Tu propia narrativa: Qué cuento tienes.


Esto va a ser largo. Infernalmente largo. Quizá sean varias entradas.

Despertar
¿Quién quieres ser hoy?

Tú no existes. Existen las historias que te cuentas a ti mismo, y que cuentas a los demás. En cada entorno cuentas unas, y eres alguien diferente en cada una. Al menos, ligeramente diferente.

O quizá existes de verdad. Quizá existe un núcleo común a todas las historias que te cuentas, y ese núcleo es tu identidad. ¿En qué se basa esa identidad, ese núcleo común?

Se basa en cómo percibes el mundo, y cómo crees tú que el mundo te percibe a ti. En definitiva, en cosas que no son verdad. Porque no hay forma de que percibamos la realidad “como es,” no podemos. Nuestro sistema perceptivo tiene unas enormes limitaciones, y hay enormes partes de la realidad que no podemos percibir. Otras no queremos verlas.

Nuestros sentidos captan sólo un rango muy limitado de las gamas de estímulos sensoriales que existen en el mundo. No vemos lo que ven las abejas, no olemos lo que huelen los perros, no podemos localizar nuestra posición como los murciélagos.

Además, el volumen de información en el mundo es sencillamente abrumador. De modo que un mecanismo llamado atención selecciona y corta y elige sólo una pequeña parte de todo ese universo de información y nos lo presenta. Y entonces nuestro cerebro lo interpreta, nunca lo procesa como es. En nuestra consciencia, las cosas tienen un aspecto y un significado único, y a menudo alejado de cómo son realmente las cosas. Pero es aquel que elegimos, aquel que pensamos que podemos manejar.

La investigación ha mostrado que los seres humanos, cuando se nos presenta una información, tendemos a enfocarnos en aquella que sustenta nuestros puntos de vista, y descartar aquella que los contradice. Todo en pro de nuestra propia narrativa, que debe ser preservada, y más que nunca ahora, que vivimos en la Era de la Identidad. El personaje que tratamos de interpretar ocupa hoy el lugar que otras ideas como honor o linaje ocuparon: no es por ello extraño que hoy día tantas películas giren en torno a que el protagonista descubre que no es quien cree que es. Es lo que más miedo nos da: descubrir que nuestra identidad es otra. Vivimos en una época en la que nuestra propia narrativa personal es lo más importante.  Internet es una maravillosa herramienta para el narcisismo.

Nos contamos historias sobre nosotros mismos y sobre quiénes somos, y lo que esas historias tienen es que son mentira o verdad simplemente según la fuerza con la que creamos en ellas. El cambio terapéutico a menudo significa simplemente que el paciente cree una historia de sí mismo que le haga más feliz, mejor adaptado y, sobre todo, menos dependiente de las narrativas sobre él que tengan los demás. Con el tiempo, esa historia se convierte en verdad.

Así que no pasa nada, ¿no? Si cualquier identidad que construyamos vale, ¿dónde está el problema? ¿Qué es ese narcisismo del que hablas?

No, no vale todo. Más en breve.

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Un comentario en “Tu propia narrativa: Qué cuento tienes.

  1. Soy estudiante de psicología, y precisamente estoy entrando ahora en el tema del manejo de impresiones, la construcción identitaria, evolución personal (y esas caralladas que dicen los Coach). Me ha gustado mucho la entrada, estoy en el proceso de leerme las 14, mis espectativas son altas. Hablamos cuando termine el recorrido bloguero 😉

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