Tu propia narrativa (4): Yo no soy mi circunstancia, o algo así.


José Ortega y Gasset
¿Que dices el qué de tu circunstancia? Me parto el ojal, oyes.

Hace mucho tiempo, Ortega y Gasset dijo esto:

“Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

¿Recordáis lo que hablamos el otro día sobre cómo un eminente crítico literario podía coger una cita de Carlyle y retorcerla porque Carlyle no importaba? Bueno, pues el señor Ortega y Gasset tampoco importa.

A menudo esta cita se coge para implicar que las circunstancias dictan hasta tal punto nuestras acciones que no podemos entender lo que hacemos sin el contexto en el que lo hacemos. Lo cual en sí no es una mala idea,  pero es que de ahí entramos en  usar esa cita para justificar lo que hacemos como algo externo a nosotros, algo que no corresponde con quiénes somos. Una vez más, el narcisista tiene una excusa con la que mantener y preservar su identidad.

Por eso, en buena medida, esta otra cita de Ortega y Gasset no es tan conocida:

No somos disparados a la existencia como una bala de fusil cuya trayectoria está absolutamente determinada. Es falso decir que lo que nos determina son las circunstancias. Al contrario, las circunstancias son el dilema ante el cual tenemos que decidirnos. Pero el que decide es nuestro carácter.

O sea, responsabilidad personal. O sea, que tus circunstancias muy bien y todo, pero lo que haces es lo que eres, es parte de ti. Esto, para el narcisista, no es bueno. La evidencia se interpone en el camino de construir una marca que los demás compren, y lo más importante, que ocupe la mente de sus fans.

El narcisista no siente culpa o arrepentimiento, sólo vergüenza de ser descubierto como un fraude.

La culpa es una emoción inútil. El arrepentimiento es necesario, y es la consecuencia del autoexamen. Ambas son dos caras de la misma moneda: la capacidad de aceptar nuestros fallos y errores y poner medios para evitarlos. Si no eres un narcisista, decepcionar a los demás es un asco, pero entiendes que parte de tu ser humano implica no gustar, a veces, a algunas personas, y que puedes usar eso para mejorar.

Al narcisista no le preocupan mucho los demás: a fin de cuentas, están ahí para proporcionar el reparto de apoyo en su película personal. Ellos sólo existen en tanto piensan en el narcisista. Éste no puede ver que las demás personas tengan pensamientos, deseos y anhelos propios, no relacionados con él. Lo peor que puedes hacer con un narcisista es ignorarle, mostrarle que no está en tu vida de una manera significativa.

Pero para que las personas tengan esos pensamientos que el narcisista quiere que tengan, para que le vean como el tipo de persona que quiere parecer, la imagen del narcisista debe ser cuidadosamente construida y mantenida.

Entra el universo 2.0: si Freud hubiera conocido las redes sociales, habría tenido un orgasmo múltiple. Aunque cuando aquí hablamos de narcisismo no lo hacemos en el sentido analítico del término, nada que ver con autores como Freud, Kohut o Kernberg. Me refiero más a la definición asociada con la descripción del trastorno narcisista de la personalidad en la DSM-IV-R, y en estos tiempos modernos el narcisismo ha evolucionado.

Los estatus misteriosos y la filosofía de las tragaperras

Ya mencionamos que esta no es una serie de artículos que demuestran que los blogs, Facebook, Twitter, Youtube y demás zarandajas 2.0 son cosa del demonio y convierten a las personas inocentes en demonios narcisistas y ególatras. Pero por si acaso, lo acabo de decir otra vez.

Lo que sí son los medios 2.0 es una maravillosa plataforma para el narcisista, y para crear una identidad que pueda tener seguidores. ¿Por qué?

Porque en Internet, es más fácil (en apariencia), tener el control de la información.

¿Tienes uno de esos amigos que cada dos por tres publica estatus en Facebook / tweets / entradas de blog crípticas, misteriosas, obviamente importantes pero que no puedes descifrar? Ojo al parche con eso, compadre.

A veces, las personas publican ese tipo de cosas simplemente porque quieren tener el desahogo pero no desean las consecuencias de decir claramente en público “Fulano me ha hecho una putada en el curro y me cago en la madre que lo parió” o “Me han puesto los cuernos” o cosas así. De modo que, de manera lógica, tienen su desahogo y fuera. Aquellos amiguetes que están en el ajo pueden dejar alguna muestra de apoyo igualmente críptica (con el resultado de que a veces parece un diálogo de espías de una mala novela). Alguno soltará alguna muestra de apoyo al margen de no tener ni idea de qué va el asunto (“No sé de qué va esto, pero aquí estoy para lo que haga falta”). Los más no dirán nada, pero eso al autor le da igual, porque busca un desahogo, o sea, otra cosa. Todo está bien.

Pero a veces, esa publicación se convierte en un patrón recurrente. Y es muy reforzante para el narcisista, porque encuentra que puede crear una imagen determinada de sí mismo sin tener que dar una información potencialmente comprometedora. Puede crear una identidad que genere hype y fans pero nunca tiene que contar exactamente qué le sucede. Porque en realidad, la mayor parte del tiempo no sucede nada realmente fuera de lo común.

A fin de cuentas, ¿qué otro objetivo pueden tener una serie de publicaciones crípticas? Si la idea es compartir información con tus amigos, ¿para qué enmascararla consistentemente? Para crear hype, expectación, para hacer lo mismo que las máquinas de marketing nos enseñan con los trailers (que muchas veces son lo único bueno de la película), los teasers y demás. Que detrás no haya nada es irrelevante. Tú piensas en el narcisista, eso basta.

Si el narcisista es verdaderamente listo, usará la filosofía de las tragaperras, llamada por los psicólogos programa de reforzamiento de razón variable aleatoria. En este programa, en vez de ser recompensado cada vez que llevas a cabo la conducta, la recompensa viene tras un número determinado de ejecuciones de la conducta. Sabes que si sigues echando monedas, la siguiente podría ser la buena. Y este programa se aprovecha de forma demoníaca del sesgo de confirmación.

Si te portas bien, si me dejas un comentario más...

Esto es, de vez en cuando, si eres bueno, te cuento por privado lo que pasa. Te dejo ver las fotos. No siempre. Sólo si eres digno, si te lo ganas. No os preocupéis, amados míos, os iré contando mis andanzas.

Expectación. Atención al protagonista, al centro de la película. Lo que hiere al narcisista no es que pienses mal de él, es que no pienses en él en absoluto.

Empatía como justificación

En los juicios de Nüremberg la defensa más común era “Yo obedecía órdenes.” No sirvió de mucho, claro. Una defensa más real habría sido “Al saber que si no seguía estas órdenes sería fusilado, elegí ejecutar estos judíos en vez de ser enviado al frente ruso.” ¿Por qué más real?

Porque en la segunda defensa tú aceptas la verdad: que eres la clase de persona que elige la vida propia antes que la de otros, y que puede llegar a la atrocidad antes que plantarte y decir que no. Una cosa muy fea para tu identidad, ¿no?

Repetimos: el narcisista no siente culpa ni arrepentimiento, sólo vergüenza.

Los narcisistas pueden (y suelen) ser dogmáticos con aquello en lo que dicen que creen, pero al tiempo pueden ser tremendamente hipócritas y capaces de no cumplir con ello. El problema no es hacerlo, el problema es que su identidad se vea comprometida si lo descubren.

Entra la empatía como justificación.

Si tú entendieras, te dicen. Si tú te pusieras en mi lugar, entenderías que no soy así. No lo he hecho yo. Lo hicieron las circunstancias. Yo no soy esa clase de persona. Yo no soy esa persona.

El narcisista no es carente de empatía. Muchos de ellos son capaces de ser agudos observadores y darse cuenta de las emociones de otros. Es sólo que esas emociones y pensamientos sólo cuentan si es acerca del narcisista. A pesar de ello, si uno de sus amigos manifiesta un pesar, el narcisista probablemente estará ahí de los primeros, dando apoyo, llamando, abriendo ventanas de chat, lo que sea para estar presente. Es su rol como protagonista de la película.

Pero eso sí, el narcisista sabe que la empatía es un arma muy poderosa para preservar una identidad. El narcisista sabe que es más difícil enfadarse con alguien cuando te pones en su lugar: lo que no entiende es que eso sigue sin disculpar sus acciones, porque al final de todo, la decisión es suya y solo suya.

La responsabilidad personal es una de las primeras víctimas del narcisismo. ¿Queréis un ejemplo de libro?

Tiger Woods y el bimbo de su mujer
Lamento profundamente haber degustado una cabalgata de vaginas de primera clase.

Tiger Woods y su mujer, la modelo sueca de bikinis Elli Nordgren. Recientemente implicado en un escándalo por no poder mantener su palo de golf dentro de la funda. Más en la próxima entrada, y por qué el cine de acción es un cuento de hadas, Matrix es la expresión final del narcisismo, y ese trozo de basura de película que es Wanted (de Angelina Jolie) es la película más grande de la generación de la Identidad.

Y esta, como propina, es la interpretación de Penny Arcade del escándalo de Tiger Woods (traducida chuscamente por mi):

Penny Arcade - Contrition
Este es el genio en estado puro

Tiger Woods: He degustado una cabalgata de vaginas de primera clase y por ello pido perdón sinceramente .

Gabe: Eh, tío, está bien. No tienes que disculparte conmigo.

Tycho: He oído que es como adicto al sexo.

Gabe: ¿Cuáles son los síntomas de eso? ¿Que quiere tener sexo todo el rato? Dios, vaya un monstruo.

Gabe: Si quiere disculparse por algo, podría disculparse por su mierda de juegos de golf.

Tycho: Supongo que eso no es parte de esta rueda de prensa.

Anuncios

10 comentarios en “Tu propia narrativa (4): Yo no soy mi circunstancia, o algo así.

  1. Me tienes fascinada con la serie.

    Ultimamente los narcisistas se han convertido, para mí y algunas amistades, en una fuente contínua de diversión escatológica

    Me gusta

  2. Pues tenemos fauna y flora para parar un tren en mi entorno de conocidos, y encajan perfectamente en esta serie que estas haciendo, con diversos matices.

    Uno de nuestros sujetos de estudio/diversión es una persona con una necesidad de reconocimiento y de adoración rayantes en lo increible y que por lo visto tiene una autoestima por debajo del nivel del mar, o al menos eso dice la gente que lo defiende. Yo creo que es directamente imbécil.

    Pero vamos, aprovechamos esto de internet y las redes sociales como una especie de Imax para ver Gilipollas en la Niebla. Sólo que sin niebla.

    De traca algunas cosas, de traca… Tanto que a veces me planteo hacer psicologia por la Uned para sacar mas partido cómico del ocio que me proporcionan.

    Me gusta

  3. Lo que es impagable es cuando encima varios elementos de estos encima se convierten en competencia laboral. xD.

    En fin, historias para no dormir, o dignas de guión de road movie.

    Me gusta

  4. Mira que estoy de acuerdo en el fondo de lo que dices. Casi al 100%. pero alguno de los ejemplos… Por ejemplo, cuando hablas de los juicios de Nüremberg no puedo evitar verlos con ojos de jurista y matizar que la defensa más habitual no fue exactamente “yo solo obedecía órdenes” sino “lo que hice era legal en el momento que lo hice, y no solamente era legal sino que además no haberlo hecho hubiera sido un delito, así que no pueden lícitamente ustedes condenarme por cumplir la ley”.

    Pero eso es venir a hablar de mi libro.

    Me gusta

    1. Me parece bien que la gente hable de su libro aquí.

      Yo lo miro con ojos de psicólogo, como hizo Milgram en su día, y la pregunta es: “¿hasta qué punto la autoridad puede hacerme actuar en contra de mi ética, o de lo que es considerado ético en mi grupo de referencia?” Que es de lo que va el famoso experimento. Luego por otro lado está el “lo que hice era legal en Alemania, pero contrario a derecho internacional, que es por lo que estamos aquí”, ¿no?

      El fondo del artículo es otro: es cómo nos engañamos para preservar nuestra identidad.

      Me gusta

Di algo, anda, que no mola hablar solo.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s