Conferencia: Tu mente es plana

DestacadoConferencia: Tu mente es plana

El próximo viernes 15 de febrero, a las 20:30, estaré en la tienda Kaburi, en Passeig de Sant Joan, para hablar de por qué el inconsciente (en el sentido habitual del término) no existe, y de por qué lo que percibimos es todo lo que hay.

Mostraré evidencia de que percibimos mucho menos de lo que pensamos, que nuestras emociones son inventadas en el momento, que nuestras preferencias no son tan firmes como pensamos, qué pasa cuando tienes el cerebro dividido o cuando te dan chispazos en el córtex mientras te operan de epilepsia, cómo hacer que un liberal defienda los impuestos, cómo no vemos que el camarero no es quien era, y muchas cosas más. Va a ser una pasada.

Aquí os dejo el enlace al evento creado en Facebook. Nos vemos allí.

https://www.facebook.com/events/290997931589064/

Entrevista con Darío Pescador

Hace unas semanas mi buen amigo Darío Pescador me llamó por teléfono y estuvimos un buen rato hablando sobre las redes sociales, la gente que las usa como un medio de buscar ayuda psicólogica, y cuál es el rol del psicólogo.

Como siempre, hablar con Darío es un absoluto placer, y podéis leer la entrevista aquí.

En otro orden de cosas, el pasado viernes llevé a cabo la charla Tu Mente es plana: por qué el subconsciente no existe,  y espero que en breve esté disponible el vídeo. Seguimos informando.

Mi experiencia en el Desgranando Ciencia

Mi experiencia en el Desgranando Ciencia

La foto de portada de este post es cortesía de la maravillosa @SaseAmaro, que hizo de fotógrafa oficial del evento. El resto de fotos las hicimos con los móviles y no sé quién hizo cada una, salvo las mías.

Tengo resaca. Tengo depresión postvacacional. Tengo la sensación de haber despertado de un sueño bonito de verdad. Este sábado pasé el día en el Desgranando Ciencia 5 en Granada, y es sin duda un evento del que no me voy a olvidar en la vida. Qué pena no haber podido pasar también el viernes, pero estaba dando la uTalk inaugural en la Leadership University de Airbus el viernes por la mañana, y no se puede llegar a todo.

Desde el primer momento ha sido como estar en familia, y una familia a la que ves poco y que siempre se alegran cuando apareces. Se alegran mucho. A muchos los conocía sólo de las redes sociales, y ponerles rostro y voz ha sido fenomenal. A otros no los conocía, y a todos me alegro de conocerlos.

Debo decir que iba sintiéndome un enano entre gigantes. Yo no soy un investigador, como la mayoría de los ponentes, muchos de ellos con una brillante carrera. Yo sólo aplico lo que otros investigan, leo y estudio, y lo cuento porque me apasiona, pero nada más. Y el nivel de las charlas y de los ponentes ha sido estratosférico, desde luego.

Pero no sólo es que el nivel de las ponencias era muy alto y se aprendía muchísimo. Es que la camaradería y admiración entre ponentes era excepcional. En las pausas nos tratábamos como a viejos amigos que hace mucho que no se ven, no como a desconocidos. Nadie se corta expresando admiración por las ponencias de otros, por los intereses de otros. El cachondeo y el humor y las ganas de pasarlo bien eran constantes. La calidad humana de la gente que he conocido (y no me voy a poner nombres porque me olvidaré de alguno y es una injusticia) era asombrosa.

Aquí tenéis el vídeo con las ponencias de la tarde del sábado. La mía es la primera. Podéis ver las demás en el mismo canal de youtube, agrupadas en bloque, y os recomiendo verlas todas, sin excepción.

El primero de la tarde, como en los toros.

Después de acabar las charlas, nos fuimos a cenar al Carmen de la Victoria, porque un evento excepcional se acaba en un sitio excepcional. Y fue tan bueno como el resto del evento.

Después de pasar la noche de fiesta, tocaba volver a casa, y coincidiendo con Laura Morán en el aeropuerto, nuestra cara de no quiero ir al cole era muy evidente.

Que no se nos note la fatiguita.

Y vuelves a casa, a la vorágine de tener dos niñas pequeñas, montañas de trabajo por hacer (algo por lo que todos los profes de universidad que estábamos allí pasábamos), y una cierta sensación de si esto habrá sido verdad, si no habrá sido un sueño raro y divertido donde tienes la suerte de codearte con gente increíble. Menos mal que queda alguna evidencia física de que, después de todo, sí fue de verdad.

Algo es algo.

Y esto fue para mí el Desgranando Ciencia: más información, conocimientos y amistad de las que se pueden procesar de una sentada, que me ha dejado con unas enormes ganas de ver a esa gente estupenda, y la convicción de que Granada puede y debe ser un centro de primer orden para la divulgación y la investigación científica del máximo nivel. Tenemos todo lo que se necesita.

PS: Serendipias de las cosas, por azar mi móvil decidió que tocaba poner mi canción favorita de Pearl Jam, y me he acordado de la conversación el sábado por la noche con Conchi Lillo sobre rock en el Vértigo después de la cena, sobre lo grandes que son Pearl Jam y que qué pena que no pudieran poner música rock más fuerte. Siempre a tope, Conchi. Siempre a tope. 

Esta va para ti, Conchi 🙂

Conferencia: Streaming de Desgranando 5

Conferencia: Streaming de Desgranando 5

Mañana y pasado, como ya dijimos hace poco, tendrá lugar el Desgranando Ciencia 5, en mi ciudad, donde tendré el honor de codearme con gente de mucho más nivel que yo, hablando sobre ciencia y, en mi caso, de ¿Por qué creemos en mierdas? Va a ser un pepinaco de evento, que no os debéis perder si estáis por allí. 

Como no todos podréis estar en Granada, está la opción de ver todas las charlas en streaming (y más adelante se subirán en vídeo). Mi charla será el sábado a las 16:30, pero hay como para estar los dos días pegados a la pantalla. En la web que os enlazo a continuación, en la misma portada, encontraréis el enlace a la retransmisión en directo. Espero de verdad que os guste. Va a ser una pasada. 

http://www.hablandodeciencia.com/

La mente es plana: Del cuento de Herbert Graf

La mente es plana: Del cuento de Herbert Graf

Hoy os voy a contar una historia extraída de The Mind is Flat, de Nick Chater, que muestra lo peligroso que es creerse las narrativas cipotescas de cada uno. Estad avisados. 

Herbert Graf (1903-1973) fue un legendario director de orquesta austríaco. Cuando tenía sólo 4 años, presenció un suceso que le asustó mucho mientras paseaba con su madre. Un caballo de los que se usaban en los carruajes que eran comunes en Viena tropezó y cayó al suelo empezando a tirar bocados y cocear salvajemente. Herbert temió que el caballo se estuviera muriendo. Como era un crío sensible, este incidente le dejó huella y le produjo un miedo a que otros caballos también pudieran “caer al suelo y morirse” de repente. Este miedo se generalizó y Herbert empezó a tener miedo a los caballos y los carruajes que los empleaban, y específicamente a que los caballos pudieran morderle. Herbert explicaba que le asustaba particularmente “las cosas negras que los caballos llevan en los ojos y alrededor de la boca”, presumiblemente las anteojeras y las bridas que los caballos usaban. Más adelante esta ansiedad se generalizó a un miedo a salir a las calles de Viena, que estaban siempre llenas de carruajes y coches de caballos. Para los padres de Herbert, claro, esto era muy preocupante.

Desde el punto de vista de la psicología conductual, nada de esto requiere una explicación compleja: Herbert experimentó unas sensaciones de ansiedad muy fuertes, que asoció al caballo. Cuando Herbert intenta explicarse el por qué de estas sensaciones, la explicación es que el caballo le podría morder. A medida que Herbert evita la presencia de los caballos, la respuesta de ansiedad se afianza más y más. Una fobia normal y corriente. De hecho, con el tiempo la ansiedad de Herbert acabaría pasando, como suele ocurrir con muchas fobias y miedos infantiles

Pero claro, nuestra habilidad de proyectar explicaciones imaginativas en conductas normales no iba a dejar estar tranquila una cosa así. Y fue el padre de Herbert, Max Graf, el que proporcionó un gran ejemplo de esta tendencia. Max Graf, un reputado crítico musical, estaba muy inmerso en las teorías del momento sobre la sexualidad infantil. Y escribió a un cierto doctor vienés para comentarle que él creía que el miedo de Herbert a los caballos se debía a “haber sido predispuesto por una sobreexcitación sexual debida a la suavidad de su madre, y que el miedo a los caballos estaría conectado de alguna manera con que los caballos tienen un pene muy grande.” No, no es broma, este es un caso real. [1]

El doctor estuvo de acuerdo con esa idea, concluyendo que el crío era “un pequeño Edipo que quería quitar a su padre de enmedio para poder estar a solas con su hermosa madre y poder dormir con ella.” Por tanto, Herbert veía a su padre como un rival por el afecto de su madre y, en realidad, no estaba asustado de los caballos, sino de su padre.

A raíz de esto, Max Graf y el doctor dedujeron que el miedo de las anteojeras y las bridas podía ser en realidad una manifestación simbólica de miedo a las gafas y al mostacho de su padre (joder, me siento sucio escribiendo esto), y que en realidad el miedo a salir de casa escondía un motivo distinto a evitar a los caballos: “el propósito de esta fobia es restringir sus propios movimientos, permitiéndole quedarse en casa junto a su amada madre.”

Esto, como podéis imaginar, no tiene el más mínimo puto sentido: Herbert nunca había tenido la menor ansiedad cuando su madre no estaba cerca, y tenía la misma ansiedad al salir a la calle cuando su madre estaba y cuando no. Lo lógico, claro, si lo que te dan miedo son los caballos y no tu padre, o separarte de tu madre. 

Pero Max y su doctor pensaban que lo que ocurría era que Herbert se ocultaba a sí mismo las razones de su fobia. No podía ser tan simple como que un niño pequeño se asusta de un animal muy grande y le coge miedo a esos animales, no. Tenía que haber una explicación inconsciente. El propio crío, por cierto, estaba en desacuerdo más adelante:

No, eso no es lo que pasó. Lo desarrollé entonces. Cuando el caballo del carruaje se cayó. ¡Realmente me asusté! Ahí fue cuando desarrollé esa tontería (como Herbert llamaba a la fobia).

– Herbert Graf.

Ojo: el padre del crío era un psicoanalista aficionado (que, en realidad, no se diferencian mucho de los expertos), y el doctor desarrolló toda esta teoría a partir de las cartas de Max Graf y una muy corta entrevista con el niño. Porque total, si te vas a inventar todo, tampoco necesitas ni evaluar, ni conocer el caso ni tonterías campestres. 

Meme cortesía de @Li3PO en Twitter.

Este caso merece particular atención, porque Herbert Graf, futura leyenda en el mundo de la ópera, sería conocido como el pequeño Hans. El doctor era, como muchos habréis adivinado ya Sigmund Freud, y esta gigantesca pollada de caso es uno de los más importantes en el canon del psicoanálisis. Como todos los casos fundamentales citados por Freud, el doctor no hizo una mierda por ninguno de sus pacientes, como no lo hizo por Anna O (Bertha Pappenheim), ni sus conclusiones tienen más validez que la especulación literaria. Sin embargo, si miráis la página de Wikipedia de Herbert Graf, esta pequeña fobia infantil ocupa mucho más espacio que su muy importante carrera.

Freud con Herbert Graf, la única vez que se vieron en persona.

Y cedemos la palabra a Nick Chater cuando analiza este caso:

Max Graf y Freud estaban tratando de mirar en los más oscuros rincones de la mente del “Pequeño Hans”; más tarde otros analistas han hecho distintos diagnósticos del caso. El problema con estas disputas no es que discrepen sobre el mundo interior de Herbert sino que Herbert, como el resto de nosotros, no tiene ningún mundo interior, sólo una colección de fragmentos mentales. Preguntarse si “Hans” deseaba inconscientemente matar a su padre para acostarse con su madre no sólo está equivocado en los detalles. No tiene más sentido que preguntarse cuántas rayas tenía el tigre del poema de William Blake, si Tom Sawyer nació o no un martes, o si el número de martinis con vodka que James Bond se ha tomado en su vida es un número primo. Nuestras imaginaciones pueden, por supuesto, rellenar esos detalles y más – pero el producto de nuestra imaginación es, por supuesto, ficción y no hechos. 

Puesto tan claro como es posible: el error de Graf y de Freud fue confundir la creación literaria con la psicología.

– Nick Chater, “The Mind is Flat”, página 106.

No existe el inconsciente. No existe un océano de deseos oscuros y reprimidos, de miedos, creencias, imágenes mentales, argumentos lógicos e ilógicos, justificaciones, emociones, flashes de ira o penas enterradas. Existen conductas aprendidas que ejecutamos de manera automática, pero no hay múltiples yoes enterrados en nuestro cerebro esperando a salir. Y todas las teorías sobre la mente y la conducta que asumen que existe algo así no son más que ficción literaria. Agravado lo de la ficción por el hecho de que Freud mentía constantemente acerca de sus casos, por otro lado. 

Y con este post inicio una serie de entradas en las que presentaré la idea desarrollada por Nick Chater de que el funcionamiento que solemos asumir de nuestra mente no sólo no es correcto, sino que además es imposible debido a cómo percibimos la realidad. Los que anden por la RAM de San Fernando (y vosotros sabéis quiénes sois) este puente de la Constitución podrán escuchar la explicación resumida en una conferencia el sábado 8 por la tarde 😉 El resto podrán ir leyéndolo, espero, durante las próximas semanas. Va a ser una pasada de viaje. Creo que este libro es uno de los más importantes e interesantes que he leído desde que me dedico a la psicología. 

REFERENCIAS

  1. S. Freud, ‘Analysis of a phobia in a five-year-old boy ‘Little Hans’ (1909), Case Histories I, Vol. 8, Penguin Freud Library (London: Penguin Books 1977)

Del conductismo y los problemas existenciales

Del conductismo y los problemas existenciales

Hay días que las entradas las escriben mejor otras personas. Este es un tema que quería tratar hace algún tiempo, pero como mi compadre Ricardo de Pascual lo hace mejor, pues lo leéis a él y eso que aprendemos todos. Pinchad en el primer tweet y leed todo el hilo, por favor.

Lo que Ricardo explica magistralmente es, además, una demoledora destrucción del manido argumento de que el conductismo, o la terapia cognitiva por eso, tratan los síntomas pero no tratan “las raíces profundas” de los problemas. Porque no hay raíces profundas que tratar. Todo eso es mera literatura y pajas mentales.

Vuelvo a recomendar muy muy fuerte la lectura del excepcional “The Mind is Flat”, del psicólogo conductual británico Nick Chater, donde demuestra que el inconsciente, al menos en el sentido coloquial del término, ese océano de deseos, miedos, creencias y demás cosas sumergidas, no existe. 

Y no es malo que sea así, al contrario. Con estudiar la conducta manifiesta y las leyes que la gobiernan ya es más que suficiente.

Foto de cabecera: Photo by Edwin Andrade on Unsplash

De mierdas psicoanalíticas en enseñanza científica.

De mierdas psicoanalíticas en enseñanza científica.

Un amigo mío me ha pasado un fragmento del temario de una asignatura que ha de estudiar para un grado superior de tipo sanitario, en Andalucía. Mi amigo cursa este grado para obtener puntos de cara al acceso a un puesto público de carácter científico.

Les falta la puta frenología.

La idea de que la homosexualidad puede darse como consecuencia de un proceso psicológico mal resuelto es DELIRANTE. No entiendo cómo semejante mamarrachada puede tener todavía un lugar en la enseñanza de ningún tipo, pero ahí lo tenemos. La basura misógina, homófoba y acientífica de Freud, como parte de un temario oficial. En el siglo XXI y aún con esto. No importa cuánto señales lo falso que es, es como las cucarachas.

Bueno, sí entiendo cómo puede pasar esto. Ni universidades ni Colegios Oficiales de Psicólogos han hecho nada aún para sacar esta pseudociencia vergonzosa (ni ninguna otra) de las facultades de psicología, ni para regular el ejercicio de estos vendehumos de mierda. Luego sale la desgraciada de la biógrafa de Lacan diciendo que es que están perseguidos. Poco perseguidos están para lo que debería ser. La cantidad de sufrimiento que han creado es incalculable.