Tu propia narrativa (6): No sé por qué pero me gusta


En la última entrada avancé que la siguiente sería sobre la relación entre cine de acción y narcisismo. Y a veces la vida nos pone algo jugoso delante y hemos de posponer el plan. Este es el resultado.

Visto en el Twitter de uno que no conozco:

Coelho en facebook “Lo imposible es posible”. 29.868 pinchan “Me gusta”. Gran negocio, pescar en caladeros de la estupidez.

No es sólo un negocio. Es una respuesta de muchos borderline a los narcisistas. Ya estamos otra vez.

Fans de Facebook
Fans de un narcisista en Internet. “ME GUSTAAAAA, RETWEEEEEET”

Ya hemos hablado un poco de esto. Pero la cosa merece algo más de discusión. Sobre todo, la discusión desde el otro lado. ¿Qué pasa con esta gente? ¿Son todos directamente unos cretinos sin personalidad? ¿Tienen condicionado un reflejo de pulsar “Me gusta” automáticamente cuando su narcisista favorito publica una chorrada?

Un poco de todo, como siempre.

No sé si Coelho es un narcisista. Sé que su producción me parece un montón de basura pomposa, llena de obviedades y totalmente derivativa. No lo soporto. Además, tiene más de 2 millones de fans en Facebook que le dicen “Me gusta” a cualquier chorrada que pone. Probablemente sea difícil no pensar que eres el protagonista de la única película del mundo, cuando muchísimas personas dependientes te dicen una y otra vez que eres el centro de su vida y que les das un sentido. En cualquier caso, no importa.

Una persona de tu círculo publica una misteriosa entrada de blog. O un misterioso estatus de Facebook, o un críptico tweet que nadie entiende. No importa, tú (u otros) manifestáis aprobación. No sabéis por qué, pero lo hacéis. Esta persona lo percibe como una aprobación de su identidad, de la imagen que da ante otros. En el futuro, será más probable que lo siga haciendo. Eso es claro.

¿Por qué lo haces tú?

Porque no juzgas esa acción individual de la persona como acción. Tú valoras la identidad de esa persona. Si la identidad es una que te gusta, lo que esa persona haga debe estar bien, porque tú no prestarías tu apoyo a algo que no fuera bueno, ¿verdad? Eso no es narcisismo, es simple sesgo de confirmación. Una maniobra mental que nos ahorra esfuerzo cognitivo, y en cuyas consecuencias no pensamos. La mayoría de personas probablemente encajan aquí.

Hay otro grupo, sin embargo, que lo hacen porque necesitan que alguien les de una identidad. A estos nos referimos como borderline o límite. Y son el complemento perfecto para los narcisistas. Dios los cría e Internet los junta.

La diferencia: el narcisista tiene una identidad bien definida, un guión claro, con trasfondo si hace falta. Trata de ser visto como alguien – tiene un modelo. Puede que se describa como artista, tipo duro, o el payo de Matrix. Tipos, personajes: su perfil en Twitter Facebook es en 3ª persona y lleno de clichés:

“Narciso es un [tipo] con venalidades de [tipo 2] e intereses de [tipo 3]. [Inserte aquí frase ingeniosa copiada de un mass media relevante, probablemente geek, estos días]”

La borderline no es nadie. Espera a que el guión defina su personaje por ella. Si el narcisista cree ser el único protagonista de la película, la borderline espera a que el director le diga cuál es su personaje.

La descripción clásica: relaciones intensas, inestables; labilidad emocional; miedo constante al abandono. No tiene una identidad propia.

Irónicamente, la borderline es borderline sólo al relacionarse con otra gente. Tiene un problema de identidad sólo porque en el mundo hay personas con identidades más fuertes. Papá quiere que seas A, y lo eres. Tu novio quiere que seas B, y lo eres. Tu marido quiere que seas C y lo eres. ¿Quién coño eres tú? No tienes ni idea, siempre te modificas en función de la personalidad dominante en tu vida. La razón principal es el miedo al abandono: si no “eres” la persona que el otro quiere, te dejará, ¿y entonces qué? Los borderline no acaban las relaciones – las terminan para cambiar a otra relación.

El narcisista crea una identidad y trata de forzar a todo el mundo a comprarla. La borderline espera a conocer a alguien, y construye una personalidad adecuada.

Si una borderline sale con un madridista, será merengue acérrima. Si rompe con él y empieza a salir con uno del Atleti, será del Atleti. Pero esto es lo que la convierte en borderline: ella creerá realmente que el Atleti es mejor. No miente, y no lo hace por él; ella piensa que eso es verdad. Todos los demás ven muy claro que su equipo favorito depende de con quién sale, pero ella está segura de que es idea propia. No finge: en ese momento ella cree, con toda su alma, que el Atleti es el mejor equipo.

Observaréis que digo “ella” al hablar de borderline y “él” al hablar de narcisismo: eso es porque cuando se desarrolla la patología completa (esto es, el trastorno de la personalidad) los hombres presentan más trastornos narcisistas y las mujeres más trastornos límite. Por supuesto, hay excepciones (mujeres narcisistas y hombres borderline).

Esta es la parte irónica: si una borderline acaba en una isla desierta, ella sola, desarrollará una identidad real, propia, no una reacción a otros. Esta es la parte no irónica: se convertirá en una narcisista.

¿Todas estas películas gilipollescas sobre una mujer que se muda a la gran ciudad y se encuentra a sí misma? Una borderline que se convierte en narcisista.

Si eres de esas personas que miran a sus relaciones anteriores y se queda completamente asombrada pensando ¿qué demonios pude yo ver enesa persona, para estar X años con ella? Ahí lo tienes.

Por esto los narcisistas se emparejan con las límite y no con otros narcisistas. Dos narcisistas no se aguantarían, ¿quién es el protagonista aquí? Dos límite tampoco, ¿quién proporciona la identidad? Pero ambos tipos pueden tener una relación simbiótica, donde el narcisista recibe la confirmación de que es, en verdad, el protagonista, y la límite recibe una identidad definida por el otro. Y la borderline te dirá siempre: tú no le conoces como yo. Todos los demás juzgan la conducta del narcisista; la límite juzga la versión que el narcisista da de sí mismo que ella ha aceptado.

Es como el clásico síndrome de la mujer maltratada: lo que la mantiene con un hombre así es que cuando él no la agrede, parece como si fuera bueno con ella, tan enorme es la diferencia entre la agresión y la no agresión. Mientras, tod lo malo que él hace tiene una explicación: el alcohol, el estrés, etcétera. Y ella hace esta racionalización por ella misma, no por él, porque es vital para su propia identidad que él sea quien dice ser (no un maltratador, sino alguien bueno con días malos), es vital que él tenga una identidad estable que sea el cimiento de la suya propia.

Por eso el terapeuta ha de mantener la neutralidad y la consistencia en las sesiones. No se debe sólo a la evitación de conflictos: al ser la personalidad más dominante (i.e., consistente), la borderline puede empezar a construir una propia usando los planos de la que muestras como guía.

De modo que, en realidad, no es sorprendente que alguien publique una capullada como la de Coelho y 30.000 personas aplaudan esa obviedad monumental. Probablemente unas 600 de esas personas tendrán un trastorno límite de la personalidad, y el 76% serán mujeres. Añade a eso las personalidades límite (esto es, personas que tienen rasgos del TLP sin que se las pueda llegar a diagnosticar como tales), y el número no sorprende. Donde hay un narcisista o una personalidad marcada (y de nuevo, no sé si Coelho es un narcisista), este tipo de gente se apila.

De nuevo, Internet los cría, y ellos se juntan. Para una persona sana, Internet es un fantástico medio de comunicación, aprendizaje y entretenimiento, como poco. Para un narcisista, es la confirmación de cualquier cosa vacua e inane que se le ocurra es algo crucial, y que es su divino derecho el que todo el mundo la conozca y comparta. Y no le costará trabajo encontrar seguidores que le aplaudan incluso cuando no da nada que aplaudir.

¿Es sorprendente que considere el narcisismo la enfermedad de este tiempo?

Próxima entrada: la pregunta que muchos se hacen y pocos quieren contestar. Luego hablaremos del cine de acción.

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2 comentarios en “Tu propia narrativa (6): No sé por qué pero me gusta

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