay una falta de conexión emocional; una falta de altibajos, de cambio,de crecimiento o regresión. No hay energía. No hay verdadero amor, como crees que debería ser. En vez de eso hay un penoso arrastrarse, aburrimiento, hastío. No pasa nada realmente en tu vida; pero piensas que no la controlas.

Neo:  No me gusta la idea de que no controlo mi vida.
Morfeo: Sé exactamente qué quieres decir. Déjame decirte por qué estás aquí. Estás aquí porque sabes algo. Lo que sabes no lo puedes explicar, pero lo sientes. Lo has sentido toda tu vida, que hay algo que no va bien con el mundo. No sabes qué es, pero está ahí, como una astilla en tu mente, volviéndote loco…

Vas por la vida realizando diligentemente las tareas que se te han asignado, de modo más o menos automático. Pero siempre con la mirada en el infinito, la esperanza de que todo va a cambiar. Más que una fantasía pero menos que un delirio, mantienes la remota probabilidad de que podrías ser más de lo que parece. No estás inacabado, estás por descubrir. Claro, es eso.

Keanu desconectado
Es duro encontrarte contigo mismo

Quieres creer que, si se diera la absurda situación de que los alienígenas o los ninjas atacaran, o un cazatalentos pasara por ahí, sabrías exactamente qué hacer. Serías capaz de hacerlo.

Parece que has estado viviendo dos vidas. En una vida eres Thomas A. Anderson, programador para una respetable compañía de software. Tienes un nº de la Seguridad Social, pagas los impuestos, y ayudas a tu casera a sacar la basura. La otra vida… en ella tienes el alias “Neo”…  Una de estas vidas tiene un futuro, la otra no.

Es lo contrario de la Nausea de Sartre, es un Constipado. Tienes una identidad completa, definida, pero no tienes una oportunidad de hacerla salir. El mundo no coopera. El problema es el mundo.

Sabes que no sabes kung fu, realmente. Sabes que los ninjas no van a atacar. Pero sabes un secreto: que lo imposible es que los ninjas ataquen, no que si atacaran tú sabrías kung fu. En una realidad que permitiera que los ninjas atacaran, sería inevitable que tú supieras kung fu. ¿Qué clase de realidad es esta donde lo imposible no es bloqueado, sino sólo un prerrequisito para que te luzcas?

Niño: No intentes doblar la cuchara. Eso es imposible. En vez de eso… sólo date cuenta de la verdad.
Neo: ¿Qué verdad?
Niño: No hay cuchara.
Neo: ¿No hay cuchara?
Niño: Entonces lo verás, no es la cuchara la que se dobla, sino tú.

Cuchaaaaaraaaaaa
Keanu interpretando a tope

Es una realidad que está, al menos parcialmente, bajo tu influencia. O eso quieres creer.

Tú dices: nadie cree en serio que esto sea falso, que vivimos en un programa. Correcto: el asunto aquí no es la realidad de la realidad, sino ¿bajo qué circunstancias cambiaría la realidad para ti? ¿Cuáles son los requisitos para que de repente sepas kung fu?

Una persona sana dice: ninguna circunstancia, y en ningún caso. El narcisista dice…

Dios es un requisito. Dios deja que el mundo funcione como es, pero si los ninjas atacaran, Dios se aseguraría de que supieras kung fu. Pero no es una religión, no tienes que ir a la Iglesia, simplemente necesitas creer que Dios cuida de ti. Y esta es una de las razones por las que la religión organizada está en declive. No hay forma de que el Dios católico te cargue el chip del kung fu cuando lo necesites. El acceso a esa clase de conocimiento trascendente requiere budismo o agnosticismo. Requiere que no sepas quién es Él, para que puedas convertirlo en aquello que necesitas que sea. En una sociedad narcisista, tu no vas a adherirte a sus reglas; vas a hacer que Él se adhiera a las tuyas.

¿Recordáis esas pelis de terror donde el demonio es el malo?  El héroe no tiene poderes especiales; tenía que ejecutar a la perfección rituales o exorcismos que existían independientemente de sí mismo para detener al demonio. Eso era en aquel tiempo en que no pensábamos que éramos el centro del universo. Ya no hacen esa clase de películas.

El crédito es otra posibilidad. No, el crédito no cambia la realidad, pero el crédito solidifica tu identidad por si la realidad cambiara. El crédito dice: compra este abrigo, significa que sabes kung fu. Compra este teléfono móvil: significa que molas (la tecnología se convierte en un sustituto de la fuerza física porque así los geeks pueden sentirse héroes).

La pareja es otra. Tu chica te dice: fingiré creerte cuando dices que sabes kungfu, porque te amo. El chico dice, sin oir nada de lo que ella le dice: me quedaré contigo hasta que sepa kung fu (en cuyo caso iré a buscar a la que de verdad me corresponde); o hasta que te des cuenta de que no sé kung fu, y la vergüenza al verme expuesto me haga odiarte. ¿Qué más da? Nada de esto es real, de todos modos.

I. Algunas lecciones de Matrix

1. La información equivale al conocimiento

Tras un tiroteo, Trinity y Neo necesitan escapar en helicóptero.

Neo: ¿Puedes pilotar esa cosa?
Trinity: Aún no. [Marca un número] Tanque, necesito un programa de piloto para un helicóptero B212.

Bang – ahora sabe pilotar un helicóptero.

Genial: ¿cómo sabía ella el modelo de helicóptero? ¿Cómo sabe que es un B212?

Probablemente lo aprendió en el trabajo como terrorista anti-robot. Pero saber ese detalle es irrelevante: el helicóptero no existe, y Tanque “ve” todo lo que ella ve, él ya sabe qué programa cargar, ella podría decir simplemente “Necesito pilotar esa cosa de ahí.”

Es la acumulación de datos triviales, lo mismo que un tío que aprende todo sobre pistolas pero nunca ha disparado una; saben pequeños detalles y minucias sobre rock, quién compuso qué, dónde se tocó, quién lo produjo –  pero nunca han tocado un instrumento. Es la sustitución de la información, que se adquiere fácilmente, por el conocimiento, que requiere esfuerzo y constancia. Saber acerca de algo te hace creer que estás más cerca de conocerlo. Pero como cualquier virgen de Internet puede decirte, saber acerca de algo no es lo mismo que conocer algo. Ver porno no es la experiencia de tener sexo.

2. El amor espera a que te transformes en El Elegido.

Trinity ama a Neo, incluso antes de que se convierta en El Elegido.  Le ha esperado toda la vida. Él no sabe (aún) kung fu, pero ella sabe que o hará.  Y ella sabe kung fu – y le elije, le salva.  Eso es amor.

Pero no le devuelve ese amor hasta que él se convierte en aquello que siempre supo que era. Antes de poder hacerlo, tiene que saber kung fu. Sólo si sabe kung fu puede alguien amarle realmente.

Esa es la trampa del narcisista: nadie puede amarle realmente si él no es “alguien”, “especial.” El corresponder al amor ha de esperar a su propia realización.

3. La autoidentificación lo trasciende todo.

El Agente Smith tiene a Neo (“Señor Anderson”) sujeto en las vías del metro; el tren viene hacia ellos. El Agente Smith está… satisfecho.

¿Escucha esto, señor Anderson? Ese es el sonido de lo inevitable. Es el sonido de su muerte. Adios, señor Anderson.

El Agente Smith lo ve claro: la vida de Anderson era una lucha inútil. Todos sus sueños y expectativas están condenados a acabar en fracaso y muerte. Enfrentado con el absurdo y lo incomprensible de la vida y lo inevitable de su final, sólo hay una respuesta que el hombre de hoy – el narcisista – puede dar para que su vida tenga sentido, y la da:

Mi nombre es Neo.

El metro llega con retraso
El metro llega con retraso

Eso es todo lo que tiene que decir para escapar a lo inevitable. Lo que importa no soy yo. Es mi identidad. Sigh.

II. Sólo es una película

Alguien dirá: oh, venga. Sólo es una película. No hay filosofía de verdad en Matrix, sólo dosis homeopáticas de Kant y Derrida.

Me parto el culo. ¿Es que eres alemán o qué?  Nadie lee a Kant, ¿qué demonios pasa contigo? Nadie leería ni un cuento de Navidad. Hay más terrible filosofía en esas dos horas que la cantidad que la mayoría de gente recibe en toda su vida.

Si tienes 50 años o más dices, ¿en serio? ¿Una película es tan poderosa que puede afectar incluso a la conciencia de gente a la que no le gustó?

Lo sé, lo sé, ese poder sólo pueden tenerlo los Beatles…  o Pink Floyd…  o los Dead… o Kerouac. Todas estas cosas dicen lo mismo: quédate conmigo y sigue siendo joven mientras tu vida se deshace bajo tus pies.

“¡Si ni siquiera he visto esta estúpida película!”  Mira a tu alrededor: ellos lo han hecho. Es suficiente. ¿O te has comprado un anillo de compromiso sólo porque es una tradición milenaria?

III.  El narcisismo vence a la realidad, de nuevo.

The Matrix era la solución articulada a una crisis existencial. Nos daba esperanza: “Aunque el mundo parezca banal, podemos permitirnos la posibilidad de que haya más de lo que vemos, y por tanto, mi verdadera vida puede comenzar en cualquier momento. Y entonces alguien perfecto me amará.”

Ya sé kung fu. – dice Neo.

“No, pero cuando lo necesite, sabré.”

Matrix es el monumento perfecto al narcisismo. Un saco de mierda anónimo como Thomas Anderson resulta ser, por el mero hecho de ser El Elegido, el protagonista de la realidad, el centro de las vidas de todos cuantos le rodean. No necesita aprender nada, porque al ser el Elegido lo sabe todo sin entrenamiento, o aprendizaje o esfuerzo. Todo está supeditado al momento en el que asume su identidad, y no importa lo que hace, sino lo que es. ¿Qué narcisista no querría que el mundo fuera así? Matrix le dio al narcisismo social la fuerza para que muchos pudieran mirar a la realidad a la cara y decirle “mi identidad es más grande que tú, no importa lo que lo que hagas, si me hiciera falta, si quisiera, podría controlarte.”

Sí, claro.

Dos años después de esta película (o videoclip muy largo, por definirla mejor), la realidad respondió al narcisismo con un mazazo en la cara. Mañana es el décimo aniversario de su respuesta. Y sobre el 11-S hablaremos en la próxima entrada en la serie.

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2 comentarios en “Tu propia narrativa (9): ¿Qué es Matrix?

  1. Lo de que información es igual a conocimiento es un mantra de nuestro tiempo completamente asumido. Lo importante no es estudiar, ni haber interiorizado y reflexionado sobre lo que sabes, sino tener acceso inmediato a la información. Más de una vez lo he leído: descalificaciones contra gente que ha estudiado o eruditos, porque lo que importa es tener acceso a la Wikipedia e internet, donde está todo como repositorio del saber humano. Y se quedan tan campantes. Tener un smartphone de última generación y una buena tarifa de datos es lo mismo que ser culto e inteligente.

    Basta con hacer la prueba del nueve e ir veinte o treinta años atrás: un imbécil que se cree por tener la Espasa en su domicilio cree que es mejor que los catedráticos a los que desprecia.

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